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martes, 13 de septiembre de 2011

Lush Jabón Cariño he lavado a los niños


Cariño he lavado a los niños, jabón de ducha y manos

Hay artículos que nos atraen por su aspecto, otros lo hacen por una recomendación… En esta ocasión, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que lo más llamativo de este jabón es su nombre: Cariño he lavado a los niños (a partir de ahora lo llamaré simplemente Cariño), supongo que inspirado en la película Cariño, he encogido a los niños. En Lush se muestran muy imaginativos y en lugar de llamar a sus productos algo parecido a «Jabón de miel con aloe vera y aceite de coco» optan por nombres concretos y curiosos que no describen tanto la composición del cosmético.

Cariño tiene una estética menos colorida que la de otros jabones de Lush, pues es de un sencillo color beige tirando a marrón clarito. Tiene una textura suave, que nos da pistas de su alto contenido en crema. En su parte externa destaca una capa más dura y oscura, que como comentaré más abajo no me ha gustado nada. Con respecto a su aroma, huele a toffee, una fragancia que nunca me ha entusiasmado aunque sé que tiene muchos fans. Por suerte, aquí el olor es más bien suavecillo y no ha llegado a resultarme molesto. Su ingrediente destacado es la miel —que tiene propiedades calmantes e hidratantes—, pero también contiene aloe vera y aceites de colza y coco, principios que encontramos en casi todos los jabones de la firma.

A pesar de lo que pueda transmitir su nombre, no se trata de un producto ideado únicamente para los niños, por mucho que a estos les llame la atención su particular aroma de caramelo. Los adultos también podemos usarlo y disfrutarlo con tranquilidad. Yo lo he empleado para la ducha, pero también se recomienda como jabón de manos (igual que La Madrina, el primero que probé). Podéis adquirir una porción de 100 gramos (siempre aproximados, ya que cortan el trozo en la tienda y es difícil que quede la cantidad exacta) por 4,95€. No lo considero caro; aun así, reconozco que sale más económico un gel de ducha de supermercado.

Resultados

El jabón Cariño hace mucha espuma y gracias a ello proporciona una gran sensación de limpieza. Ahora bien, esto tiene su inconveniente: al hacer más cantidad de espuma, se gasta enseguida. Lo usé justo después de Lady Catrina —que es todo lo contrario en este aspecto, cunde muchísimo— y noté la diferencia. En este punto, se asemeja bastante a Sultana, uno de los jabones más cremosos y agradables de Lush. Aun así, yo de vosotros no dejaría de interesarme por Cariño por este motivo porque nunca viene mal darse un capricho y os aseguro que este artículo tiene muchas cualidades que compensan su gran fallo.

Hablando de sus virtudes, noto que cuida la piel y, además de dejarla limpia, no la reseca (no me extraña que se recomiende como jabón de manos). Su alto contenido en miel y aceites hace su función, no hay duda. Sé que hasta ahora he dicho lo mismo de todos los jabones de Lush de los que he opinado (La Madrina, Rock star, Sultana, Lady Catrina y creo que ya está) y podría parecer que este efecto se debe más a mi piel que a su efectividad; no obstante, os adelanto que con el que estoy usando ahora no he tenido tanta suerte porque me deja la piel tirante. ¡No todos podían ser perfectos! Ya escribiré la opinión correspondiente más adelante.

Para los amantes del olor a caramelo, lamento deciros que la fragancia apenas se percibe en la piel (era de esperar porque ni siquiera en la pastilla es demasiado intensa). Como os imaginaréis, esto para mí es una ventaja, un aroma más fuerte me empalagaría. Creo que su suavidad lo hace apto para más gente y hasta puede ser una buena opción para regalar junto a otros productos de Lush (todo lo contrario del citado Lady Catrina, cuyo aroma inspirado en un chupito de tequila me pareció fuerte en exceso y no pienso repetir aunque en todo lo demás vaya muy bien).

Antes os decía que la capa externa me ha resultado molesta. Veréis, no sé de qué está hecha exactamente, pero el caso es que tarda más en deshacerse que el jabón en sí y eso tiene un gran inconveniente: la costra rasca la piel de una forma bastante desagradable; al final no me quedó otro remedio que arrancarla. Si solo es un adorno y su presencia no altera las propiedades del jabón, yo optaría por quitarla.

A todo esto, no olvidemos que usar un jabón sólido es mucho más ecológico que comprar el gel de turno. Los envoltorios contaminan bastante y hay gente que todavía no está concienciada con los temas de reciclaje. Con los jabones de Lush solo consumimos el papel con el que nos lo envuelven en la tienda y, si queremos, un poco de papel film para guardarlo en casa. Nada que ver con las típicas botellas de los geles de ducha. Además, una vez te acostumbras, no cuesta nada ducharse con una pastilla de jabón.

En definitiva, Cariño he lavado a los niños me parece un jabón más que recomendable: desprende un aroma que gusta a la mayoría, limpia la piel en profundidad sin resecarla y su formato sólido es más respetuoso con el medio ambiente que los geles líquidos a los que estamos acostumbrados. Me gusta menos que otros de Lush (en estos momentos me sigo quedando con Rock star y Sultana, aunque este último dure tan poco) porque su fragancia no es de mis favoritas, pero no puedo negar que en resultados no tiene nada que envidiarles. Le quitaría la capa externa, eso sí.




jueves, 7 de julio de 2011

Lush Jabón Lady Catrina


Lady Catrina, jabón para cuerpo y manos

Cumplo años en fechas cercanas a la noche de Halloween y el año pasado alguien tuvo la ocurrencia de regalarme este jabón, que pertenece a la edición limitada de la colección especial que había en esos momentos. Así pues, solo encontraréis Lady Catrina cuando se acerque el 31 de octubre (eso si lo vuelven a vender, claro). ¿Qué hago hablando de un jabón de otoño en pleno verano?, os preguntaréis. Muy sencillo: su aroma me horrorizó tanto cuando lo saqué del paquetito que he ido retrasando su uso meses y meses (total, por falta de geles y jabones de ducha no será). Al final, sin embargo, decidí cogerlo hace unas semanas porque me empezaba a dar miedo que se estropeara.

Lady Catrina (también lo encontraréis como Lady Katrina, con K) es un jabón muy llamativo a simple vista: base de color morado oscuro y abundantes detalles de colorines por encima. No obstante, ya sabéis que en Lush os cortan la porción en la tienda, de modo que el que os toque un trozo más bonito o feo será cuestión de suerte. El mío es casi todo morado, con un poco de naranja; nada del otro mundo, pero lo que importa es que funcione. El precio para los 100 gramos es de 4,50 €, que no me parece excesivo porque se amortiza.

¿Qué tiene de particular su olor para que me disgustara tanto al principio? Desde mi desconocimiento en materia de fragancias (me encanta todo lo que tenga que ver con la cosmética, pero soy extremadamente torpe para identificar las notas de un perfume) habría dicho que huele a algo especiado, muy fuerte. Al indagar un poco, descubrí que está hecho a base de una planta llamada agave —la misma de la que se hace el tequila—, lima y nerolí. Estamos ante un jabón que huele a chupito. Curioso, ¿verdad? ¡Esto solo lo podían hacer en Lush! Mis gustos suelen tirar por los aromas afrutados, florales o dulces, así que este me produjo un rechazo inmediato, aunque con el tiempo me he acostumbrado a él y puedo usarlo sin problemas.

En apariencia se aleja bastante de los jabones clásicos de Lush (salta a la vista que lleva colorantes y perfume); aun así, sus principios activos son los mismos que anoté en mis comentarios de La Madrina, Rock star y Sultana: aceite de colza, que contiene vitamina E y ácidos grasos; aceite de coco, de sobra conocido por sus propiedades hidratantes, además de ser un limpiador eficaz; y glicerina, la base de cualquier jabón. Además, su composición no contiene ningún ingrediente de origen animal, por lo que es apto para veganos.

Resultados

El jabón limpia la piel estupendamente. Hace bastante espuma, se extiende con facilidad y con una sola pasada te proporciona una gran sensación de limpieza (lo normal, vaya, aunque su aroma de entrada pueda echar para atrás). No es de los más cremosos, pero aun así va genial. Si tuviera que compararlo con los otros que he usado, diría que se parece bastante a La Madrina (fragancia aparte). Rock star y Sultana me parecieron mucho más suaves y untuosos.

Ahora bien, la mejor cualidad de Lady Catrina no es su poder limpiador, sino lo mucho que cunde: cada porción pequeña me da para unas cuantas duchas. Justo antes había usado el jabón Sultana, que se me gastó enseguida, y he valorado mucho que con este no ocurra. Supongo que todo se debe a la cremosidad de uno frente a otro: cuanto más cremoso, menos va a durar (aunque esos tienen la ventaja de ser mucho más agradables al tacto y respetuosos con la piel). Sé que de entrada estos jabones pueden parecer caros al lado de los geles de marca blanca, pero si pilláis uno como este desde luego vais a amortizar el dinero.

Por otro lado, a pesar de que no hidrate como Rock star o Sultana, no he notado que me reseque la piel. Al salir de la ducha la noto normal, ni tirante ni más suave. Digamos que por su aspecto poco natural pensaba que podía fallarme en este punto, y por fortuna no ha sido así. Por mucho que en Lush inventen fragancias estrambóticas y poco corrientes, la base de sus productos sigue siendo la misma y su calidad no baja (al menos con Lady Catrina). De todos modos, nunca está de más usar una crema o loción corporal para hidratarnos mejor.

Hablemos ahora de su aroma. Antes os lo he descrito, pero ¿qué ha pasado para que haya dejado de disgustarme? Simplemente me acostumbré. Los dos primeros días me producía un rechazo absoluto (incluso lo alterné con un gel de ducha, cosa que no suelo hacer últimamente); después ya no me costó nada cogerlo. Hay que tener en cuenta que, aunque su olor no guste de entrada, no es lo mismo la fragancia de un jabón que la de un perfume o colonia. El perfume es más intenso y lo llevas puesto todo el día, mientras que la fragancia del jabón se nota cuando lo acercas a tu nariz, en la piel es mucho más suave. Gracias a eso puedo sacarle partido, porque como colonia sé que no podría usarlo. A propósito del aroma, se supone que la fragancia va bien para revitalizarse, aunque yo suelo pasar bastante de estas cosas.

Y dicho todo esto, creo que no tengo nada más que añadir sobre Lady Catrina. De nuevo vuelvo a insistir en que no cuesta nada cambiar el gel de ducha por un jabón sólido: al principio choca, y desde luego no es la mejor opción para el uso familiar, pero supone una gran alternativa a los geles envasados que tanto contaminan. Además, en este caso particular, el jabón cunde tanto o más que un producto líquido. Tenemos que concienciarnos más sobre la cosmética natural y el reciclaje.

martes, 24 de mayo de 2011

Lush Sultana Jabón de ducha

Sultana, un jabón de ducha muy especial

La apariencia de Sultana desde luego no es ni mucho menos la más atractiva de entre todos los productos de Lush: un jabón de color muy pálido, prácticamente blanco, con trozos de albaricoques secos y pasas (que haya más o menos dependerá del trozo que os toque), aunque para mí no supone un problema porque me fijé en él gracias a algunas opiniones que había leído. En la superficie se aprecian puntitos marrones de los propios ingredientes, lo que demuestra que estamos ante un artículo mucho más natural que la mayoría de jabones, pues estos suelen ser totalmente lisos, sin imperfecciones. Como sabéis, en Lush casi todo se vende al peso, y en este caso el precio para los 100 gramos de producto se corresponde a 4,50€. No lo considero caro por sí mismo, pero, obviamente, al lado de un gel de ducha de supermercado (que trae mucha cantidad y dura más), sí que supone un gasto mayor.

Por otro lado, uno de los aspectos que más me gusta de Sultana es sin duda su fabulosa fragancia: desprende un aroma suave y agradable, que transmite limpieza y bienestar. No soy capaz de reconocer sus notas, pero tampoco tiene un olor tan «simple» como el de una crema hidratante normal. En la página web dicen que está perfumado con moras, aunque a mí desde luego no me recuerda a los perfumes de esta clase que he usado (y precisamente, colonias de mora he usado unas cuantas). Quizá no huele a nada exótico, ni su fragancia resulta tan exquisita como la de Rock star; no obstante, en gran medida me gusta porque esa falta de extravagancia, tanto en su exterior como en el aroma, ya que consigue parecer más natural que otros. Además, estos rasgos lo convierten en un jabón apto para todos y, por lo tanto, perfecto para regalarlo junto a otros productos de Lush.

En lo relativo a su composición, destacan el aceite de colza (una especie de col) —rico en vitamina E (antioxidante) y ácidos grasos—, y el aceite de coco —buen limpiador y altamente nutritivo y suavizante—, sin olvidarnos de los albaricoques, pasas y grosellas secos como elementos decorativos. Curiosamente, el jabón Rock star también contiene estos dos aceites como ingredientes principales, ¿será por eso que ambos se venden como dos de los más cremosos e hidratantes de Lush? De todos modos, he de decir que estos principios activos también están presentes en otros jabones, por lo que deduzco que son la base de gran parte de la oferta disponible.

Cómo se usa

No me voy a enrollar demasiado porque ya he hablado del tema alguna vez y supongo que, aunque de entrada la idea de emplear un jabón sólido para la ducha no os resultara demasiado familiar, con la fiebre de Lush que tenemos muchas seguramente os habéis empapado de cómo usar sus productos para sacarles el máximo partido. En primer lugar, he de decir que este y cualquier jabón sólido se utiliza frotándolo directamente sobre la piel mojada —vamos, ningún misterio—, aunque yo he encontrado una forma de sacarle más partido: envolverlo en una red de espuma consigue que haga más espuma, valga la redundancia, y que no necesitemos frotar tanto para obtener la ansiada sensación de limpieza. Además, suelo cortar la pastilla en porciones más pequeñas para no tener que cargar con el trozo grande todos los días.

Con respecto a su conservación, yo siempre envuelvo los jabones en papel film o transparente, los guardo en un cajón para que no les dé la luz directamente y hasta ahora no he tenido ningún problema. Me lo aconsejaron en la tienda en una de mis primeras compras, y en efecto los productos se mantienen en perfectas condiciones, aunque duren mucho tiempo (no es el caso de los jabones corporales, pero sí de los faciales, porque obviamente se necesita menos cantidad en cada uso). Hay quienes lo deja tal cual en una jabonera y tampoco les va mal; todo es cuestión de que cada una encuentre el método con el que se sienta más cómoda.

Resultados

Sultana me parece uno de los mejores jabones de Lush (sí, vale, he dicho lo mismo de los otros que he usado, pero es que hasta ahora no les encuentro ni una sola pega en cuanto a su efectividad). Para empezar, es muy, muy cremoso, ¡se asemeja más a una loción que a un producto limpiador!, por lo que resulta sumamente agradable de extender por la piel. Diría que es más cremoso aún que Rock star, y eso que ese lo era bastante.

En segundo lugar, y directamente relacionado con lo anterior, se trata de un jabón que cuida mucho la piel y le aporta hidratación. Evidentemente, no se puede comparar con los efectos de una manteca nutritiva, pero algo hidrata, y no deja esa sensación tirante al salir de la ducha. Aunque por su suave aroma me parece apto para cualquier época del año, en estos momentos lo recomiendo especialmente de cara al verano: en esta época la piel sufre por el sol y otras agresiones externas, y tener un producto bastante natural que la cuide viene genial.

No me quiero olvidar del tema básico, la limpieza: Sultana deja la piel muy limpia, con una agradable sensación de bienestar, a pesar de que su fragancia no se aprecia exactamente igual en nuestro cuerpo (para mi gusto, huele mejor en la porción de jabón, aunque el olor en la piel también dependerá de las características de cada una). Sabía que no me iba a decepcionar; ya hace tiempo que comprobé que, detrás de sus exquisitas fragancias, los artículos de Lush esconden productos de primera calidad en todos los sentidos, y este jabón no es una excepción.

En general, estoy contentísima con el jabón: me encanta que cuide la piel, que se extienda tan bien y proporcione esa maravillosa sensación de limpieza. De todos modos, por mucho que me guste, todo esto que comento también tiene una desventaja importante: al ser tan cremoso, se gasta más rápido que otros. Si del resto de jabones de Lush podía decir que cundían mucho y se amortizaba el dinero invertido en ellos, aquí no puedo declararlo con tanta facilidad, porque lo cierto es que lo estoy gastando a una gran velocidad. Aun así, no me arrepiento de la compra porque los beneficios y sensaciones de Sultana superan con mucho a los geles de supermercado.

martes, 29 de marzo de 2011

Lush Rock Star Jabón

Rock Star, el jabón de la estrella

Rock Star es uno de los muchos jabones sólidos que Lush ofrece para la ducha (los jabones son uno de los productos estrella de la firma). Más concretamente, os llamará la atención por su color rosa (mojado se ve de un tono más vivo que en las imágenes) y su superficie lisa, un aspecto bastante distinto al de los jabones de diversos colores y texturas irregulares que también podemos encontrar en la tienda. Asimismo, se trata de uno de los más económicos, pues el precio para 100 gramos (la cantidad mínima que podemos adquirir) se queda en 3,95€. Sale más caro que un gel del Mercadona, sí, pero tampoco tiene un precio prohibitivo y debemos valorar que cunde muchísimo y los ingredientes y la fragancia no son comparables a los de un producto de marca blanca. Con respecto al envasado, en Lush se limitan a envolver la porción de jabón con papel para favorecer el uso de materiales reciclables y evitar generar más recipientes de plástico que tanto contaminan a la larga.

Hablemos de un aspecto importante: el aroma. Casi todos los artículos de Lush han cumplido mis expectativas con creces, de modo que a la hora de probar algunos nuevos tengo muy en cuenta este punto. Rock Star desprende una fragancia dulce, bastante fuerte pero sin llegar a empalagar. ¡Huele que alimentaaaa! A mí me recuerda a una mezcla de vainilla y azúcar, con un claro olor a jabón también (el típico aroma a limpio). Eso sí, si odiáis la vainilla podéis estar tranquilas: el perfume del jabón no tiene nada que ver con el de una colonia de esta fruta, aquí se encuentra mezclado con otras notas, por lo que el resultado no es tan dulzón ni intenso (os lo dice una persona a la que las eau de toilettes de vainilla le resultan tremendamente desagradables). Al igual que La Madrina, otro jabón de Lush, su fragancia pertenece a la gama de dulces y golosos, aunque La Madrina me hacía pensar en una piruleta o una gominola y, en cambio, el olor de Rock Star se me parece más a los típicos caramelos cremosos que suelen gustar más a los adultos que a los niños. En cualquier caso, ambos me encantan porque adoro los aromas de este tipo.

Con respecto a la composición, merecen una mención el aceite de coco —que suaviza la piel en profundidad y la deja muy limpia— y el aceite de colza (la colza es una especie de col) —rico en ácidos grasos y vitamina E (antioxidante) —. También lleva ingredientes no tan naturales, aunque ninguno de ellos proviene de empresas que experimenten con animales.

Hay una leyenda urbana en torno a Rock Star. Según dicen los de Lush, dentro del jabón podemos encontrar una estrella blanca, aunque no se sabe exactamente si es un cuento chino para darle un poco de misterio al asunto o si realmente añaden estrellas al fabricarlo. Al tratarse de un jabón que cortan en la tienda, puede que te toque un trozo con la estrella o no, así que ellos siempre pueden cubrirse las espaldas con la excusa de que tal vez tú no tuviste suerte. En lo que llevo gastado de mi porción no he encontrado nada, conque no puedo daros más información. No obstante, con estrella o sin ella, Rock Star se ha consolidado como uno de los más exitosos de la tienda. ¡Algo tiene que tener para gustar tanto!

Usando el jabón

Mi porción contiene unos 100 gramos de jabón, con lo que tiene un tamaño considerable que resulta poco práctico para la ducha. Se me ocurrió cortarla en cuatro trozos más pequeños, de tal manera que al usarlos uno por uno evito tener que cargar con la porción entera y de paso consigo que dure más porque no todo el jabón entra en contacto con el agua cada vez que me ducho. Antes solo lo hacía con Farmacia de Guardia (un limpiador facial), pero he visto que el truco es de lo más práctico también para el cuerpo, así que os recomiendo que lo hagáis con todos los jabones.

A la hora de usarlo, puede parecer menos cómodo que un gel de ducha, aunque no me cansaré de repetir que todo es cuestión de acostumbrarse. Basta con mojar el jabón y frotarlo por la piel del mismo modo que con una esponja, no tiene más misterio, por mucho que hoy en día se haga raro usar jabones sólidos por todo el cuerpo. Voy a contaros un truco que leí en una opinión de la usuaria Tallulaht y que me ha ido muy bien (espero que no le importe que lo repita, si algún día se pasa por aquí): envolver el jabón con una red de espuma hace que se vuelva más espumoso y cunda más (esto último no es del todo exacto, porque gastar se gasta igual, aunque sí que es cierto que al hacer más espuma tal vez inconscientemente no insistimos tanto al frotarlo por la piel). ¿Y de dónde sacamos la red? Yo la recorté de una especie de esponja que me regalaron en Yves Rocher o Bottega Verde (el típico obsequio cutre al que no sacas partido) y la verdad es que me va muy bien.

Una vez hemos terminado de ducharnos, recomiendo envolver el jabón en papel film o transparente, me lo aconsejaron en la propia tienda de Lush. Os aseguro que el producto se conserva en perfectas condiciones, incluso puedes permitirte alternarlo con un gel y estar varios días sin usarlo. Comento todos estos detalles porque pienso que quien quiera empezar a usar jabones para la ducha se encontrará con pequeñas dudas que no se tienen con un gel líquido (todos sabemos cómo se usa y se guarda), y me parecería una lástima que alguien no se decidiera por algo de esto, por eso he querido comentaros cómo lo hago yo. A partir de ahí, cada una puede experimentar hasta encontrar el método que le parece más cómodo para usarlo, conservarlo y demás.

Resultados

Estoy encantada con el jabón. Proporciona una gran sensación de limpieza sin dejar la piel tirante; solo hay que fijarse en los aceites que contiene, todos ellos con propiedades suavizantes. Los jabones tienen fama de ser más agresivos que los geles, pero los de Lush están formulados para no agredir la piel y mantener su hidratación natural, aunque de todos modos nunca está de más complementar su uso con una crema corporal. También hay que tener en cuenta que Rock Star está indicado para todo tipo de pieles (los hay específicos para pieles grasas o problemáticas, y me imagino que si uno de estos se usara en una piel seca tal vez no daría tan buenos resultados).

Por otro lado, el aroma se nota en la piel y perdura durante unas horas, que ya es mucho para un producto de estas características. Me encanta poder acercar el brazo a la nariz y apreciar esa fragancia dulce tan especial y única, rara vez el olor se mantiene tanto tiempo. Supongo que el hecho de tratarse de un aroma intenso influye directamente con su fijación, ya lo he notado con otros productos.

Si lo comparo con el otro jabón de Lush que he usado, La Madrina (aquel que olía a golosinas), debo decir que ambos me han encantado y son dignos de una valoración de cinco estrellas: huelen de vicio, limpian de maravilla y respetan la piel. De todos modos, en las características físicas sí que observo algunas diferencias: Rock Star me parece más cremoso y agradable de usar que La Madrina, y además hace una mayor cantidad de espuma''' (incluso sin utilizar la red que os comentaba antes). En definitiva, ambos me parecen cien por cien recomendables por sus resultados, aunque en el tacto me quedo con Rock Star.

jueves, 24 de febrero de 2011

Lush La Madrina Jabón de Ducha y Manos

¿Qué es La Madrina?

Bajo este nombre de cuento de hadas se esconde nada menos que un jabón sólido formulado especialmente para lavarnos las manos, aunque se puede usar por todo el cuerpo sin problemas. Lo primero no tiene más historia: todos hemos utilizado una pastilla de jabón para lavarnos las manos en algún momento de nuestra vida. Lo segundo ya cambia un poco: por lo general, estamos habituados a ducharnos con geles líquidos y cambiarlos de repente por un jabón sólido puede resultar extraño u incómodo. Yo creo que, como todo, es cuestión de acostumbrarse: al principio se hace raro y piensas que no te irá igual de bien, pero después de tres o cuatro usos hasta parece más práctico que un gel al uso (entre otras cosas, porque con el jabón no nos preocupamos de si sale más líquido de la cuenta y demás).

Como ya he comentado alguna vez, a la hora de comprar un jabón de Lush la propia dependienta te corta una porción del que tienen allí y te lo envuelve con papel, una buena forma de utilizar materiales reciclables en lugar de fabricar tantos envases de plástico como la mayoría de marcas. Lo mínimo que se puede comprar son 100 gramos y el precio para esta cantidad es de 3,95€ (es uno de los más baratos de la tienda). A mí me dieron una muestra, así que mi trozo es bastante más pequeño. Sé que parece caro si se compara con el precio y la cantidad de un gel líquido, pero os aseguro que los jabones sólidos cunden muchísimo.

En algunas imágenes de la web el jabón aparece de un color rosa vivo muy bonito, pero la realidad es que mi porción es de un tono marrón-rojizo semitransparente que a simple vista no llama nada la atención. De todos modos, conviene recordar que al estar hecho de forma artesanal puede variar un poco en función de lo que tengan en cada tienda y la época que lo compres. Se aplica lo mismo para la forma y el tacto: mi trocito es un cubo casi perfecto con la superficie lista, pero si compráis una parte más grande es muy posible que os encontréis con un jabón de forma más irregular. Son particularidades de la filosofía de esta tienda que vas descubriendo poco a poco.

Aroma

Al parecer, el olor del jabón es el mismo que el de un gel especial de la colección limitada de Navidad (uno llamado Snow Fairy). Supongo que este tuvo una buena acogida y a raíz del éxito decidieron crear un jabón con su misma fragancia que estuviera a la venta durante todo el año, ¡y no me extraña! Tiene un aroma exquisito, como a golosinas, dulce sin resultar empalagoso. Ya sabéis que a mí me encantan las fragancias dulces y con este jabón es que sencillamente me dan ganas de metérmelo en la boca y chuparlo como si se tratara de una gominola. Probablemente, lo que más me gusta del aroma es que, pese a ser dulce, no resulta nada fuerte ni pesado, como ocurre a veces con otros. Nuevamente, Lush ofrece una fragancia lograda y original, que además transmite simpatía y buen rollo.

Resultados

Al principio se hace un poco raro pasar del gel líquido + esponja al jabón sólido directamente sobre la piel (también podéis frotarlo por la esponja y a continuación hacer como siempre, pero por ahora yo siempre me he decantado por usar directamente el jabón), tienes la sensación de que la piel no quedará igual de limpia porque el gel se extiende mejor y hace mucha espuma. Nada más lejos de la realidad: aunque el jabón no haga tanta espuma, sí que notas que va limpiando la piel y el resultado final no tiene nada que envidiar a una ducha con un gel al uso. Así pues, podemos decir que el primer punto (la limpieza) lo aprueba con nota.

Por otro lado, se suele decir que los jabones sólidos son más agresivos para la piel que un gel normal. Aquí tengo que hacer un inciso: ante todo, debemos tener claro que cada piel es un mundo y a cada una le irán bien unas cosas; yo puedo contaros maravillas de La Madrina pero tal vez vosotras lo probáis y os reseca la piel u os produce irritación (aunque es poco probable dada la cuidada formulación de los productos de Lush). Dicho esto, os digo que yo nunca he notado que un jabón sólido sea más agresivo que un gel, ni los corporales ni los faciales. Mi piel es seca y noto que el jabón no la agrede, más bien al contrario: la deja más suave (lo he comprobado al usarlo después de depilarme y sin aplicarme crema). Hay que tener en cuenta que este jabón en concreto se pensó para dejarlo en el fregadero y usarlo como jabón de manos para evitar usar el lavavajillas, de modo que probablemente es uno de los más suaves y respetuosos de toda la oferta.

Hablando de las manos, alguna vez he usado mi pequeña porción para lavármelas y en este aspecto también me ha dado buenos resultados: deja la piel bien, sin esa incómoda sensación tirante que producen algunos geles. De todos modos, me gusta más como jabón de ducha, tal vez porque me da la sensación de que vale la pena reservar un aroma tan especial para entonces y no únicamente para las manos (cada uno tendrá su opinión, por supuesto).

A propósito del aroma, tengo que daros una mala noticia: la fragancia apenas se nota en la piel. Se veía venir, entre que los olores de estos productos no suelen perdurar y que este es suave de por sí, el resultado no podía ser otro. Pero en fin, como digo siempre, para perfumarme utilizo una crema corporal o una colonia, no se le puede pedir esta función a un simple jabón. Al menos podemos disfrutar de su aroma exquisito mientras estamos en la ducha.

Creo que eso es todo. Espero que mi opinión haya servido para aclarar vuestras dudas y quitaros los posibles prejuicios hacia los jabones sólidos. Ni resecan la piel, ni son incómodos de usar. Si tengo que hacer una comparativa entre el gel líquido convencional y los jabones sólidos de Lush, reconozco que los primeros tienen a su favor el precio (normalmente) y la comodidad del envase; del aroma y la calidad ya no hablo porque dependen de cada marca. Los jabones, por su parte, nos ayudan a respetar más el medio ambiente porque no necesitan tantos plásticos para su conservación y además ocupan poco espacio (el volumen de un trozo de jabón). Con el formato todo es cuestión de acostumbrarse, y una vez te has adaptado al jabón no considero que sea menos práctico que los geles. Con los aromas, lo dicho: los de Lush son exquisitos, pero también hay geles líquidos de esta y otras marcas que están muy bien en este aspecto, así que podemos dejarlo en empate. Cada cosa tiene sus ventajas, lo ideal es probarlo uno mismo y decidir qué prefieres (o hacer como hago yo, que me van bien ambas cosas pero desde que descubrí Lush me gusta variar y alterno entre jabón y gel).

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