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martes, 9 de agosto de 2011

Lush Cupcake Mascarilla fresca

Cupcake, una mascarilla facial de chocolate

Cuando entramos en la pubertad nos decían que no comiésemos chocolate porque nos saldrían granos. Craso error: en aquella época yo apenas lo probaba y tenía la cara como una paella. La conexión entre el chocolate y el acné no deja de ser otra de esas leyendas urbanas sin mucho fundamento pues, como me he hartado de repetir, este problema de la piel está causado por diversos factores e incluso la persona con una alimentación más sana puede llegar a padecerlo. No obstante, esta vez la relación entre ambos no es de causa-efecto, sino justo al revés: Lush nos ofrece una máscara facial de chocolate para combatir el acné. Quién lo habría dicho hace unos años, ¿eh?

La mascarilla Cupcake se presenta en el típico tarrito negro minimalista de Lush. Cada unidad contiene 75 g (que cunden mucho) y su precio es de 8,75 € (algo caro para mi economía, aunque va en sintonía con otros productos similares). Todo esto sería fantástico si no fuera porque la máscara caduca en aproximadamente tres semanas y hay que darse prisa para gastarla. Yo suelo aplicarme la mascarilla de turno una vez por semana o cada quince días, pero con esta tengo que hacerlo con una frecuencia mayor para que no se estropee. Esta me parece su gran desventaja: preferiría que se vendiera en envases más pequeños y tuviera un coste menor.

Por otro lado, el aspecto de Cupcake no podría ser más apetitoso: color marrón chocolate, textura de mousse cremosa… ¡Y además se conserva en la nevera! Como podéis suponer, aplicarla es un gustazo, sobre todo en esta época en la que lo fresquito nos viene tan bien. El aroma también cumple las expectativas: huele a chocolate puro, ¡dan ganas de coger la cuchara y comérsela! Además, es apta para veganos. Siempre he dicho que Lush tiene productos muy golosos, y esta mascarilla es un ejemplo estupendo de ello.

Con respecto a su composición, lleva barro Rhassoul, que limpia en profundidad y además tiene propiedades bactericidas y antisépticas; aceite esencial de menta y hierbabuena, para refrescar y estimular la piel; infusión de linaza y aceite de sándalo para suavizarla, y por supuesto manteca de cacao, que aunque parezca una contradicción por ser un ingrediente graso, según nos dicen va bien para tratar el acné. Así pues, se trata de una máscara indicada para pieles grasas con tendencia acneica.

Aplicación

Cupcake se aplica como cualquier otra mascarilla facial: la extendemos por el rostro (hay que evitar las zonas de los contornos de ojos y labios) dando un suave masaje y la dejamos puesta unos 20 minutos, hasta que se seque. También se puede aplicar en el cuello, el escote y la espalda, sobre todo si en estas partes también tenéis granitos (por una vez no pasa nada si gastamos demasiado, porque para lo que va a durar…). A continuación, la aclaramos con agua abundante y nos ponemos el tónico y/o la crema hidratante que usemos habitualmente. Toda una experiencia spa en casa, con el poder olfativo del chocolate. ¡Recordad que al terminar debéis guardar el tarro en la nevera!


Resultados

Ante todo, reconozco que esta mascarilla gana puntos en mi ranking de cosméticos preferidos por sus características externas. No lo puedo remediar, me encanta el chocolate y esa textura de mousse fresquita es una verdadera delicia para la piel. Se unta con mucha facilidad, y una vez aplicada el olor se sigue notando (incluso se pega a la ropa y a los objetos que tengamos cerca). Eso sí, es un poco guarra, al llevar barro es de las que lo ensucian todo y al terminar tendremos que limpiar bien el lavabo. Aun así, las maravillosas sensaciones que produce esta máscara compensan todas las desventajas que pueda tener, incluso las relativas a su efectividad.

Después de aclarar la Cupcake, noto los mismos resultados que con cualquier mascarilla efectiva (La Máscara de Lush, las de Rilanja de Schlecker…), esto es, zona T sin brillos, poros más limpios, piel resplandeciente, suave y tersa («resplandeciente» en este caso no es sinónimo de grasa). Da muy buen aspecto, de eso no hay duda. Al secarse quizá no se adhiere tanto a la piel como las máscaras de arcilla, pero aun así la deja mate y perfectamente limpia. También merece una mención su poder revitalizante, en gran medida gracias a su conservación en frío.

El problema viene al día siguiente. Yo suelo aplicarme las mascarillas por la noche, un rato antes de acostarme y, aunque soy consciente de que sus efectos no durarán eternamente, sí que espero que por la mañana mi piel se vea igual de bien. En gran medida es así: la suavidad y la luminosidad se mantienen hasta veinticuatro horas después, pero no sucede lo mismo con los puntos negros, que enseguida vuelven a estar como antes (incluso cuando he utilizado la mascarilla junto a un exfoliante). De todos modos, eso no es lo peor: he notado que después de usarla me salen algunos granitos. No aparecen de inmediato, así que no creo que sean consecuencia de la máscara ni una reacción alérgica, pero los considero una prueba de que no es lo suficientemente efectiva para el acné.

En definitiva, tengo sensaciones encontradas con esta máscara. Por un lado, me fascina su olor a chocolate, es una de las más agradables de aplicar que he encontrado y de veras me veo más atractiva después de usarla, gracias al buen aspecto que da. Sin embargo, siendo realista veo que no es la mejor opción para quienes tenemos problemas de granitos, ya que a la mañana siguiente me volvió a salir alguno y creo que su poder bactericida debería aguantar por lo menos un día. Además, hay máscaras no específicas para piel grasa que me aportan lo mismo que esta.

¿La recomiendo o no? En general, sí, porque a pesar de sus indicaciones creo que la puede usar cualquiera (salvo que tengáis la piel muy seca, claro). Eso sí, si tenéis acné, yo no me haría ilusiones. El jabón Farmacia de Guardia y la crema Vanishing Cream por sí solos me ayudan más que esta mascarilla Cupcake, en ese sentido no me ha aportado gran cosa. De todas formas, he disfrutado mucho de su textura y su chocolaaaate, por lo que no tengo una mala opinión de ella y no me importaría repetir en el futuro. No será mi remedio contra los granos, pero es perfecta para aplicar antes de una noche de fiesta.

martes, 12 de abril de 2011

Lush La Máscara

La Máscara

Se presenta en un bote negro muy minimalista, en la línea de los otros productos de Lush. Está disponible en dos tamaños: 125 gramos, que cuesta 5,90€; y 315 gramos, por un precio de 10,50€. Yo tengo el grande —no por voluntad propia (no se me ocurriría comprar algo que no he probado en ese formato), sino porque pedí a alguien que me la comprara cuando pasara por una de las tiendas y, al no encontrar el pequeño, me trajo este—, aunque de entrada os recomendaría que adquirierais el otro porque 10,50€ en una mascarilla duelen y mucho, por mucha cantidad que traiga.

Su aspecto puede resultar tentador y repulsivo a partes iguales: de color verde, muy untuosa y con gránulos de alguno de sus ingredientes, en la línea de otras máscaras de arcilla. Desprende un fuerte aroma mentolado que me resulta muy agradable, aunque soy consciente de que estos olores tan frescos despiertan amores y odios. Hablando de la menta, la mascarilla contiene grandes dosis de este aceite con el fin de refrescar la piel y aprovechar sus propiedades descongestivas. Otros ingredientes que destacan son las arcillas de caolín y bentonita, que como sabemos combaten las marcas de la piel y en general le dan mejor aspecto. La miel le aporta propiedades limpiadores e hidratantes, el talco regula el exceso de sebo y los diversos aceites de plantas contribuyen a nutrir la piel y mantenerla bonita y cuidada.

Modo de aplicación

La mascarilla se usa como cualquier otra: sobre la piel previamente mojada, aplicamos una generosa capa de producto por el rostro, dejamos que se seque (aproximadamente unos 15 minutos) y a continuación la retiramos con agua. Después podemos aplicar el tónico, la crema o cualquier producto que uséis habitualmente. No os olvidéis de ponérosla también en el cuello, el escote e incluso en la espalda: son los grandes olvidados del cuidado personal y seguramente no vendrá nada mal una cura extra para la piel de esas zonas. Al traer mucha cantidad, puedo aplicármela por varias partes sin remordimientos; en ese aspecto supera a las mascarillas de sobre.

Mientras tengo la mascarilla puesta noto un frescor intenso, que como he dicho me resulta muy agradable (sobre todo ahora que ya hace calor, aunque la podemos usar en cualquier época del año). Al lado de las mascarillas de marcas blancas o más artificiales, esta es la que más «noto» cuando la tengo puesta, en parte por su textura densa, en parte por la fragancia. También se aprecia cómo se va secando, hasta el punto de que puede llegar a ser un poco molesta, pero vale la pena dejarla ese ratito porque luego los efectos compensan el esfuerzo con creces.

Con respecto a la conservación, basta con cerrar bien el bote y guardarlo en lugar donde no le dé la luz directamente (como cualquier cosmético, vaya). Lo comento para que no se confunda con otras máscaras de Lush, que deben conservarse en la nevera y tienen una duración de pocas semanas. Yo tengo La Máscara desde hace aproximadamente un mes y medio, y sigue tan fresca y estupenda como el primer día.

Resultados

Solo por las estupendas sensaciones que me provoca ese frescor ya le daría un diez porque, insisto, en ese sentido ha sido todo un descubrimiento para mí e incluso «disfruto» al aplicarla, cosa que no se puede decir de cualquier máscara (más bien causan indiferencia). ¡Usarla en verano tiene que ser una verdadera gozada!

Vayamos a lo que interesa: ¿qué efectos noto al aclararla? Para empezar, como buena mascarilla limpiadora, limpia la piel en profundidad: los poros negros de la nariz quedan limpísimos (aunque con el paso de las horas vuelven a su estado normal, claro) y en general noto que regula el exceso de grasa. Como sabéis, mi piel tiene tendencia acneica, de modo que el hecho de notar cómo la máscara se va secando (y absorbiendo con ella todo el sebo) me viene de maravilla. No sé si para una piel seca ese efecto será tan gratificante, aunque está indicada para todo tipo de pieles.

Por otro lado, deja la piel con mejor aspecto, más luminosa y extremadamente suave, incluso noto que aclara las rojeces e imperfecciones (tampoco nada exagerado, ¿eh? Los milagros a Lourdes). Me imagino que la máscara contiene pequeñas partículas exfoliantes y de ahí que consiga purificarla tanto. También noto una mayor tonicidad: mi piel lo está de por sí porque soy joven, eso también lo digo, pero diría que aún la mejora un poco.

En general, la máscara me gusta por su alto poder vigorizante —gracias al frescor mentolado que desprende—, porque siento que la arcilla absorbe el exceso de grasa de mi piel y porque en general me da muy buen aspecto y noto que realmente está actuando. Me parece una de las mejores que he probado, si no la mejor, aunque tengo que reconocer que es bastante más «guarra» que otras, pues al aclarar esa masa verde es fácil dejar rastros del producto por el lavabo o la ropa. Puede que por eso a algunas os dé más pereza usarla, ya que hay que tomárselo como un tratamiento de belleza y no como un acto rutinario que terminas en un visto y no visto.

domingo, 13 de junio de 2010

Rilanja Máscara Facial a las Vitaminas y Miel.


Rilanja, la marca blanca de Schlecker

Schlecker es una cadena alemana de droguerías que hace unos años se extendió bastante por nuestro país (al menos por la zona en que vivo hay Schlecker en varios pueblos). Me gustan bastante estas tiendas, los precios no están nada mal y las tiendas son amplias, se puede pasear por ellas fácilmente. Además de productos de droguería y cosmética, también tienen alimentos envasados y comida para animales. Destaco también su catálogo de perfumes: hace unos años compré uno que no encontraba en ninguna perfumería y me salió bastante bien de precio. Eso sí, tendréis que pedir el catálogo expresamente, porque aunque en la tienda siempre tienen algunos disponibles, si quieres alguno que no está te lo pueden traer. Se puede decir que tiene tres marcas blancas de cosmética: As, de la que he usado el protector labial en numerosas ocasiones; Basic, la marca blanca de maquillaje; y finalmente Rilanja, la marca blanca de cosmética principal. Mi primer contacto con ella no fue nada positivo: fue a través de un gel limpiador facial que probé hace años, que me dejaba la piel tirante y no notaba una gran sensación de limpieza. Por culpa de esa mala experiencia tardé un poco en animarme a probar sus mascarillas, de las que leía maravillas por aquí. Pensaba que Rilanja sería una marca del montón en todos sus productos, pero me equivocaba.

Características y aplicación

La mascarilla es de color beige clarito y tiene una textura muy fresca y fácil de aplicar, se extiende sin problemas. Como ya he dicho, no es necesario gastar cada mitad en un solo uso: con poca cantidad observaremos efectos y así podremos usar la mascarilla más veces.

El único punto que no me gusta de la mascarilla se encuentra aquí: tiene un aroma a miel muy intenso, que personalmente detesto (aunque esto va a gustos, habrá gente a la que le encantará). Cuando la compré ya sabía que tenía miel, pero pensaba que sería un componente más y que su aroma no resultaría tan fuerte. Me llevé una sorpresa desagradable al abrir el sobre, y el rato que pasé con la mascarilla en el rostro no pude relajarme como con otras mascarillas (pensaba en las infusiones de miel y limón que tomo cuando estoy resfriada). Aun así, después de observar los efectos que tiene, creo que merece la pena usarla.

En la composición de la mascarilla destaca, por supuesto, el extracto de miel, que tiene propiedades hidratantes y antioxidantes. También lleva las vitaminas A, E y B5. La vitamina A regenera la piel, la E tiene propiedades antioxidantes y la B5 regenera la piel, entre otras funciones.

El uso de la mascarilla es muy sencillo: sobre la piel limpia, se aplica por todo el rostro a excepción del contorno de ojos y labios. Se deja reposar durante 10-15 minutos y a continuación se aclara con agua tibia (aunque creo que yo la aclaré con agua fría y aun así salió sin problemas y mi piel quedó bien). No es una mascarilla Peel-off, así que si sólo os gustan este tipo de mascarillas mejor que busquéis otra cosa. Yo reconozco que no las he probado, así que no puedo decir qué me parecen, pero con las que se aclaran no tengo ninguna queja.

Efectos

La mascarilla se vende como “mascarilla regenerante”, y a pesar de lo clarito que lo pone en el envase, cuando la cogí estaba convencida de que era una mascarilla nutritiva, el que llevara miel me hacía pensarlo. Cuando descubrí mi error me llevé un pequeño chasco, porque la palabra “regenerante” tal vez se asocia más a pieles maduras y productos anti-edad, pero el sobre nos dice que la mascarilla es adecuada para todo tipo de pieles, así que no había problema con ello. A pesar de que en aquel momento me apetecía una mascarilla nutritiva, me la apliqué y no me arrepiento de haberlo hecho.

Para empezar, debo decir que mientras se usa no pica ni enrojece la piel. A decir verdad, hasta ahora sólo he tenido problemas de este tipo con la mascarilla relajante de Rilanja, pero me ocurrió en el segundo uso de la mascarilla, es decir, cuando ya llevaba un tiempo abierta, y creo que las molestias se debieron a ello, pues la primera vez me fue fenomenal.

Una vez aclarada la mascarilla, empecé a analizarme el rostro y quedé maravillada con lo que vi: la mascarilla deja la piel estupenda, más luminosa y radiante. Me la apliqué un día por la tarde-noche, que no es un momento en el que normalmente se me vea buena cara, y la mascarilla mejoró notablemente mi aspecto.

Tal y como ya sabéis por mis otras opiniones, tengo la piel mixta y puntos negros en la frente y la nariz. A pesar de que la mascarilla está recomendada para todo tipo de pieles y no tiene funciones específicas de control de brillos, también es estupenda para ellos: controla los brillos y los puntos negros quedan mucho más limpios. En la frente no se me notaban, y en la nariz estaban mucho más limpios, fue una gozada verme la piel tan bien. Es evidente que la mascarilla, además de aportarle componentes beneficiosos, limpia la piel en profundidad y la deja realmente bien.

En este punto tengo que decir una cosa: antes de aplicar cualquier mascarilla la piel debe estar limpia, pero en lugar del gel limpiador habitual yo prefiero exfoliarla, para potenciar aún más los efectos de la mascarilla. Los días que usé la mascarilla a la miel no fueron una excepción, y por eso es posible que sus efectos para limpiar y reducir puntos negros se hayan visto potenciados por la combinación exfoliante + mascarilla. Pero la mascarilla hace algo seguro, porque cuando utilizo solamente el exfoliante ni de broma me quedan tan limpios los poros.

En cuanto al efecto regenerante, que a pesar de mi despiste sigue siendo la función principal de esta mascarilla, sólo puedo decir que realmente existe y se nota. La primera vez que usé la mascarilla coincidió con un momento en que tenía la cara llena de costras de granitos, y después de aplicarme la mascarilla eran un poco más pequeñas (aunque tampoco esperéis milagros con esto, que con una sola aplicación no desaparecerán ni las costras ni las marcas). Con esto el efecto fue muy evidente, pero con la luminosidad que ya he apuntado antes también se demuestra que regenera la piel de verdad.

No me quiero olvidar de este punto, porque aunque no sea un efecto propiamente dicho es tan importante o más que estos: la duración. ¿De qué sirve que una mascarilla te deje la piel bonita si al cabo de una hora vuelves a estar como una bombilla? Tampoco pretendo que los efectos duren una semana, pero creo que se entiende lo que quiero decir. Y debo decir que los efectos son duraderos. Al día siguiente me levanté con la cara exactamente igual que la tarde anterior: radiante, sin brillos, con los puntos negros de la frente que no se notaban y los de la nariz muy reducidos. Lógicamente, cuando ya ha pasado más de un día los efectos cada vez se van notando menos, pero aun así no es de esas mascarillas que pasan diez minutos y parece que no te has puesto nada. En definitiva, la recomiendo al 100%.

domingo, 30 de mayo de 2010

Bottega Verde Mascarilla Exfoliante a la Rosa Mosqueta




Mascarilla-Exfoliante a la rosa mosqueta de Bottega Verde. Presentación


Lo tenemos disponible en dos formatos: el normal y el de viaje. El primero de ellos consiste en un tarrito con tapón de rosca similar al de las cremas de la línea: de plástico y en tonalidades rosas, bastante sencillo y presentado en una caja. Así como con las cremas pienso que algunas de ellas podrían tener presentaciones mejores, con una mascarilla creo que ya está bien como está (será que estoy acostumbrada a las mascarillas que vienen en sobre y por eso no soy muy exigente). Su precio es de 17,49€ por 50 ml de mascarilla, que me parecen muchísimo dinero para un producto de estas características (pero ahí ya entra el presupuesto de cada una y lo que esté dispuesta a gastar en cosméticos).

El otro formato lo tenéis disponible por 1€ y es el que he probado yo. Es un tubo con soporte sobre su base, como es habitual en los formatos de viaje de esta marca, también en tonalidades rosas, como el resto de la línea. Es una presentación sencilla pero cómoda. Tal vez una mascarilla no, pero cuando se trata de cremas o geles limpiadores estos tubos son la mar de prácticos para ir de viaje. Contiene 40 ml de mascarilla, así que si os interesa probarla más vale que esperéis a encontrarla disponible en este formato. La diferencia en la cantidad entre y uno y otro es tan poca que el otro no merece la pena ni aunque os sobre el dinero ;)

En este tipo de producto prefiero las presentaciones en forma de sobre, ya sean monodosis o bidosis. El motivo de ello es que soy un poco despistada con las mascarillas y a menudo se me olvida usarlas, por lo que no me sale a cuenta comprar un tarro si uso mascarilla una vez al mes, por decir algo. Además, el usar sobres me permite descubrir una mayor variedad de mascarillas y poder escoger cuál me aplico según el estado de mi rostro en ese momento (si comprara mascarillas con formato más grande, al menos yo, no compraría más de una hasta tenerla terminada).


Características

Esta mascarilla exfoliante tiene un color rosa pálido, casi blanco, y su textura es muy similar a la de los exfoliantes: se notan las partículas exfoliantes (aunque son más pequeñas que en otros productos similares), y la textura general es densa y cuesta un poco de extender, por lo que para determinados usos es necesario aplicar bastante cantidad para que haya para todo el rostro.

Como no podía ser menos, huele a rosas, un aroma que particularmente me encanta pero que aquí no es tan fuerte como en el gel limpiador (que ya comenté que me tiene enamorada gracias a su aroma). Tiene una intensidad media entre las cremas y el limpiador, ni demasiado suave ni demasiado fuerte. Incluso aunque no os guste este olor lo podréis soportar sin problemas.

En cuanto a su composición, destaca la rosa mosqueta, por supuesto. Es un ingrediente que me encanta, cualquier producto que lo lleve me atrae como la miel a las moscas: contiene ácidos grasos y vitaminas, y tiene un gran poder hidratante, regenerante y cicatrizante. A mí me gusta sobre todo por esto último: uso un aceite puro de rosa mosqueta para borrar las marcas de granos y para cicatrizar heridas, y me va de maravilla, no hace milagros pero ayuda muchísimo y se nota que acelera el proceso. En una mascarilla exfoliante obviamente no espero ver un efecto cicatrizante tan notable, pero aun así el que tenga este componente me resulta atractivo.

Además de rosa mosqueta, esta mascarilla exfoliante contiene cera de abejas, un producto con propiedades emolientes y protectivas, que se usa tanto en maquillaje como en cosméticos. También contiene karité, que al igual que la rosa mosqueta se encuentra en muchos productos cosméticos y tiene muchas propiedades: hidratante, emoliente, antioxidante, cicatrizante y nutritivo. Bueno, en lo que se refiere a composición, no le podemos poner pegas al producto.

Finalmente, Bottega Verde recomienda esta crema, y toda la línea a la rosa mosqueta en general, para pieles secas de hasta veinticinco años. Aun así, el que tenga una formulación suave que la hace apta para pieles secas y sensibles también hace que la puedan usar pieles más grasas. Otra cosa es que en tales casos sea efectiva.


Uso y resultados como EXFOLIANTE

La aplicación del producto para usarlo como exfoliante es muy sencilla. Basta con coger una pequeña cantidad de mascarilla exfoliante (la suficiente para cubrir con una fina capa todo el rostro, con cuidado de no entrar en contacto con el contorno de ojos y labios) y masajear de manera suave durante unos minutos. El masaje es necesario para que el producto penetre bien por todo el rostro (salvando las zonas que he dicho) y para que sus partículas exfoliantes actúen. A continuación, se aclara con agua y podemos seguir usando nuestros productos de cuidado facial habituales (tónico, crema…).

Antes de probar este exfoliante, el único que había usado (y sigo usando) es el de Clean & Clear para puntos negros. A diferencia de este último, el exfoliante de Bottega tiene las partículas de exfoliación más pequeñas, supongo que porque es un producto adecuado para pieles secas y sensibles y debe de ser suave.

El problema viene porque yo tengo la piel mixta/grasa, y en mi caso el exfoliante se queda corto. La primera impresión después de aclarar la piel es que, en efecto, mi piel está más suave (la función de los exfoliantes es eliminar las células muertas de la piel para que los poros queden más limpios y la piel en general más suave, es una limpieza más profunda que la de los geles), pero no tanto como cuando me la exfolio con el exfoliante de Clean & Clear. Así pues, aunque noto que he usado un exfoliante, podría ser más efectivo.

Si me fijo en la limpieza (sobre todo en las zonas donde tengo puntos negros), allí también cojea: sí, la piel está más limpia… Pero los puntos negros se siguen notando bastante. No pretendo que los elimine, su función es limpiar y es inevitable que con el paso del tiempo se vuelvan a formar puntos negros, pero podría hacer más de lo que hace. Lo vuelvo a comparar con el de Clean & Clear y se sigue quedando corto.

En lo que respecta al exfoliante, por lo tanto, se nota muchísimo que está formulado para piel seca y/o sensible. Por eso sólo lo recomiendo a quién tenga este tipo de piel; si la tenéis mixta o grasa, olvidaos, porque es probable que sea demasiado suave para vosotras y os pase como a mí, que prácticamente no hace nada e incluso una marca de peor fama como es Clean & Clear lo supera.


Uso y resultados como MASCARILLA

En realidad, al principio pensaba que para usar el producto como mascarilla bastaba con hacer lo mismo que con el exfoliante pero dejarlo reposar unos minutos. Los resultados que observé entonces fueron nulos, así que decidí aplicar una mayor cantidad de producto sobre el rostro (bastante más que la que necesito con las mascarillas de Rilanja, aunque aquí tenga 40 ml no sé yo si acaban cundiendo).

Como os decía, la aplicación correcta de la mascarilla es poniendo una generosa capa de producto sobre el rostro, evitando el contorno de ojos y labios. Masajeáis un poco para extenderla bien, y a continuación os relajáis unos 10-15 minutos mientras el producto actúa. Pasado ese tiempo, hay que aclarar con agua: no es una mascarilla Peel-off.

Debo decir que en esta ocasión sí que noté resultados. Aparte de la suavidad que ya proporcionaba como exfoliante, mi piel estaba un poco más luminosa y limpia. Recalco el “un poco” porque si la comparo con las mascarillas de Rilanja se queda corta (sé que me repito mucho, pero aparte de esta de Bottega Verde son las únicas que he usado). La mascarilla a la miel, por ejemplo, me dejaba la piel muy luminosa y limpia hasta el punto que los puntos negros de algunas zonas apenas se notaban. Es una auténtica maravilla.

Por otra parte, los efectos duran poquísimo. No pretendo que mi cara aguante una semana igual de bien que con la mascarilla recién aplicada, pero es que en menos de dos horas volvía a tener los poros igual y ya no notaba la luminosidad del primer momento. ¿De qué sirve ponerse una mascarilla si cuando voy a salir a la calle parece que no me he puesto nada? Podría poner como excusa que estamos en verano y en esta época mi piel produce más grasa, pero se da el caso que la mascarilla de miel y la de sales del Mar Muerto de Rilanja también las uso en verano y sus efectos se siguen viendo al día siguiente de la aplicación. En fin, me reafirmo en la idea de que es un producto para piel seca y/o sensible. Esta mascarilla exfoliante es muy suave, tan suave que a poca grasa que tengáis ya se os quedará corta en limpieza.

miércoles, 7 de abril de 2010

Rilanja Mascarilla a las Sales del Mar Muerto

Rilanja Care mascarilla con sales del Mar  Muerto Rilanja Care mascarilla con sales del Muerto

Rilanja, la marca blanca en cosmética de Schlecker

Schlecker es una cadena alemana de droguerías que hace unos años se extendió por nuestro país. Me gustan bastante estas tiendas, los precios no están nada mal y las tiendas son amplias, se puede pasear por ellas fácilmente. Además de productos de droguería y cosmética, también tienen alimentos envasados y comida para animales. Destaco también su catálogo de perfumes: hace unos años compré uno que no encontraba en ninguna perfumería y me salió bastante bien de precio. Eso sí, tendréis que pedir el catálogo expresamente, porque aunque en la tienda siempre tienen algunos disponibles, si quieres alguno que no está te lo pueden traer.

Se puede decir que tiene tres marcas blancas de cosmética: As, de la que he usado el protector labial en numerosas ocasiones; Basic, la marca blanca de maquillaje; y finalmente Rilanja, la marca blanca de cosmética principal. Mi primer contacto con ella no fue nada positivo: fue a través de un gel limpiador facial que probé hace años, que me dejaba la piel tirante y no notaba una gran sensación de limpieza. Por culpa de esa mala experiencia tardé un poco en animarme a probar sus mascarillas, de las que leía maravillas por internet. Pensaba que Rilanja sería una marca del montón en todos sus productos, pero me equivocaba.

Hasta el momento he probado tres de sus mascarillas. La primera fue la relajante, que me va muy bien en los días que estoy más tensa y deja la piel muy limpia. La segunda fue la mascarilla regenerante con miel y vitaminas, que deja la piel estupenda y la considero una de las mejores mascarillas que he usado. Finalmente, he usado esta a las sales del Mar Muerto de la que os hablaré a continuación. Como dato digo que he repetido con todas ellas, y que tengo por aquí una de aloe vera, también de Rilanja, que estoy deseando probar. Es una marca desconocida en general, pero que vale la pena.


Presentación

La mascarilla se presenta en un sobre de tonos azules y blancos, colores muy típicos en los productos que hacen alguna referencia al mar o al agua en general. Cada sobre contiene dos unidades de mascarilla de 7,5 ml cada una, separadas por una línea de puntos que podemos romper con facilidad. En la práctica, he comprobado que cada una de estas unidades sirve para dos o incluso tres aplicaciones, así que si cerráis bien el sobre os va a cundir más de lo que parece.

Lo mejor de todo es su precio: menos de 1€. Hasta el momento las mascarillas de Rilanja son las que salen mejor de precio de todas las que he probado.


Características y aplicación

La mascarilla es de color blanco y tiene una textura muy cubriente, es de aquellas que dejan la cara totalmente blanca. Tiene una textura espesa que se extiende con mucha facilidad por el rostro y que cunde más que otras mascarillas que he probado. En cuanto a su olor, apenas se nota, pero es un aroma fresco que no resulta desagradable.

Contiene extracto de “liquorice”, un elemento indicado para regular la grasa de la piel, y panthenol, una forma de la vitamina B5 que actúa como humectante y ayuda a controlar las pieles con impurezas. La mascarilla está indicada para pieles normales y mixtas, y promete purificar y aclarar la piel.

La aplicación de la mascarilla es muy sencilla: sobre la piel limpia, se aplica por todo el rostro a excepción del contorno de ojos y labios. También se puede aplicar por el cuello. Entonces la dejamos reposar durante 10-15 minutos y a continuación se aclara con agua templada. No es una mascarilla Peel-off, así que si sólo os gustan este tipo de mascarillas mejor que busquéis otra cosa. Yo reconozco que no las he probado, así que no puedo decir qué me parecen, pero con las que se aclaran no tengo ninguna queja. Esta a las sales del Mar Muerto es una de las que mejor me ha ido en esto (nada que ver con una de Deliplus que usé hace poco, que aparte de salir más cara tiene una textura un poco pegajosa que hace que el producto sea difícil de aplicar y de retirar).


Efectos

En primer lugar, durante los 15 minutos en que tengo la mascarilla puesta, nunca he notado picores, ni enrojecimiento de la piel ni nada parecido. Se nota que la mascarilla se va secando un poco a medida que pasa el tiempo (lo normal, vaya, aunque no llega a endurecerse del todo), pero en ningún momento produce efectos desagradables para el rostro. Será de una marca blanca, pero no por ello deja de tener una composición cuidada y respetuosa por la piel.

Una vez aclarada, lo primero que noto es una sensación de limpieza profunda. Al mirarme al espejo, puedo comprobar que la piel está perfectamente limpia, incluidos los puntos negros, que se notan mucho menos que antes. Ahora que tengo la piel más grasa, algunas mascarillas se quedan cortas y no limpian lo suficiente, pero esta de Schlecker es una de las más eficaces que he encontrado, por no decir la que más. Por este motivo, aunque esté recomendada para pieles normales e impuras, yo la recomiendo sobre todo a éstas últimas. Realmente va bien para purificar y mejorar el aspecto del rostro.

Con respecto al acné, he notado que la mascarilla ayuda a secar los granos. Suelo aplicármela los domingos por la noche, y al día siguiente tengo la piel bien, con las marcas de los granos anteriores pero sin que salga ninguno nuevo. Lógicamente, cuando pasa más tiempo la cosa vuelve a la normalidad y los granos vuelven a salir, pero aunque sólo sea por unas horas creo que esta mascarilla cumple bastante bien. Las hay que no hacen absolutamente nada contra los granos, así que con que esta los seque un poco y prevenga su aparición en las próximas horas ya ayuda.

En general, después de usar esta mascarilla la piel tiene mejor aspecto. Está mucho más limpia y se ve más clara y luminosa, tal y como prometía. No hace milagros contra las imperfecciones, pero ayuda a regular la grasa del rostro y seca un poco los granos en caso de que tengamos. A mí me va muy bien usarla cuando me veo la piel más grasa, combinándola con un buen tónico y otros productos para este tipo de piel se puede conseguir que salgan menos granos y que éstos tarden más en aparecer. Por sí sola puede que no sirva para combatir el acné, pero ayuda bastante y eso es de agradecer.

Si la comparo con otras mascarillas, por ejemplo la equivalente para pieles impuras de Deliplus, creo que la de Rilanja la supera. En primer lugar, porque sale más barata y al aplicarla cunde más, porque como os he dicho antes la textura de la otra va bastante mal para extenderla y retirarla. En segundo lugar, porque la limpieza es mucho más profunda. La de Deliplus no es mala, pero cuando la he usado en mis peores días no he notado que ayude mucho para los granos. Limpia, sí, pero no tanto como la de las sales del Mar Muerto. Así que si tengo que elegir entre las dos marcas blancas, en cuestión de máscaras faciales me quedo con Rilanja sin dudarlo ni un momento. Es una mascarilla estupenda.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Bottega Verde Máscara a la toronja opacante para pieles mixtas

Esta es la primera mascarilla facial de Bottega Verde que pruebo, aunque tengo por aquí otra de fresa de la que he leído muy buenas opiniones. En mi penúltimo pedido compré el contorno Aqua2O con un descuento y me faltaban unos pocos euros para llegar al precio mínimo necesario para hacer la compra, de modo que añadí dos mascarillas monodosis al carrito, pues no quería gastar mucho dinero y en ese momento no necesitaba nada más. La he usado estas últimas semanas y a continuación os cuento mi experiencia con ella.

Los problemas de mi piel

Desde el pasado verano me salen bastantes granitos y tengo la piel más grasa. ¡Parece que he vuelto a la pubertad! En las últimas semanas parece que lo tengo más controlado, pero aun así no puedo dejar de usar productos específicos para este tipo de piel. No sé a qué se debe este cambio, pero sospecho que podría ser por haber dejado de usar un tónico de Clean & Clear. En su momento me parecía que iba bien (granos no tenía), pero mucha gente ha tenido malas experiencias con esta marca y a saber si me hizo algún efecto negativo.

Bueno, a lo que iba. Escogí esta mascarilla porque está indicada para pieles mixtas y grasas. Promete regular la producción de sebo y cerrar los poros. De entre las mascarillas monodosis me parecía la más adecuada para mi piel, de modo que no me lo pensé y la añadí al carrito enseguida. Sé que una mascarilla, por si sola, no va a cambiar mi piel a largo plazo, pero sí que puede ser una ayuda para mejorar la piel un día determinado.


Presentación

Estamos hablando de una mascarilla monodosis, de modo que su presentación es en un sencillo sobre con la imagen de un pomelo partido por la mitad. Prefiero las mascarillas en este formato, principalmente porque

me permiten probar una mayor variedad de mascarillas faciales en menos tiempo. Económicamente salen mejor las que van en tubo o tarro, pero como las mascarillas monodosis tampoco es que sean caras no tengo problema en comprarlas.

Cada unidad de mascarilla de pomelo contiene dos sobres de 6 ml cada uno. Aquí tenemos un problema: cada sobre da para más de una aplicación, pero la cantidad es un poco justa para dos. Lo ideal sería que llevaran unos 7,5 ml, como las mascarillas de Rilanja que os he comentado alguna vez. Pero vaya, que si controlamos la cantidad tenemos para dos aplicaciones.

El precio es de 1,99€. Dicho así no es caro, pero en comparación con las de Rilanja sí lo son: esas no llegan al euro y traen más cantidad. De todas formas, no voy a poner como inconveniente el precio porque tampoco lo considero exorbitado.


Características

Lo primero que me sorprendió es la textura de la mascarilla. Las he probado de color blanco, verde, con partículas exfoliantes, suaves, pegajosas, etc. Pero hasta ahora no había probado ninguna que fuera un gel transparente. Me parece una textura muy agradable y cómoda de usar, se extiende con facilidad y no resulta molesta en ningún momento. Según nos cuentan en su página web, el gel no contiene aceites y su función es contrastar los fenómenos que suelen caracterizar las pieles impuras.

En cuanto a su aroma, se aprecia claramente el olor a pomelo, como es lógico. Esta fragancia no me gusta, pero se puede soportar, así que ningún problema.

Respecto a su composición, tenemos lo siguiente:

- Extracto de pomelo, rico en vitaminas y con propiedades astringentes, nutrientes y purificantes. Antes de usar esta mascarilla ya había oído de varias líneas para pieles mixtas/grasas que lo contienen por sus beneficios para este tipo de piel, pero creo que yo aún no había probado ninguno.

- Aceloglicina, un principio activo con actividad seboreguladora, antimicrobiana, hidratante y elastizante. Actúa como antibactérico y como inhibidor de una enzima causante del acné.

- Laricyl. Se trata de una sustancia extraída de un hongo que tiene capacidad de mejorar el aspecto de la piel por sus propiedades tonificantes y astringentes. Reduce los poros, vuelve la piel más elástica y además tiene propiedades hidratantes.

- Natrulon H-10, un derivado del glicerol que forma una capa para retener el agua en la piel, de modo que ésta se mantenga hidratada.

Con estos principios activos la mascarilla pinta la mar de bien. Promete regular la producción de sebo y restringir los poros, para tener una piel perfecta de la mañana a la noche.


Modo de aplicación

El modo de aplicación es muy sencillo. Sobre la piel limpia hay que extender el gel, evitando el contorno de ojos y labios. Se deja reposar unos 10-15 minutos sin dejar que se seque (a mí nunca se me ha llegado a secar en 15 minutos), y a continuación la aclaramos. Los de Bottega Verde recomiendan aclararla con una esponja húmeda, pero yo la aclaro directamente con agua y he observado buenos resultados igualmente. Os recomiendo que uséis la mascarilla después de haberos exfoliado el rostro, así sus efectos se potencian.

A continuación, aplicamos el tónico y seguimos con nuestra rutina de belleza habitual (crema hidratante, etc.).


Resultados

Los resultados de esta mascarilla son muy buenos. La sitúo al mismo nivel que la mascarilla a las sales del Mar Muerto de Rilanja, de la que os hablé hace un mes. A día de hoy, estas dos son mis favoritas en lo que a mascarillas para pieles impuras se refiere.

En primer lugar, ayuda a secar los granos y previene su aparición en las próximas horas, algo que como comprenderéis valoro muchísimo. La primera vez que la usé tenía la piel bastante mal (en otras palabras, que los granos estaban en su pleno esplendor), en un estado en el que otras mascarillas no me han hecho absolutamente nada, y con esta de pomelo la piel se me quedó muy bien. Al día siguiente los granos estaban secos y no había ninguno nuevo, una maravilla, vaya.

En general, se nota que realmente controla la grasa y deja la piel más mate. Los poros están mucho más limpios, los puntos negros casi no se notan (incluso los de la nariz, que es la zona donde los tengo peor). La piel está mucho más mate, sin brillos. Tampoco tengo la sensación de que vayan a salir nuevos granitos, la deja seca y lisa. Con esta mascarilla la piel se ve muy limpia, con aspecto más bello y sano. Parece un efecto obvio de cada máscara facial, pero no todas lo cumplen.

Dejando a un lado los efectos específicos para pieles mixtas y grasas, he notado que tras aplicarme la mascarilla mi piel está mucho más clara y luminosa, se nota la diferencia con respecto a antes de ponérmela. Deja muy buen aspecto, me veo bien después de usarla.

Quiero destacar también que me encanta su textura en gel y me resulta muy agradable usarla por este motivo. Se extiende con muchísima facilidad, es un gel fresco y cómodo de aplicar. Una gozada para las pieles impuras como la mía. No hace falta que diga que no he notado ningún efecto adverso en la piel después de usar la mascarilla, ni tampoco noté picores o enrojecimiento mientras me la aplicaba. A decir verdad, no le veo ningún defecto al producto: deja la piel estupenda.

Si la comparo con otras mascarillas faciales con las mismas indicaciones que esta (regular la grasa y demás), esta de pomelo se sitúa entre mis favoritas junto a la mascarilla a las sales del Mar Muerto de la marca Rilanja que os comentaba antes. Los efectos de ambas máscaras son muy similares, las dos están indicadas para pieles mixtas/grasas y ayudan a regular el exceso de sebo y a secar los granitos. La diferencias entre ellas residen en el precio (la de Rilanja no llega a 1€) y en la textura, puesto que la de sales del Mar Muerto es blanca y cubriente, y la de pomelo es en gel. De todas formas, las dos son muy fáciles de aplicar. Si habéis probado una y os fue bien, os recomiendo la otra, pues sus resultados son prácticamente iguales.

En comparación con la mascarilla para pieles impuras de Deliplus, la de Bottega sale ganando. No es que la de Deliplus sea mala, pero a mi parecer se queda un poco corta en cuanto a resultados. Quizá en una piel menos grasa va bien, pero yo echo de menos que controle mejor la grasa y ayude un poco con el tema de los granos. Además, la textura de la de Deliplus no me gusta nada: es ligera, pero pegajosa, y cuesta bastante de extender. Sin duda me quedo con las de Bottega Verde y Rilanja.


Conclusión

Estoy contenta con la mascarilla. Desde hace un tiempo no siento el mismo interés por Bottega Verde que cuando descubrí la marca, hace casi tres años, pero gracias a esta mascarilla he vuelto a sentir ganas de seguir probando cosas suyas. Mi experiencia con ella ha sido muy positiva: ayuda a secar los granitos, regula el exceso de sebo y deja la piel muy limpia y luminosa. Por sus indicaciones es adecuada para pieles mixtas o grasas. La considero una de las mejores que he probado hasta el momento.

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