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martes, 23 de agosto de 2011

Klorane Bálsamo a la manteca de mango

Bálsamo de manteca de mango de Klorane

Este bálsamo de manteca de mango se presenta en un sencillo tubo de plástico transparente, con soporte sobre su base. Al ser una marca de farmacia (y parafarmacia), Klorane invierte más en la calidad de sus productos y no tanto en un envase llamativo, todos sus envoltorios son de lo más básicos. Cada unidad contiene 150 ml (me gustaría que llevara más cantidad, aunque lo que hay, se aprovecha) y el precio ronda los 7 euros y pico, que puede variar un poco en función del establecimiento. Teniendo en cuenta que hace años que no uso productos capilares de supermercado y me voy a opciones más específicas (farmacia, peluquería, perfumería), este no me parece de los más caros.

Pese a llamarse «bálsamo», en realidad no deja de ser un acondicionador de los de toda la vida: es de color naranja suave, con una textura gelatinosa que se extiende muy bien por el pelo. Se usa después del champú y necesita aclarado con agua. Este en concreto está indicado para cabellos secos y sus funciones destacadas son nutrir y reparar el pelo. La manteca de mango que le da nombre se obtiene por presión en frío de almendras, cuyos ácidos grasos destacan por sus propiedades nutritivas y desenredantes, entre otras. Con tanto poder hidratante, se aconseja no aplicarlo en el cuero cabelludo, pues se corre el riesgo de engrasarlo. Su olor, como no podía ser de otro modo, es de mango puro y perdura en el cabello (a mí me parece una fragancia agradable, sin ser de mis favoritas).

La única pega que puedo ponerle al bálsamo, aquí y en los resultados, es que contiene siliconas (las identificaréis por sus terminaciones en -cone, -xane y –conol). Os recuerdo que estos ingredientes no dañan el cabello, así que al leerme no tenéis que volveros locos para comprar otros productos. Su particularidad consiste en que no reparan la fibra capilar, sino que se pegan a ella para hacerla más bonita a nuestros ojos y al tacto. La inmensa mayoría de productos capilares del mercado las contienen, de modo que si hasta ahora no os habíais preocupado por ello, no debéis descartar este bálsamo de Klorane por ese motivo. En fin, en la red encontraréis mucha información sobre el tema, listas de las marcas que las llevan y las que no, etc.

Cambiando de tercio, dentro de la misma línea de manteca de mango he usado el champú y la mascarilla. Ambos me parecen muy buenos: el primero deja el cabello limpio y suave, sin restarle volumen, mientras que la mascarilla lo repara en profundidad y supone un buen tratamiento para los cabellos más encrespados y castigados. Los dos, junto al bálsamo, merecen la pena. Los considero una gran opción para este tipo de cabellos, incluso me gustan más que los de algunas marcas más populares, como L’Oréal Professionnel o Kérastase

Resultados

El primer efecto digno de mención se aprecia antes de secar el pelo: el bálsamo ayuda muchísimo a desenredar, vamos, que no me hace falta complementarlo con un acondicionador sin aclarado. Yo siempre he llevado el cabello muy largo (y además lo tengo fino y seco, ¡todos los puntos para que se encrespe!) y sé muy bien lo que es lidiar con una melena llena de enredos, por eso valoro tanto este aspecto. Es realmente eficaz, se nota desde el primer uso.

Una vez seco, el cabello luce bien bonito: el producto lo hidrata en profundidad, le aporta toda la nutrición que necesita. Mi pelo está suave, con cuerpo, y se ve sano. Quizá podría dar más brillo, pero como no se vende como un artículo específico para eso, no puedo ponerlo como pega (si vosotros sí que buscáis luminosidad, os remito a mis opiniones del champú de camomila y la crema iluminadora de esa misma gama de Klorane, y del champú Sublime y la mascarilla Marilyn de Lush). Puedo decir que cumple todas sus promesas, que no es poco.

Con los productos para cabello seco se suele tener el temor de que engrasen o apelmacen el pelo. Y es que, en ocasiones, tanta nutrición resulta excesiva, o tal vez solo se necesita de vez en cuando, por eso procuro alternar tratamientos para este tipo de pelo con otros que tengan unas indicaciones distintas, como dar brillo o volumen. Aun así, este bálsamo de manteca de mango se puede usar varias veces a la semana con total tranquilidad: no apelmaza ni engrasa, en este sentido me deja el cabello igual que antes. Con lo que tendríais que tener más cuidado es con la mascarilla que, como es lógico, tiene un poder reparador más intenso.

Antes os he hablado del champú de la misma línea, porque en efecto los he usado juntos muchas veces. Sin embargo, el bálsamo también se puede complementar con un champú de otra índole: con el citado de camomila me va muy bien, porque uno le aporta brillo y el otro lo nutre a fondo. También forma un buen tándem con el champú de almendras de Klorane, indicado para fortalecer el pelo y darle volumen. En definitiva, aunque yo siempre cuente maravillas de la línea de mango en su conjunto, los productos de esta por separado también os darán buenos resultados.

En general, estoy muy contenta con este bálsamo, solo tengo palabras de elogio para él. He decidido dejarlo atrás y reemplazarlo por uno de Lush (en estos momentos, el Spa) porque ahora me fijo en el tema de las siliconas, pero insisto: si a vosotros os da igual, este acondicionador puede ser una opción fantástica. No he sido fiel a él durante años en vano (eso sí, reconozco que mi pelo se corresponde al cien por cien a las características que describe Klorane, en otro tipo de cabello no sé qué tal funcionaría). Y si, como yo, os fijáis en las siliconas, puedo deciros que el champú de la misma línea no lleva, así que si os pica la curiosidad podéis descubrir los beneficios de la manteca de mango con él.


martes, 19 de julio de 2011

Lush Acondicionador Crema Americana

Lush Crema Americana

El acondicionador Crema Americana se presenta en una sencilla botella de plástico, con la etiqueta y el tapón de color negro, acorde con el resto de productos de Lush (siempre muy minimalistas). El bote de 100 gramos cuesta 6,25 €, que me parecen excesivos aunque como ya he dicho más de una vez las características que ofrece Lush justifican ese coste. Si no os veis con ánimos de arriesgaros y comprarlo por ese precio, os recomiendo que pidáis una muestra. Así es como lo he probado yo, puesto que me llenaron el tarrito de plástico que utilizan para permitir que conozcamos sus artículos líquidos (en la visita a la tienda compré otras cosas, claro).

Crema Americana es de color blanquecino y tiene la textura habitual de un acondicionador, es decir, ni tan líquida como un champú ni tan untuosa como una mascarilla. Se reparte bien por el pelo y cunde normal (no vendría mal que el envase llevara más cantidad, la verdad). Contiene vainilla, salvia, lavanda y benjuí, que le dan un aroma agradable y aportan agentes nutrientes para el pelo, y también miel, naranjas y otras frutas que luchan contra el encrespamiento. Con respecto al olor, había leído comentarios que se referían a él como el rasgo distintivo de este acondicionador; no obstante, desde mi punto de vista no es para tanto: huele bien, pero en el cabello apenas noto la fragancia.

A diferencia de muchos productos capilares (tanto de supermercado como de parafarmacia, puesto que los bálsamos y mascarillas de mi querida Klorane también se incluyen en el lote), Crema Americana no lleva siliconas. ¿Qué son las siliconas? Unos ingredientes que hacen que tu pelo luzca más bonito pero, ojo, solo en apariencia (se pueden identificar por las terminaciones -cone, -xane y –conol). Se adhieren a él, reducen su tacto seco, pero no lo tratan en profundidad. Tampoco hacen daño (así que si usáis champús que las lleven no os tenéis que preocupar), pero si queréis tener un pelo mucho más sano es recomendable pasarse a los productos que no las llevan, como todos los de Lush.

Podéis usar Crema Americana como cualquier otro acondicionador: después del champú, lo dejamos en el cabello un par de minutos y a continuación aclaramos. En Lush aconsejan aplicarlo solo desde la mitad del pelo hasta las puntas, pero yo lo aplico por toda la melena y no he tenido problemas (con lo único que hay que tener cuidado es el cuero cabelludo, si tenéis tendencia a que se engrase, aunque eso puede pasar con este y con cualquier otro).

Mi experiencia

Tengo el pelo seco y fino, con tendencia a encresparse. El resultado tras la aplicación de la Crema Americana ha sido muy bueno: deja el pelo hidratado y suave, se ve bonito. Eso sí, le pongo un pero: al lado de otros acondicionadores, este se queda un pelín corto en hidratación. A pesar de no notar el cabello seco, con otros he apreciado que quedaba más nutrido. Con esto concluyo que el acondicionador Crema Americana es más adecuado para cabellos normales o tirando a secos que para aquellos muy secos. Desconozco cómo actuará en un pelo graso.

Por otro lado, otro aspecto que me ha gustado mucho es que proporciona mucho cuerpo al cabello, lo noto más suelto y con vida. Esto, en un pelo seco que tiende a estar apagado como el mío, tiene mucho mérito. Si os daba miedo que el acondicionador restara volumen, podéis estar tranquilas. Esto confirma lo que os decía antes con respecto al tipo de pelo en el que Crema Americana puede funcionar mejor.

En los otros puntos, la Crema Americana se queda en un acondicionador normalito: no noto que dé más brillo (el champú Sublime es genial para ello), ni tampoco me ayuda a desenredar (para esto último, me va genial la mascarilla Marilyn). De todos modos, esto no empeora mi opinión sobre el producto porque en ningún momento lo usé con esas expectativas. Cuando me aplico cualquier bálsamo en el cabello, busco que lo nutra sin apelmazarlo, es la necesidad básica de mi pelo, y con este, sin ser tampoco el mejor, lo conseguí.

En relación con las siliconas de las que os hablaba antes, si pasáis de usar productos que las llevan a otros que no es posible que necesitéis pasar un periodo de adaptación. O en otras palabras, que tal vez de entrada no os gusten los resultados. Yo no he tenido problemas porque los champús de Klorane que uso habitualmente tampoco contienen siliconas, de modo que mi pelo estaba un poco acostumbrado y el cambio no ha resultado tan brusco. Ahora mi intención es sustituir los bálsamos y mascarillas de Klorane (que sí llevan siliconas) por los correspondientes de Lush, más sanos. De ahí que últimamente os esté dejando opiniones de artículos que estoy probando a través de muestras: Crema Americana, Marilyn, Spa

A propósito de Spa, como es el único acondicionador de Lush que he usado hasta el momento (además de la Crema Americana que os comento hoy), quiero aprovechar para hacer algunas comparaciones entre ambos. Para empezar, por mucho que se encuentren en la misma categoría, Spa se caracteriza por aportar una hidratación mayor, es el acondicionador de nutrición intensa por excelencia, el mejor para cabellos muy secos (y por ende, el más adecuado para mí). Cuando lo probé no me pareció la octava maravilla, pero sí que hidrata más que Crema Americana y me gustó lo suficiente como para comprarlo. Si tuviera que recomendarlos, diría que Spa está bien para cabellos secos o muy secos y Crema Americana para normales o normales tirando a secos. Ambos valen la pena, eso lo tengo claro, aunque por mi parte me quedo con Spa. Aprovecho para decir que ninguno de los dos me ha producido efectos adversos ni me ha engrasado el pelo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Lush Spa Acondicionador

Lush Acondicionador Spa

El acondicionador Spa es de color blanco y tiene una textura bastante densa, recuerda más a un suavizante de los de toda la vida que a un acondicionador gelatinoso. En el envase no huele demasiado bien, aunque al no tener un aroma fuerte se soporta sin problemas. Como es habitual en Lush, se presenta en un tarro minimalista de color negro, nada llamativo, y contiene 235 gramos de champú que en mi pelo no cunden demasiado porque lo llevo muy largo. El precio alcanza los 13,70 €. Sí, sin duda demasiado caro para la cantidad que trae, incluso supera a los de Klorane; aun así, si buscamos productos que no lleven siliconas, me da que todos van a tener este problema.

Entre los ingredientes, llaman la atención las infusiones de agar y violeta, la leche de soja, el melón fresco, el yogur natural y los aceites de oliva, aguacate, jojoba y neroli, además de algunos parabenes y absolutos de flores. Algunos de ellos, como los aceites de oliva y de jojoba, son de sobra conocidos por sus beneficios hidratantes para el pelo; otros, en cambio, no son tan frecuentes en este tipo de productos, como el yogur, que le aporta vitaminas. El acondicionador está recomendado para cabellos dañados y promete suavizarlo, nutrirlo y fortificarlo (en palabras de Lush: «alimentar a los cabellos hambrientos con una buena dosis acondicionadora»), incluso lo recomiendan como sustituto de la mascarilla si no tenemos tiempo para aplicárnosla.

Resultados

Antes de nada, quiero recordaros que tengo el pelo largo, muy seco y fino, con tendencia a verse opaco y sin vida. Cuando busco un champú o cualquier producto capilar, me interesa que aporten hidratación y, a ser posible, le den un poco de volumen y brillo. Comprendo que tengo un cabello difícil de cuidar, por lo que a veces puedo parecer bastante exigente con los acondicionadores y demás. Quiero que este punto quede claro porque, aunque a mí Spa se me pueda quedar corto en algunos aspectos, tal vez a alguien con un pelo menos problemático le vaya estupendamente.

Dicho esto, os cuento mi experiencia con él. He de decir que mi miedo principal era que no le diera nada de volumen y, por ello, se me viera aplastado por la cabeza (el efecto «lamido de vaca» que dicen). Yo ya lo tengo bastante chafado de por sí, de modo que no quiero que encima pierda el poco volumen que tiene. En este aspecto, me ha sorprendido para bien: no noto que aporte volumen en la zona de la cabeza, pero tampoco lo quita. Es más, en lo que es la melena, le da bastante cuerpo, se ve bonito.

Por otro lado, aprecio que Spa hidrata en profundidad: el cabello está suave; no con el efecto extremadamente suave de las siliconas del bálsamo de mango de Klorane (que hasta ahora es el que mejor me ha ido), pero bastante bien de todos modos. Con lo seco que lo tengo, estoy más que satisfecha, me cuesta mucho encontrar productos que no se queden cortos en nutrición, y este ha cumplido. Da la sensación de que mi pelo se bebe el acondicionador, se empapa de sus beneficios sin llegar a engrasarlo lo más mínimo, ni siquiera en las raíces.

En lo que se refiere a desenredar, ayuda un poco y con el cabello mojado ya se ve que el acondicionador ha actuado, pero no es el mejor que he probado en este punto. Jungla, un acondicionador sólido de Lush, me iba mejor, aunque el formato no me convenció.

Otro aspecto que merece una mención es su aroma: en el bote la fragancia no me decía nada y, sin embargo, después de usarlo el pelo huele genial (diría que a algo afrutado, pero no me hagáis mucho caso que para identificar notas olfativas soy un poco desastre). Lamentablemente, el aroma dura poco y al día siguiente apenas se nota.

A decir verdad, el único punto reseñable donde no cumple del todo es la luminosidad: el pelo se ve sano, nutrido y con cuerpo, pero quizá le falta un poco de brillo. No voy a condenar el acondicionador por este motivo porque en sus indicaciones en ningún momento hace referencia al tema; no obstante, lo señalo de cara a futuras mejoras en el producto. En mi opinión, si le ponen el nombre de Spa y se vende como el tratamiento capilar más potente de la firma, debería ser eficaz también en el brillo.

En relación con lo anterior, he pensado que podría usarlo junto al champú Sublime. Este sí que da brillo, mucho —gracias a la sal marina, que exfolia y deja una melena radiante—, por lo que combinarlo con un acondicionador que aporte más hidratación estaría genial. Hasta ahora son los dos únicos productos capilares de Lush que me planteo comprar (los otros que he probado, Jungla y Reanimator, no estaban mal, pero no eran los más adecuados para mis necesidades), así que no sería de extrañar que en el futuro este tándem sustituyera al champú y al bálsamo de mango de Klorane que uso habitualmente.

En general, estoy muy satisfecha con el acondicionador. No me parece milagroso y creo que Lush tiene productos mejores; aun así, al valorarlo debemos tener muy en cuenta el tema de las siliconas: un cabello acostumbrado a productos que las llevan tarda más en adaptarse a otro que no contiene, por lo que posiblemente mi experiencia con Spa vaya a mejor si lo uso de forma frecuente. En estas dos aplicaciones de la muestra, la impresión ha sido de lo más positiva, y no le ha restado volumen, que era mi gran temor. De todos modos, nunca hay que olvidar que cada pelo es un mundo, así que antes de recomendarlo encarecidamente os aconsejo que os paséis por otras opiniones para contrastar experiencias y tener una perspectiva más amplia a la hora de tomar una decisión.

martes, 1 de marzo de 2011

Lush Jungla Acondicionador


Jungla, mi primer producto capilar de Lush

Jungla se trata de un acondicionador en formato sólido que destaca por su color verde y un fuerte aroma vegetal (en la web de la firma dicen que huele de maravilla, aunque para mi gusto tienen fragancias muchísimo más agradables). Os recuerdo que su forma puede variar en función de la pastilla original y el corte que hagan en la tienda, puesto que los productos de Lush están hechos a mano y resulta difícil darles uniformidad. En mi caso, me dieron un trozo rectangular aunque enseguida se partió en dos. El precio por cada 55 gramos es de 4,30€; no recuerdo qué cantidad me dieron a mí porque tiré la etiqueta. Teniendo en cuenta que cunde mucho, no lo considero caro en absoluto.

Con respecto a su composición, debemos destacar que contiene un cinco por ciento de frutas tropicales frescas, entre ellas plátano e higos, kumgquat, furta de la pasión y aguacate. Sus propiedades aportan suavidad, brillo y proteínas para el cabello. Además, también lleva lecitina de soja, que se caracteriza por sus proteínas reparadoras. En principio está indicado para todo tipo de cabello, aunque en sus indicaciones se centran principalmente en su poder desenredante e hidratante, por lo que parece bastante adecuado para cabellos secos y rebeldes.

Usando el acondicionador

A pesar de tener un formato sólido, el tipo de pastilla no es exactamente igual a la de un jabón. El acondicionador es más suave al tacto, incluso más ligero, y no deshace del mismo modo al entrar en contacto con el agua. Usarlo no es difícil pero requiere cierta práctica: una vez nos hemos lavado el pelo y lo tenemos mojado, procedemos a frotar la pastilla por la melena y el cuero cabelludo (sí, como si estuviéramos lavando una prenda a mano). Es un poco bruto, y al principio tienes la sensación de que no estás haciendo nada porque el acondicionador no desprende la espuma típica de los jabones. Sin embargo, sí que deja una especie de rastro verde. ¿Alguna vez os habéis revolcado sobre el césped, con el consiguiente guarreo en el pelo? Pues es una sensación parecida, con el olor herbal incluido. Lo dejamos un par de minutos y aclaramos con agua. A continuación podemos usar mascarilla o cualquier producto que nos apliquemos normalmente.

Explicado así parece sencillo —y realmente dificultad no tiene—; no obstante, digamos que no me parece tan cómodo como un acondicionador o bálsamo normal. No sé si ocurre con todos los productos capilares sólidos o solamente con este, pero me da bastante rabia que cueste tanto que el acondicionador se deje ver en el cabello. Hay que insistir e insistir, si no es como si no te hubieras puesto nada. Si a esto le añadimos que el pelo me cubre toda la espalda, os podéis imaginar el rato que me tiro para pasar la pastilla por todo el cabello. No, sin duda no es el formato más adecuado para mí: no se pueden comparar los segundos que tardo en extender un acondicionador normal con toda la pericia y tiempo que requiere este. Tengo muy claro que si repito con los capilares de Lush me decantaré por texturas de toda la vida. De todos modos, una persona con el pelo más corto lo tendrá más fácil, así que si es vuestro caso no tengáis muy en cuenta lo que digo en este párrafo.

A la hora de conservarlo en las mejores condiciones, hago lo mismo que con los jabones para el cuerpo: envuelvo la pastilla en papel film y la guardo en un cajón para que no le dé la luz directamente. Alguien podría pensar que es un poco irónico que en Lush eviten usar envases de plástico para luego recomendarte envolver los artículos en este papel, pero no se puede negar que un pequeño trozo de papel transparente gasta y contamina mucho menos que el envase de un champú o un gel, así que seguimos cuidando del planeta. Se recomienda gastar el acondicionador en los doce meses siguientes a la compra del producto.

Resultados

En primer lugar, quiero destacar que nada más aclarar el pelo ya se aprecia que este está mucho más desenredado: alguna vez lo he usado con el pelo fatal, unos enredos terribles, y he sido la primera sorprendida al ver mi melena tan lisa al salir de la ducha. El peine pasa muy fácilmente, el acondicionador deja el pelo muy desenredado, no he necesitado usar productos sin aclarado para conseguir dejarlo bien ni he tenido que dar tirones para peinarlo. En este aspecto lo sitúo al mismo nivel que el bálsamo de manteca de mango de Klorane, que va de maravilla para desenredar aunque es bastante más caro que Jungla.

En segundo lugar, aunque el rastro del acondicionador en el pelo sea prácticamente imperceptible, lo cierto es que cumple con sus funciones hidratantes y nutritivas: el cabello está suave y con buen aspecto, se ve sano. Noto la diferencia con respecto a cuando he usado el champú solo porque el grado de hidratación del acondicionador es mayor y la melena está mucho más suave al tacto, además de otros efectos que ahora comentaré.

Por otro lado, he observado que mi pelo está más suelto (a pesar de su tendencia a pegarse a la cabeza, el eterno problema de los cabellos largos y finos), hasta tiene un poco más de volumen. Normalmente tarda unos cuantos días a ensuciarse porque lo tengo seco tanto en el cuero cabelludo como en lo que es la melena, pero diría que con este acondicionador aguanta más tiempo aún. Este es uno de los efectos que más me gustan del acondicionador, junto con su poder desenredante: el pelo se ve más suelto y fuerte, con lo que a simple vista también parece más sano. También le aporta brillo, aunque no tanto como los productos específicos para eso.

En general, los resultados del acondicionador son prácticamente de diez: hidrata el cabello seco sin engrasarlo, facilita el proceso de desenredar y le da más cuerpo y fuerza. No tiene nada que envidiar a los productos de Klorane, marca capilar de farmacia a la que soy fiel desde hace años. Desconozco qué tal irá en un cabello distinto al mío, pero desde luego me parece muy recomendable para personas con el cabello seco y fino, el típico pelo que tiende a volverse lacio y apagado. Con Jungla observaréis mejoras.

Ventajas y desventajas del formato sólido

Al tratarse de un acondicionador un tanto especial, he querido añadir este apartado para comentar los puntos fuertes y los inconvenientes que supone el uso de un artículo sólido para el cabello. Entre las ventajas, destaco que me parece muy útil para los viajes, puesto que ocupa poco espacio y pesa menos que una botella de acondicionador convencional. No obstante, yo no suelo viajar, así que en este aspecto no me aporta nada. En lo que sí me gusta es en el hecho de ser un formato ahorrador y pertenecer a una firma muy concienciada con los temas del medio ambiente y el respeto por los animales, con lo que nos aseguramos una composición cuidada y sin todos los ingredientes químicos de los acondicionadores de supermercado y demás.

Por el contrario, a pesar de los buenos resultados que da, no puedo pasar por alto lo pesado que se me hace aplicarlo, tardo más que con un acondicionador cremoso y sin duda es mucho más incómodo de usar (por no hablar de la sensación de no estar echándote nada hasta que le pillas el truco). Con un acondicionador normal, lo extiendes en un visto y no visto y no hay que esmerarse tanto como con la pastilla. Si os soy sincera, no creo que lo compre (ni este ni ningún producto capilar en formato sólido); por muy bueno que sea no me compensa, y también hay acondicionadores líquidos/cremosos buenos. De todos modos, mi opinión no quita que a alguien le haya podido llamar la atención esta textura, así que si os animáis a darle una oportunidad puede que vuestras impresiones no coincidan con las mías en este punto.

jueves, 10 de febrero de 2011

Anian Acondicionador Instantáneo Bifásico


Hoy voy a hablaros de un producto al que soy fiel desde hace bastantes años: el acondicionador sin aclarado de Anian.

Antes de nada, tengo que decir que desde siempre que he tenido el pelo muy largo, por la cintura, y por ello se me enreda con mucha facilidad. Para hacer lo más llevadero posible el proceso de desenredar el pelo, tengo que utilizar mascarillas y algún acondicionador que desenrede, como el de esta opinión. En verano es cuando se necesitan más este tipo de productos, porque con el cloro de la piscina, la arena de la playa y la suciedad del mar el pelo queda hecho un asco y es necesario cuidarlo, aunque tampoco está de más usarlos durante el invierno.

Antes de dar con Anian había probado varias marcas de acondicionadores de estas características, como Revlon, Monic, Herbal... La mayoría de ellos no tenían ningún efecto sobre mi pelo: no ayudaban a desenredarlo y todavía lo secaban más (y yo de por sí ya tengo el pelo seco). El único acondicionador salvable para mí de todos los que he mencionado es Revlon, aunque no me parece tan efectivo como Anian y además es más caro. Bueno, después de esta introducción, paso a hablaros del acondicionador de Anian.

Se presenta en una botella alargada, semitransparente. Contiene 500 ml de líquido, por lo que dura mucho (a mí una botella me suele durar 4 meses o más, a pesar de que lo utilizo prácticamente después de cada lavado). Hace unos años se presentaba con un tapón tipo click que dejaba salir el líquido a chorro, pero ya hace tiempo que casi todos los envases a la venta llevan vaporizador, que me parece un formato mucho más cómodo de usar y además así el producto dura más tiempo. El líquido es de color azul celeste, y el hecho de que se pueda ver a través de la botella es una ventaja porque te permite ver la cantidad que llevas gastada. También hay una versión de color amarillo indicada para cabellos teñidos.

Utilizarlo es muy sencillo: basta con presionar el vaporizador unas cuantas veces (que variarán en función de la longitud de vuestro pelo y de lo enredado que esté) sobre el pelo mojado recién lavado y a continuación peinar la melena para extender bien el acondicionador. El líquido se esparce fácilmente además huele muy bien, sin ser un aroma llamativo. No necesita aclarado y se puede compaginar perfectamente con las mascarillas y acondicionadores normales.

Sus funciones son hidratar, nutrir, dar brillo y facilitar el proceso de desenredar el cabello (a pesar de que esta función no se indica explícitamente en el envase para mí es lo mejor que tiene). En mi caso, cumple perfectamente todo lo que dice. Mi pelo se nota hidratado, brillante y desenredarlo es mucho más fácil una vez he aplicado Anian. Otro punto a su favor es que no llega a engrasar el cabello: con este acondicionador siempre me veo el pelo bien, aunque esto puede variar en función de cada tipo de pelo, claro.

El precio me parece bastante asequible: cuesta alrededor de 3,50 euros. Cuesta un poco de encontrar (yo suelo comprarlo en El Corte Inglés).

La única desventaja que le veo a este producto es que sólo se vende en formato de 500 ml y es un tamaño bastante grande para llevárnoslo de viaje. Se podría prescindir de él por aquello de no ir demasiado cargado, pero una vez te acostumbras a utilizarlo no lo puedes dejar ¡je, je!

En fin, si tenéis el pelo seco y estáis hartos/as de pasar mucho tiempo desenredándolo, os animo a probar este acondicionador. No es la marca más popular ni la más cara, pero la calidad no siempre tiene que estar asociada a las grandes firmas.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Klorane Bálsamo al Aceite de Visón


Envase y precio

El envase de este acondicionador tiene aproximadamente la misma altura que el champú (en el formato de 200 ml). Tiene forma de tubo aplanado con soporte sobre la base, el tapón es de "clic" y su plástico transparente, de modo que el color blanquecino del bálsamo queda a la vista. La base del tubo es blanca. No es una presentación especialmente atractiva o llamativa, al contrario, es discreta, muy "de farmacia". Pero en fin, lo que importa de un producto es su contenido y no el exterior.

A diferencia del champú, el bálsamo se presenta sin caja, pero eso sí, viene precintado, así que podemos estar seguros de que no ha sido abierto anteriormente.

El envase contiene 150 ml, algo menos que los acondicionadores de supermercado, y sinceramente me parece muy poco. Siempre me quejo de esto, pero es que tengo el pelo muy largo, y por mucho que vigile la cantidad, es inevitable que mi gasto de acondicionador sea bastante alto, y claro, cada dos por tres tengo que ir a por otro tubo. Que yo sepa no lo venden en otro formato más grande, si alguien por casualidad lo sabe, le agradeceré que me lo comente.

Su precio es de unos 8€, igual que el champú. A pesar de los buenos resultados que me ha dado, me sigue pareciendo un producto caro.


Características

Al igual que el champú, el aceite de visón es el componente destacado de este bálsamo. ¿Qué hace este aceite? Pues según nos informan en el mismo envase este aceite es rico en ácidos grasos esenciales y nutre el cabello, además de dar brillo, desenredar y prolongar los efectos nutritivos del champú.

El bálsamo es de color blanquecino, tiene una textura no muy densa, y su aroma me recuerda al de las hidratantes de Nivea.

Está recomendado para cabellos secos. Se aconseja usarlo junto al champú de la misma gama, pero yo también he repetido con él después de acabar el champú y me ha seguido dando buenos resultados (incluso mejores en conjunto, porque como pudisteis leer en mi anterior opinión no quedé muy satisfecha del champú al aceite de visón…).

Se usa como cualquier acondicionador o suavizante. Después de lavar el pelo se aplica el bálsamo, y lo dejamos actuar unos 2-3 minutos antes de aclarar. La textura se reparte muy bien por el cabello, no se desperdicia producto, así que no hay problema con esto.


Efectos

Si con el champú me llevé una decepción a la larga porque éste no limpiaba bien, con el bálsamo he quedado muy satisfecha, y hasta es posible que repita con él en el futuro (eso sí, junto a un champú de otra gama e incluso de otra marca).

Tengo el cabello seco, fino y largo, se encrespa con facilidad y si no uso productos específicos para su cuidado me puedo pasar horas para desenredarlo. Así que básicamente lo que busco en el cuidado capilar son productos que nutran y suavicen el pelo, y que me ayuden a desenredarlo. Si además de eso aportan brillo y volumen, perfecto, pero para mí no es lo principal.

En mi anterior opi os dije que tras el primer lavado con el champú y el bálsamo al aceite de visón no quedé nada satisfecha. Ahora voy a explayarme un poco más porque creo que esa impresión se debía más al bálsamo que al champú. Lo malo que le encontré es que básicamente no desenredaba nada, a pesar de calificarse como "bálsamo nutritivo y desenredante", y además me dejó el cabello algo seco (pero tampoco fue muy exagerado esto último). Venía de usar la gama de mango que me iba de lujo, y en concreto el bálsamo desenredante es fantástico, y claro, comparé y pensé que me había equivocado del todo al pasarme al aceite de visón. En fin, fue sólo la primera impresión y ahora os contaré los efectos que he visto después, pero lo comento más que nada por si alguien lo compra y su primera impresión es la misma, para que sepa que si sigue usándolo los efectos buenos aparecen.

Y precisamente en el segundo lavado empecé a verlos, y desde entonces los he seguido viendo igual de bien hasta que gasté el último bote. El bálsamo sí que cumple lo que promete. En primer lugar, deja el pelo más suave, de modo que éste prácticamente ya no se encrespa y tiene mucho mejor aspecto. En este punto tengo que decir que, una vez por semana, completo el tratamiento con el uso de una mascarilla, pero más de una vez por pereza no me la aplico y paso más tiempo usando solamente champú y acondicionador. A veces me ha pasado que tras un par de semanas sin mascarilla el pelo no está tan suave y se ve un poco reseco, pero no es el caso de este bálsamo. Con él no eché de menos la mascarilla (aunque de todas formas sé que no es bueno olvidarse de ella).

En segundo lugar, es desenredante, ¡sí, desenreda, y mucho! Use los productos que use siempre tengo a mano un acondicionador sin aclarado para desenredar el pelo más fácilmente después de lavármelo, pero con este bálsamo prácticamente no me ha hecho falta usarlo. El efecto desenredante fue el que más se hizo esperar: en el primer lavado era totalmente inexistente, en el segundo mejoró pero sin hacer maravillas, y después poco a poco fue desenredando más hasta que pude considerarlo de verdad un bálsamo desenredante. Así que si tenéis el pelo como el mío y os cuesta horrores deshacer nudos y demás, os lo recomiendo.

También he visto que mientras he usado este bálsamo las puntas del cabello me han durado en mejor estado por más tiempo. Tengo que decir que uso un producto específico para las puntas aparte, pero aun así noto la diferencia entre cuando estoy usando productos buenos y productos malos en este aspecto. Y el bálsamo al aceite de visón es uno de los que más cuida las puntas de cuantos he probado.

Los puntos principales de este bálsamo son esos: nutre, desenreda y evita el encrespamiento. Pero también hay un efecto algo más secundario que he podido apreciar: el cabello brilla más. No es un brillo tan intenso como el de los champús específicos para ello, pero el cabello me brilla más que con otros acondicionadores "nutritivos", y es un efecto que aunque no te lo esperes siempre viene bien.

Respecto al olor que deja en el pelo, es un aroma muy suave, pero no huele mal. En definitiva, recomiendo este bálsamo.


lunes, 3 de mayo de 2010

Klorane Crema Iluminadora a la camomila


¡Atención! ¿Qué esperamos de un producto como este?

Hay gente que tiene una idea equivocada de los productos que llevan camomila y se anuncian prometiendo reflejos dorados para el cabello. Esta crema iluminadora, ni es un tinte ni os va a aclarar el tono del cabello. Está recomendada para personas con el cabello rubio o castaño claro (mi caso), y si es así es por algo. Su función es potenciar los reflejos rubios naturales, esto es, da brillo a los cabellos de los tonos mencionados y potencia su color. Nada más y nada menos, seamos realistas. Quien quiera el cabello de color rubio platino, que vaya a la peluquería (lo siento si sueno un poco borde, pero no me gusta encontrar opiniones sobre champús y cremas de este tipo con comentarios como este: “¡No aclara el cabello!¡No hace nada!”).

Yo tengo el cabello castaño claro. Es un tono para el que podrían servirme tanto los champús de camomila como los correspondientes para dar brillo al pelo castaño o moreno (que también los hay), pero siempre me decanto por la camomila por dos motivos. El primero de ellos es que con el sol el pelo siempre se me aclara un poco (de hecho, tengo un par de mechas rubias delante que parece que me las he teñido pero me salieron así). El segundo es una cuestión de gusto personal: prefiero un brillo de reflejos dorados que un brillo tirando a reflejos más oscuros. Ambos son bonitos, pero para mí prefiero el primero.

Presentación

A pesar de ser el equivalente al bálsamo de las otras gamas de Klorane (o lo que es lo mismo, el acondicionador o suavizante), su presentación es un poco distinta. Sigue siendo un tubo de plástico blando con soporte sobre la base, pero es más corto y su forma es más típica que la de los otros, que es más larga y aplanada. El plástico es transparente y deja ver el colorde la crema: amarillo. Tiene tapón de clic de color blanco.La presentación de todos los productos de Klorane me parece atractiva a la vez que sencilla: los envases transparentes me parecen un acierto porque dejan ver el color del producto y saber qué cantidad de crema queda, pero al ser productos de venta en farmacias no destacan por una gran originalidad en su diseño ni por ser especialmente llamativos. Por eso me parece importante recomendaros esta marca por aquí, porque no tiene la publicidad que tienen otras marcas y por su aspecto es difícil que llame la atención, pero su calidad hace que merezca la pena.

La crema iluminadora contiene 150 ml de producto que, como suele ser habitual en mí, me parecen muy escasos. Al tener el cabello largo y usar un bálsamo para después del champú en cada lavado, 150 ml me duran muy poco. Los champús sé que los venden en dos formatos, pero la crema, bálsamos y similares nunca los he visto con más cantidad. Para mí sería una gran mejora.

El precio, la última vez que la compré (tal y como marca la etiqueta que sigue pegada al tubo) es de 9,85€. Me parece caro, y más teniendo en cuenta la poca cantidad que contiene.

Características

La crema es de color amarillo nacarado, y su textura es muy cremosa, me recuerda más a la de un suavizante que a la de un acondicionador. Es muy agradable de usar, y se extiende fácilmente por el cabello.

Como no podía ser menos, tiene un aroma intenso a camomila que me parece agradable, pero tampoco es un aroma que me fascine. En el cabello no se nota tanto.

En la parte delantera tenemos un dibujo de las flores de la camomila y se describen las indicaciones del producto: reaviva los reflejos rubios naturales, con mechas o con color; repara los cabellos dañados. Esto último creo que lo dicen más porque queda bien ponerlo que por otra cosa, porque nadie en su sano juicio ve en un producto para dar brillo un gran reparador del cabello (si lo es no está de más, pero hay reparadores más específicos y no son productos que prometen también reflejos dorados). Mi experiencia después de usar la crema reafirma esto, como comentaré más abajo, por mucho que ellos expliquen que la crema está enriquecida con agentes reparadores.

La camomila siempre ha sido conocida por su capacidad para potenciar los reflejos dorados y reavivar el brillo en cabellos rubios o castaños claros. Actúa fijándose sobre la fibra capilar, cubriendo las escamas pero sin penetrar en el interior del cabello. De este modo, le va aportando reflejos dorados progresivamente.

La crema se usa como cualquier acondicionador o suavizante. Después de lavar el cabello, la aplicamos y dejamos que actúe 2 ó 3 minutos. Pasado ese tiempo, la aclaramos y, si queremos, completamos la rutina con una mascarilla u otro producto.


Resultados: ¡Promesas cumplidas!

Antes de nada, he de decir que siempre he usado la crema iluminadora a la camomila junto al champú de la misma gama, por eso es probable que los efectos en mí se hayan visto potenciados por usar ambos productos. También tienen un vinagre sublimador de reflejos a la camomila, que sería el tercer paso, pero nunca lo he usado.

Si hay una palabra indispensable a la hora de hablar de este producto, es sin duda progresivo, que ya la he resaltado antes. Puede parecer algo lógico, pero aunque parezca que no hay gente que espera que los productos hagan efecto con un solo lavado, y las cosas no siempre van así. Con una mascarilla reparadora puede que con un lavado sea suficiente para observar resultados, pero para un producto que pretende reavivar unos reflejos se necesita más tiempo y ser constante en el uso.

Por lo tanto, la crema iluminadora es eficaz, aporta brillo y es cierto que aparecen los reflejos dorados prometidos. Pero hay que tener un poco de paciencia. Con el primer lavado apenas se nota la diferencia, cuando llevamos tres o cuatro, sí, y cuanto más tiempo usemos la crema, más brillo apreciaremos. Por el contrario, si dejamos de usarla, el pelo volverá a su estado anterior. Lo he comprobado: en todo este año que he estado sin usar la crema, mi cabello había perdido ese brillo y los reflejos rubios que le aportó en la pasada primavera, realmente se me veía más oscuro y opaco. Esto en parte se debe al tiempo, porque ya os he dicho que con el sol el cabello se me aclara un poco, pero aun así también noto la diferencia con unos productos y otros, y esta crema se nota que es específica para potenciar brillo.

Con “brillo” me refiero a un brillo natural, que le da un aspecto más sano al cabello. No es un brillo “efecto purpurina” (sí, aunque os cueste imaginar ese efecto en el cabello, una vez probé una mascarilla de Schwarzkopf, también para cabellos rubios y castaños claros, que hacía exactamente eso). Queda un brillo natural. Os recuerdo que su principio activo para potenciar el brillo es la camomila, por lo tanto, un producto natural, así que es normal que el resultado sea un efecto bonito y no algo artificial y cantoso.


Pero el brillo no lo es todo…

Los productos específicos para potenciar el brillo de un determinado color de cabello suelen tener un problema: descuidan otros aspectos básicos en el cuidado del cabello, como son la hidratación y la nutrición. Cuando compramos un producto como este no pretendemos que sea un reparador excepcional, pero sí que esperamos que cumpla las necesidades básicas para mantener un cabello sano. Algunos productos cumplen; otros, no.

En el caso de la crema iluminadora de Klorane, puedo decir que cumple las otras necesidades, pero por los pelos. Me explico: los primeros lavados fueron perfectos. Mi cabello, además de tener cada vez más brillo, estaba suave y perfectamente nutrido (antes de pasarme al champú y a la crema a la camomila había usado productos para cabello seco durante meses). Mientras usaba estos productos, seguía usando una mascarilla para cabello seco una vez a la semana.

Pues bien, puede que alguna semana se me olvidara usar la mascarilla, pero el caso es que empecé a notar el cabello un poco más seco. No era una sequedad alarmante, el pelo se seguía viendo bien, pero yo notaba que no estaba tan radiante como antes. En el próximo lavado me apliqué la mascarilla y problema solucionado.

Esto me lleva a anunciar la siguiente conclusión: si tenéis el pelo seco, al usar esta crema no debéis olvidaros de usar también una buena mascarilla específica para vuestro tipo de pelo. Yo la uso una vez a la semana, pero cada una sabe la periodicidad que necesita. Si prescindimos de la mascarilla, el pelo no está mal, pero tampoco está todo lo bien que podría estar, no sé si me explico. Creo que a la larga, si no se usa mascarilla, se puede resecar más, pero sus efectos no son ni de lejos como los del acondicionador para cabellos rubios de Schwarzkopf, que desde el principio me dejó el pelo sequísimo e imposible de desenredar. Con esta crema, el pelo se desenreda bien, pero necesita el complemento de la mascarilla para estar cuidado del todo.

Todo esto, hablando siempre de cabello seco. Si lo tenéis normal, no os preocupéis por esto, pues los efectos de resecar el cabello son leves y dudo mucho que os afecten. Lo de la mascarilla puede parecer bastante obvio, pues muchas la usamos independientemente del champú y acondicionador que tengamos en ese momento, pero a veces nos da por usar únicamente productos de la misma gama y por eso he creído conveniente hacer esa aclaración.

Conclusión

Estoy contenta con la crema iluminadora a la camomila, pero no es un producto diez. Su función principal, reavivar el brillo natural de cabellos rubios y castaños claros, la cumple, pero para convertirse en un imprescindible para mí debería ser más hidratante y nutritiva. No me deja el pelo mal ni reseco, pero las temporadas en que la uso junto al champú de camomila no puedo prescindir de una buena mascarilla una vez por semana. Es cierto que potencia el brillo y aporta reflejos dorados al cabello, pero no esperéis milagros en este sentido: no es un tinte, por lo tanto, si tenéis el pelo oscuro no os lo aclarará. Es importante conocer bien un producto antes de adquirirlo para saber qué vamos a encontrar en él y no esperar efectos imposibles.

Por lo demás, es un producto caro (como todo lo de Klorane) y lleva poca cantidad para mi gusto, pero me gustan el brillo y los reflejos que le aporta al cabello y lo seguiré comprando a temporadas, para descansar un poco de los productos para cabellos secos y fortificantes. La recomiendo, por supuesto, pero si tenéis el cabello seco no olvidéis de complementar el tratamiento con una buena mascarilla específica.

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