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martes, 13 de septiembre de 2011

Lush Jabón Cariño he lavado a los niños


Cariño he lavado a los niños, jabón de ducha y manos

Hay artículos que nos atraen por su aspecto, otros lo hacen por una recomendación… En esta ocasión, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que lo más llamativo de este jabón es su nombre: Cariño he lavado a los niños (a partir de ahora lo llamaré simplemente Cariño), supongo que inspirado en la película Cariño, he encogido a los niños. En Lush se muestran muy imaginativos y en lugar de llamar a sus productos algo parecido a «Jabón de miel con aloe vera y aceite de coco» optan por nombres concretos y curiosos que no describen tanto la composición del cosmético.

Cariño tiene una estética menos colorida que la de otros jabones de Lush, pues es de un sencillo color beige tirando a marrón clarito. Tiene una textura suave, que nos da pistas de su alto contenido en crema. En su parte externa destaca una capa más dura y oscura, que como comentaré más abajo no me ha gustado nada. Con respecto a su aroma, huele a toffee, una fragancia que nunca me ha entusiasmado aunque sé que tiene muchos fans. Por suerte, aquí el olor es más bien suavecillo y no ha llegado a resultarme molesto. Su ingrediente destacado es la miel —que tiene propiedades calmantes e hidratantes—, pero también contiene aloe vera y aceites de colza y coco, principios que encontramos en casi todos los jabones de la firma.

A pesar de lo que pueda transmitir su nombre, no se trata de un producto ideado únicamente para los niños, por mucho que a estos les llame la atención su particular aroma de caramelo. Los adultos también podemos usarlo y disfrutarlo con tranquilidad. Yo lo he empleado para la ducha, pero también se recomienda como jabón de manos (igual que La Madrina, el primero que probé). Podéis adquirir una porción de 100 gramos (siempre aproximados, ya que cortan el trozo en la tienda y es difícil que quede la cantidad exacta) por 4,95€. No lo considero caro; aun así, reconozco que sale más económico un gel de ducha de supermercado.

Resultados

El jabón Cariño hace mucha espuma y gracias a ello proporciona una gran sensación de limpieza. Ahora bien, esto tiene su inconveniente: al hacer más cantidad de espuma, se gasta enseguida. Lo usé justo después de Lady Catrina —que es todo lo contrario en este aspecto, cunde muchísimo— y noté la diferencia. En este punto, se asemeja bastante a Sultana, uno de los jabones más cremosos y agradables de Lush. Aun así, yo de vosotros no dejaría de interesarme por Cariño por este motivo porque nunca viene mal darse un capricho y os aseguro que este artículo tiene muchas cualidades que compensan su gran fallo.

Hablando de sus virtudes, noto que cuida la piel y, además de dejarla limpia, no la reseca (no me extraña que se recomiende como jabón de manos). Su alto contenido en miel y aceites hace su función, no hay duda. Sé que hasta ahora he dicho lo mismo de todos los jabones de Lush de los que he opinado (La Madrina, Rock star, Sultana, Lady Catrina y creo que ya está) y podría parecer que este efecto se debe más a mi piel que a su efectividad; no obstante, os adelanto que con el que estoy usando ahora no he tenido tanta suerte porque me deja la piel tirante. ¡No todos podían ser perfectos! Ya escribiré la opinión correspondiente más adelante.

Para los amantes del olor a caramelo, lamento deciros que la fragancia apenas se percibe en la piel (era de esperar porque ni siquiera en la pastilla es demasiado intensa). Como os imaginaréis, esto para mí es una ventaja, un aroma más fuerte me empalagaría. Creo que su suavidad lo hace apto para más gente y hasta puede ser una buena opción para regalar junto a otros productos de Lush (todo lo contrario del citado Lady Catrina, cuyo aroma inspirado en un chupito de tequila me pareció fuerte en exceso y no pienso repetir aunque en todo lo demás vaya muy bien).

Antes os decía que la capa externa me ha resultado molesta. Veréis, no sé de qué está hecha exactamente, pero el caso es que tarda más en deshacerse que el jabón en sí y eso tiene un gran inconveniente: la costra rasca la piel de una forma bastante desagradable; al final no me quedó otro remedio que arrancarla. Si solo es un adorno y su presencia no altera las propiedades del jabón, yo optaría por quitarla.

A todo esto, no olvidemos que usar un jabón sólido es mucho más ecológico que comprar el gel de turno. Los envoltorios contaminan bastante y hay gente que todavía no está concienciada con los temas de reciclaje. Con los jabones de Lush solo consumimos el papel con el que nos lo envuelven en la tienda y, si queremos, un poco de papel film para guardarlo en casa. Nada que ver con las típicas botellas de los geles de ducha. Además, una vez te acostumbras, no cuesta nada ducharse con una pastilla de jabón.

En definitiva, Cariño he lavado a los niños me parece un jabón más que recomendable: desprende un aroma que gusta a la mayoría, limpia la piel en profundidad sin resecarla y su formato sólido es más respetuoso con el medio ambiente que los geles líquidos a los que estamos acostumbrados. Me gusta menos que otros de Lush (en estos momentos me sigo quedando con Rock star y Sultana, aunque este último dure tan poco) porque su fragancia no es de mis favoritas, pero no puedo negar que en resultados no tiene nada que envidiarles. Le quitaría la capa externa, eso sí.




martes, 19 de julio de 2011

Lush Acondicionador Crema Americana

Lush Crema Americana

El acondicionador Crema Americana se presenta en una sencilla botella de plástico, con la etiqueta y el tapón de color negro, acorde con el resto de productos de Lush (siempre muy minimalistas). El bote de 100 gramos cuesta 6,25 €, que me parecen excesivos aunque como ya he dicho más de una vez las características que ofrece Lush justifican ese coste. Si no os veis con ánimos de arriesgaros y comprarlo por ese precio, os recomiendo que pidáis una muestra. Así es como lo he probado yo, puesto que me llenaron el tarrito de plástico que utilizan para permitir que conozcamos sus artículos líquidos (en la visita a la tienda compré otras cosas, claro).

Crema Americana es de color blanquecino y tiene la textura habitual de un acondicionador, es decir, ni tan líquida como un champú ni tan untuosa como una mascarilla. Se reparte bien por el pelo y cunde normal (no vendría mal que el envase llevara más cantidad, la verdad). Contiene vainilla, salvia, lavanda y benjuí, que le dan un aroma agradable y aportan agentes nutrientes para el pelo, y también miel, naranjas y otras frutas que luchan contra el encrespamiento. Con respecto al olor, había leído comentarios que se referían a él como el rasgo distintivo de este acondicionador; no obstante, desde mi punto de vista no es para tanto: huele bien, pero en el cabello apenas noto la fragancia.

A diferencia de muchos productos capilares (tanto de supermercado como de parafarmacia, puesto que los bálsamos y mascarillas de mi querida Klorane también se incluyen en el lote), Crema Americana no lleva siliconas. ¿Qué son las siliconas? Unos ingredientes que hacen que tu pelo luzca más bonito pero, ojo, solo en apariencia (se pueden identificar por las terminaciones -cone, -xane y –conol). Se adhieren a él, reducen su tacto seco, pero no lo tratan en profundidad. Tampoco hacen daño (así que si usáis champús que las lleven no os tenéis que preocupar), pero si queréis tener un pelo mucho más sano es recomendable pasarse a los productos que no las llevan, como todos los de Lush.

Podéis usar Crema Americana como cualquier otro acondicionador: después del champú, lo dejamos en el cabello un par de minutos y a continuación aclaramos. En Lush aconsejan aplicarlo solo desde la mitad del pelo hasta las puntas, pero yo lo aplico por toda la melena y no he tenido problemas (con lo único que hay que tener cuidado es el cuero cabelludo, si tenéis tendencia a que se engrase, aunque eso puede pasar con este y con cualquier otro).

Mi experiencia

Tengo el pelo seco y fino, con tendencia a encresparse. El resultado tras la aplicación de la Crema Americana ha sido muy bueno: deja el pelo hidratado y suave, se ve bonito. Eso sí, le pongo un pero: al lado de otros acondicionadores, este se queda un pelín corto en hidratación. A pesar de no notar el cabello seco, con otros he apreciado que quedaba más nutrido. Con esto concluyo que el acondicionador Crema Americana es más adecuado para cabellos normales o tirando a secos que para aquellos muy secos. Desconozco cómo actuará en un pelo graso.

Por otro lado, otro aspecto que me ha gustado mucho es que proporciona mucho cuerpo al cabello, lo noto más suelto y con vida. Esto, en un pelo seco que tiende a estar apagado como el mío, tiene mucho mérito. Si os daba miedo que el acondicionador restara volumen, podéis estar tranquilas. Esto confirma lo que os decía antes con respecto al tipo de pelo en el que Crema Americana puede funcionar mejor.

En los otros puntos, la Crema Americana se queda en un acondicionador normalito: no noto que dé más brillo (el champú Sublime es genial para ello), ni tampoco me ayuda a desenredar (para esto último, me va genial la mascarilla Marilyn). De todos modos, esto no empeora mi opinión sobre el producto porque en ningún momento lo usé con esas expectativas. Cuando me aplico cualquier bálsamo en el cabello, busco que lo nutra sin apelmazarlo, es la necesidad básica de mi pelo, y con este, sin ser tampoco el mejor, lo conseguí.

En relación con las siliconas de las que os hablaba antes, si pasáis de usar productos que las llevan a otros que no es posible que necesitéis pasar un periodo de adaptación. O en otras palabras, que tal vez de entrada no os gusten los resultados. Yo no he tenido problemas porque los champús de Klorane que uso habitualmente tampoco contienen siliconas, de modo que mi pelo estaba un poco acostumbrado y el cambio no ha resultado tan brusco. Ahora mi intención es sustituir los bálsamos y mascarillas de Klorane (que sí llevan siliconas) por los correspondientes de Lush, más sanos. De ahí que últimamente os esté dejando opiniones de artículos que estoy probando a través de muestras: Crema Americana, Marilyn, Spa

A propósito de Spa, como es el único acondicionador de Lush que he usado hasta el momento (además de la Crema Americana que os comento hoy), quiero aprovechar para hacer algunas comparaciones entre ambos. Para empezar, por mucho que se encuentren en la misma categoría, Spa se caracteriza por aportar una hidratación mayor, es el acondicionador de nutrición intensa por excelencia, el mejor para cabellos muy secos (y por ende, el más adecuado para mí). Cuando lo probé no me pareció la octava maravilla, pero sí que hidrata más que Crema Americana y me gustó lo suficiente como para comprarlo. Si tuviera que recomendarlos, diría que Spa está bien para cabellos secos o muy secos y Crema Americana para normales o normales tirando a secos. Ambos valen la pena, eso lo tengo claro, aunque por mi parte me quedo con Spa. Aprovecho para decir que ninguno de los dos me ha producido efectos adversos ni me ha engrasado el pelo.

martes, 12 de abril de 2011

Lush La Máscara

La Máscara

Se presenta en un bote negro muy minimalista, en la línea de los otros productos de Lush. Está disponible en dos tamaños: 125 gramos, que cuesta 5,90€; y 315 gramos, por un precio de 10,50€. Yo tengo el grande —no por voluntad propia (no se me ocurriría comprar algo que no he probado en ese formato), sino porque pedí a alguien que me la comprara cuando pasara por una de las tiendas y, al no encontrar el pequeño, me trajo este—, aunque de entrada os recomendaría que adquirierais el otro porque 10,50€ en una mascarilla duelen y mucho, por mucha cantidad que traiga.

Su aspecto puede resultar tentador y repulsivo a partes iguales: de color verde, muy untuosa y con gránulos de alguno de sus ingredientes, en la línea de otras máscaras de arcilla. Desprende un fuerte aroma mentolado que me resulta muy agradable, aunque soy consciente de que estos olores tan frescos despiertan amores y odios. Hablando de la menta, la mascarilla contiene grandes dosis de este aceite con el fin de refrescar la piel y aprovechar sus propiedades descongestivas. Otros ingredientes que destacan son las arcillas de caolín y bentonita, que como sabemos combaten las marcas de la piel y en general le dan mejor aspecto. La miel le aporta propiedades limpiadores e hidratantes, el talco regula el exceso de sebo y los diversos aceites de plantas contribuyen a nutrir la piel y mantenerla bonita y cuidada.

Modo de aplicación

La mascarilla se usa como cualquier otra: sobre la piel previamente mojada, aplicamos una generosa capa de producto por el rostro, dejamos que se seque (aproximadamente unos 15 minutos) y a continuación la retiramos con agua. Después podemos aplicar el tónico, la crema o cualquier producto que uséis habitualmente. No os olvidéis de ponérosla también en el cuello, el escote e incluso en la espalda: son los grandes olvidados del cuidado personal y seguramente no vendrá nada mal una cura extra para la piel de esas zonas. Al traer mucha cantidad, puedo aplicármela por varias partes sin remordimientos; en ese aspecto supera a las mascarillas de sobre.

Mientras tengo la mascarilla puesta noto un frescor intenso, que como he dicho me resulta muy agradable (sobre todo ahora que ya hace calor, aunque la podemos usar en cualquier época del año). Al lado de las mascarillas de marcas blancas o más artificiales, esta es la que más «noto» cuando la tengo puesta, en parte por su textura densa, en parte por la fragancia. También se aprecia cómo se va secando, hasta el punto de que puede llegar a ser un poco molesta, pero vale la pena dejarla ese ratito porque luego los efectos compensan el esfuerzo con creces.

Con respecto a la conservación, basta con cerrar bien el bote y guardarlo en lugar donde no le dé la luz directamente (como cualquier cosmético, vaya). Lo comento para que no se confunda con otras máscaras de Lush, que deben conservarse en la nevera y tienen una duración de pocas semanas. Yo tengo La Máscara desde hace aproximadamente un mes y medio, y sigue tan fresca y estupenda como el primer día.

Resultados

Solo por las estupendas sensaciones que me provoca ese frescor ya le daría un diez porque, insisto, en ese sentido ha sido todo un descubrimiento para mí e incluso «disfruto» al aplicarla, cosa que no se puede decir de cualquier máscara (más bien causan indiferencia). ¡Usarla en verano tiene que ser una verdadera gozada!

Vayamos a lo que interesa: ¿qué efectos noto al aclararla? Para empezar, como buena mascarilla limpiadora, limpia la piel en profundidad: los poros negros de la nariz quedan limpísimos (aunque con el paso de las horas vuelven a su estado normal, claro) y en general noto que regula el exceso de grasa. Como sabéis, mi piel tiene tendencia acneica, de modo que el hecho de notar cómo la máscara se va secando (y absorbiendo con ella todo el sebo) me viene de maravilla. No sé si para una piel seca ese efecto será tan gratificante, aunque está indicada para todo tipo de pieles.

Por otro lado, deja la piel con mejor aspecto, más luminosa y extremadamente suave, incluso noto que aclara las rojeces e imperfecciones (tampoco nada exagerado, ¿eh? Los milagros a Lourdes). Me imagino que la máscara contiene pequeñas partículas exfoliantes y de ahí que consiga purificarla tanto. También noto una mayor tonicidad: mi piel lo está de por sí porque soy joven, eso también lo digo, pero diría que aún la mejora un poco.

En general, la máscara me gusta por su alto poder vigorizante —gracias al frescor mentolado que desprende—, porque siento que la arcilla absorbe el exceso de grasa de mi piel y porque en general me da muy buen aspecto y noto que realmente está actuando. Me parece una de las mejores que he probado, si no la mejor, aunque tengo que reconocer que es bastante más «guarra» que otras, pues al aclarar esa masa verde es fácil dejar rastros del producto por el lavabo o la ropa. Puede que por eso a algunas os dé más pereza usarla, ya que hay que tomárselo como un tratamiento de belleza y no como un acto rutinario que terminas en un visto y no visto.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Lush Honey Trap Bálsamo de labios


Desde pequeña tengo tendencia a tener los labios muy secos, tanto en invierno como en verano, y esto me obliga a tener siempre a mano un buen cacao o protector labial. He probado muchos y de diversos formatos: el típico cacao en barra, las vaselinas en lata, geles reparadores en tubo, de diferentes sabores, de farmacia, de perfumería, etc. Lógicamente tengo mis favoritos, encabezados por mi querido ChapSan, un protector-reparador labial con textura tipo gel que se vende en farmacias y parafarmacias. Aun así, no puedo resistir la tentación de seguir probando labiales: además de algo necesario para cuidar mis labios, se ha convertido en una afición para mí y los bálsamos labiales son uno de mis productos cosméticos favoritos.

En mi opinión del jabón Farmacia de Guardia os conté que mi último descubrimiento referente a cosmética ha sido Lush. Empecé comprando un producto que me hacía falta para combatir el acné, pero la cosa ha ido más allá y puedo decir que Lush me está conquistando con su filosofía y sus aromas exquisitos. Los bálsamos labiales me llamaron mucho la atención pese a no haber leído ninguna opinión de los mismos, y decidí comprar dos: el Chocolate Whipstick y el Honey Trap del que os hablo a continuación.

Presentación

La presentación del bálsamo es muy sencilla: una pequeña lata metalizada con una etiqueta de color rosa en la parte superior. Al contrario de lo que parece, la tapa se abre desenroscándola, y aquí viene mi primera queja: mi lata estaba tan bien cerrada que he tenido que forzarla (con las consecuentes abolladuras) para poder usar el bálsamo. Con la lata del Chocolate Whipstick no me ha ocurrido y son iguales, así que imagino que el defecto lo tenía la de Honey Trap. Si los señores de Lush me leen les pediría que no se pasen apretando las tapas de estas latas.

Contiene 10 gramos de bálsamo, bastante menos que las vaselinas Gal (por compararlo con otro labial que se presenta en lata). Aun así, calculo que me va a durar varios meses porque con muy poquita cantidad es suficiente para que los labios queden hidratados. Por cierto, en la lata se indica que lo hicieron el 13 de mayo de este año y que caduca el 13 de julio de 2011. Me parece un detalle curioso porque rara vez los labiales llevan fecha de caducidad. Como mucho llevan el icono para indicar que caduca 12 ó 24 meses después de abrirlo, pero la fecha concreta nunca la había visto.

Su precio es de 7,95 euros, que a mí me parece elevado porque hay multitud de bálsamos labiales en el mercado y la mayoría son más baratos que este. De todas formas, tampoco me parece un precio prohibitivo y, dado lo que cunde después, vale la pena hacer la inversión. Sin olvidarnos de la calidad, que muchos de los cacaos baratos sólo cumplen la función de proteger y a la hora de reparar no hacen nada.

¿Honey Trap?

Creo que no cabe ninguna duda de la originalidad de los nombres de los productos de Lush. Ninguno de ellos está escogido al azar y se alejan de lo típico de “bálsamo de … con extracto de …”. En cierto modo, Lush compensa las presentaciones sencillas con ingenio y picardía, dándole un toque especial a cada producto para que éste se convierta en único y exclusivo. Está claro que lo más importante es la calidad, pero estos detalles y la filosofía de la marca también hacen que mi opinión sobre ella mejore.

Hablemos del nombre de este bálsamo, Honey Trap. “Honey” es miel en inglés, y “trap” significa trampa o tender una trampa en caso de que se utilice como verbo. ¿La trampa de la miel? En Lush nos explican su verdadero significado: al parecer, en el mundo del espionaje internacional una ‘honey trap’ era una mujer enviada a sonsacar a un espía utilizando sus armas de mujer. Lush adapta esta idea para el bálsamo y lo vende diciendo que con él nuestros labios estarán suaves y sensuales, capaces de seducir a cualquier hombre. Yo suelo ignorar este tipo de publicidad, pero me parece curiosa la historia que hay detrás del nombre del bálsamo.

Aroma y composición

Sólo puedo calificar el aroma de este bálsamo con una palabra: delicioso. Huele a chocolate blanco con unas notas de miel, es una fragancia dulzona que os encantará si os gustan los aromas que recuerdan a postres golosos. El chocolate me encanta, y por suerte cada vez hay más productos cosméticos que imitan su olor. De chocolate blanco todavía no había probado ninguno, y la verdad es que me picaba la curiosidad porque este tipo de chocolate me gusta incluso más que el negro y el que lleva leche. En cambio, el olor a miel no me entusiasma y cuando es demasiado fuerte incluso me resulta molesto, pero aquí esta nota se aprecia de forma suave y para nada me parece desagradable. Cuando abrí la lata por primera vez noté el aroma a miel, pero una vez te acostumbras pesa más el de chocolate. En definitiva, que el olor está muy logrado y la combinación de aromas resulta exquisita.

Por cierto, en la página de Lush dicen que el bálsamo “sabe” a chocolate blanco, miel y naranjas, pero realmente yo no noto que sepa a nada. Supongo que se referirán al aroma, aunque la parte de las naranjas no soy capaz de apreciarla.

Entre los componentes principales del bálsamo, destacan el germen de trigo, con alto poder nutritivo; la infusión de avena, con propiedades calmantes; el aceite de almendras, conocido por sus propiedades hidratantes y nutritivas; la miel, que calma y regenera la piel (los labios en este caso); naranja, que contiene vitamina C, y por supuesto chocolate blanco, que regenera y nutre la piel. Me hace gracia que al leer los ingredientes casi todos son conocidos, no suenan a chino como ocurre con otros productos. Supongo que esto en parte se debe al intento de Lush por hacer productos lo más naturales posibles. Ah, y por si no había quedado claro ningún ingrediente ha sido testado en animales. En Lush están muy concienciados al respecto.

Impresiones: Un bálsamo estupendo

Cuando por fin conseguí abrir la latita, me encontré con un bálsamo que en apariencia no es lo que se dice atractivo, pues es de un color beige-amarillento que al lado de los veinte mil colores que pueden tener los bálsamos hoy en día parece bastante soso. Pero no olvidemos que Lush cuida la composición de los productos en detrimento de su aspecto, y en parte es preferible que su producto tenga este color y sea más natural que otros. Además, tiene una ventaja: no deja ningún color en los labios, tampoco brillo, por lo que pueden usarlo hombres y mujeres, en cualquier parte. No sé vosotros, pero no soporto aquellos labiales que te dejan los labios blancos, y tampoco me hace mucha gracia que te los pongan más rojos o del color de la barrita en cuestión. Generalmente los bálsamos que dejan color blanco sólo los uso en casa, y eso es un inconveniente para mí porque vaya donde vaya me gusta llevar un labial protector en el bolso.

La textura del bálsamo es más dura que la de las típicas vaselinas Gal, y no he notado que se derrita a pesar del calor. Al principio puede parecer un problema porque cuesta más coger labial, pero enseguida me di cuenta de que con muy poquita cantidad en cada aplicación es suficiente para observar resultados, así que no pasa nada. Por otra parte, la sensación que deja en los labios es ligera. Notas que lo llevas puesto, pero de una forma más suave que las vaselinas y otros protectores.

Los resultados me han sorprendido para bien. Con unas pocas aplicaciones deja los labios perfectamente hidratados, muy suaves, y se mantienen así con el paso de las horas. Tengo que reconocer que llevaba un tiempo usando unos protectores que no son gran cosa, por lo que cuando empecé a usar el Honey Trap mis labios estaban resecos y con algunos cortes. El bálsamo me ha solucionado todos esos problemas muy rápido, estoy contentísima. Hacía mucho tiempo que no descubría un labial que hidratara y nutriera tanto. Hay muchos que cumplen la función de proteger, pero encontrar uno que repare a fondo ya es otra historia.

Otro aspecto que me ha sorprendido gratamente es su duración. Puede aguantar tranquilamente una hora (me refiero al tiempo que notas el bálsamo en tus labios), algo poco habitual en los labiales de textura ligera. Si bebes una vez, el bálsamo sigue ahí, aunque en menor cantidad, como es lógico. Nada que ver con los bálsamos en barrita que usé justo antes de empezar este: me los tenía que ir pasando con más frecuencia y aun así no me hidrataban ni la mitad que el Honey Trap.

Por todo esto, considero que este bálsamo es uno de los mejores que he probado, y os lo dice una persona que ha probado muchísimos. Hacía mucho tiempo que no notaba los labios tan suaves, y sólo hace unos días que empecé a usar el Honey Trap. Es realmente hidratante, a la altura de mi amado ChapSan. En fin, mi primer contacto con los bálsamos de Lush no ha podido ser mejor, y a pesar del precio creo que si tenéis tendencia a tener los labios secos vale la pena gastarse los casi ocho euros que cuesta. Y todo esto sin mencionar las sensaciones olfativas que produce el olor a chocolate…

martes, 14 de septiembre de 2010

Bottega Verde Crema Facial 24 horas con Aloe Vera


Presentación

En este caso, compré la crema en su formato normal de tarro de 50 ml. Cuesta 20,99 euros, que es un precio bastante habitual en este tipo de cremas, por lo que no me parece caro. De todas formas, en Bottega Verde hay que aprovechar los descuentos. Yo esta crema la compré un poco más barata, no recuerdo a qué precio exactamente porque ha pasado mucho tiempo.

Características

La crema es de color verde muy pálido y tiene una textura un poco densa. Está recomendada para casi todo tipo de pieles, pero a mí esta característica me hace pensar que para pieles secas (mi caso cuando usé la crema) irá mejor.

En cuanto al aroma, no penséis que por llevar aloe vera la crema va a oler mal (es sabido que los geles de aloe vera puro no huelen precisamente a rositas, yo tengo uno en casa y lo corroboro). La crema no es aloe vera puro, sino que el aloe vera es un componente más de ella, como ocurre con la mayoría de productos que se anuncian diciendo que contienen aloe vera. A mí me huele a crema hidratante normal, un aroma suave y agradable.

Está recomendada para piel normal y mixta de hasta 25 años, piel sensible y piel con tendencia a seca. Hay que tener en cuenta que es una hidratante sin más, no tiene otras funciones específicas. Puede que otras pieles más delicadas (grasa, muy seca, madura...) necesiten otro tipo de crema, pero para pieles que en general están bien me parece una opción muy buena.

Respecto a su composición, destaca el aloe vera, una planta con propiedades cicatrizantes, calmantes y como filtro solar. Tengo varios productos que contienen aloe vera, y para mí es un ingrediente que me da mucha confianza. También lleva karité, otro principio activo muy conocido por sus propiedades hidratantes, revitalizantes y antioxidantes. He usado varias cremas que lo llevan y me han ido bien. La crema contiene aceite de almendras, con propiedades protectoras y emolientes para el cutis, que es muy adecuado para pieles sensibles. Finalmente, también está enriquecida con miel y aceite de joroba, la primera con propiedades calmantes e hidratantes y el segundo con poder cicatrizante.

Resultados

En el momento en que empecé a usar la crema (en pleno invierno, hace unos añitos) mi piel era claramente seca, sin brillos de ningún tipo. No estaba deshidratada ni presentaba mal aspecto porque la crema que había utilizado antes también me había ido bien, así que mi objetivo con esta de aloe vera era mantener ese resultado.

Para empezar, a pesar de la textura un poco densa, la crema se extiende perfectamente por el rostro y con muy poquita cantidad es suficiente. El bote me duró varios meses, así que aunque lo compréis en oferta os va a cundir bastante.

La textura densa es algo que en principio no llama la atención a nadie porque cuesta más que se absorba y puede llegar a engrasar. En mi caso no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro: se absorbe rápido, mi piel se la bebe enseguida, la crema se funde completamente con la piel y en ningún momento me engrasó.

La primera impresión que tuve de la crema al aplicarla es una sensación de frescura que me aportó. A ver, para que os hagáis una idea, no es tan fresca como la Nivea AquaSensation, pero me proporcionaba una sensación muy agradable al ponérmela, no como otras cremas que enseguida te parecen cargantes o te agobian.

He leído en otras opiniones que la crema engrasa un poco, pero a mí la verdad es que me ha ido muy bien. La hidratación que me aporta esta crema es la justa y necesaria: en ningún momento me engrasó la piel ni tampoco la noté seca. Mi piel estaba nutrida, luminosa y perfectamente hidratada. Mi piel se sentía muy cómoda con esta crema, le aportaba elasticidad y no la noté tirante a pesar de que en invierno tiene tendencia a resecarse más.

La crema de aloe vera no me ha producido ningún efecto adverso como picores o granitos, algo que sí me ha pasado otras veces con otras marcas.

Hubo una época en que usé la crema solamente por la noche y la compaginaba con una crema de día distinta. Esta crema de día no era muy buena para mi piel, era demasiado ligera y me resecó un poco, se me empezaban a ver pieles por el contorno del rostro. Pues gracias a la crema de aloe vera pude frenar esta situación y mi piel volvió a estar bien muy rápido.

A pesar de las recomendaciones que hacen en la página web de Bottega Verde, por mi experiencia la crema me parece adecuada para pieles secas o normales, así que la recomiendo a las personas que cumplan estos requisitos.

martes, 31 de agosto de 2010

Bottega Verde Crema Efecto Seda a la Miel


Crema hidratante efecto seda a base de miel con hierbas

Esta crema la compré en una tienda física, pero ya le había echado el ojo por la página web. Me llamaba mucho la atención que llevara miel, me resulta un ingrediente muy tentador y siempre lo he relacionado con propiedades hidratantes, algo que a mi piel seca le hace mucha falta. Cuando fui a la tienda tuve la suerte de encontrarlo de oferta en el formato a 1€, y para aprovechar la visita me llevé tres tubos. Los he gastado, pero me arrepiento de no haber comprado sólo uno. Por una vez que aprovecho la oferta y me llevo más cantidad de crema, y justo el producto me sale malo. Ya me vale.

Presentación
La crema, en su formato normal, se presenta en un bote bastante sencillo. Es de plástico, sin ninguna forma especial, y de color miel, acorde con su nombre y contenido. Lleva una cantidad de 50 ml y cuesta 16,90€. Es un precio normal para una crema facial, pero siempre que compréis en Bottega os recomiendo que intentéis adquirir los productos con algún tipo de descuento. En la tienda física, por ejemplo, cuando compro algo en el formato normal casi siempre me hacen descuento del 50%. Así sale mucho mejor.
Características
La crema es de color blanco. Su textura es uno de los puntos que no me gusta: es una crema muy ligera, como de textura lechosa. En principio, que una crema sea ligerita suena como algo positivo, pero yo la recuerdo y hasta me da un poco de grima. Su textura es bastante diferente a las otras cremas que he probado, porque no es como la típica crema en gel ligera, es más líquida. Sinceramente, sin ser amante de las cremas de textura muy grasa, sí que prefiero que sean un poco más densas que esta, aunque sea en formato gel. Me dan más confianza, esta "leche" no me proporciona el confort que le puede dar una crema más densa a la piel.

En segundo lugar, el aroma. No está mal, huele a miel pero de manera muy suave. La verdad es que esperaba otra cosa. Cuando pienso en miel, me vienen a la cabeza las infusiones con miel y limón que sientan tan bien cuando estás resfriada. Aquí, claro, el aroma es sólo a miel con hierbas, falta el toque del limón. Puede que me haya decepcionado un poco por eso, pero ya digo que aun así no huele mal, sigue teniendo un aroma agradable (suave, pero agradable).

Entre sus principios activos destacan tres componentes: naranja, rica en vitamina C (con propiedades para cicatrizar heridas y suavizar la piel) y agua; tilo, cuyo aceite tiene acción calmante en pieles sensibles; y miel, que contiene diversos tipos de azúcar y flavonoides, con acción hidratante y antioxidante para la piel.
Efectos

La crema está recomendada, según la página web de Bottega, para pieles con tendencia a seca, pieles normales, pieles normales mixtas, pieles normales de menos de 25 años y pieles normales mixtas de menos de 25 años (estas dos últimas se las podrían ahorrar, diciendo "pieles normales" y "pieles normales mixtas" a secas ya se supone que no hay restricciones por edad). Mi piel en el momento en que usé esta crema era con tendencia a seca, por lo que en principio estaba bien indicada para mí. Ya veréis que no estoy nada de acuerdo con esta recomendación.

En primer lugar, como os decía, la crema tiene una textura lechosa que para mi gusto no es muy agradable. El punto positivo de que una crema sea tan ligera es que en teoría debe de absorberse rápido. Pues bien, no es el caso de esta crema: no se absorbe especialmente rápido para la textura que tiene. He probado cremas que tardan más en absorberse, tampoco es la peor en este aspecto, pero también es cierto que hay cremas más densas que esta que mi piel se las bebía en un momento. Esta cuesta más.

En cuanto a la hidratación, el punto más importante, pues qué decir: en mi caso la crema no hidrata lo suficiente. Hay cremas que enseguida te hacen sentir la piel más suave (como la de rosa mosqueta de Bottega, que ahora estoy repitiendo con ella y es un gusto pasarme la mano por las mejillas de lo suave que me deja la piel), otras cremas no destacan especialmente en la suavidad pero tampoco resecan… Con la hidratante de miel me ha ocurrido todo lo contrario: al no hidratar lo suficiente, mi piel no estaba bien, e incluso llegó a resecarse un poco por el contorno del rostro.

Cuando vi que la piel se me resecaba empecé a compaginar esta hidratante con la de aloe vera para compensar estos efectos (no era plan tirar los tres tubos si la crema tampoco me provocaba una reacción mala), así que no os puedo decir si a más largo plazo la piel se me habría resecado más.

Compaginándola con la otra crema el estado de mi piel era mejor, pero aun así el confort y la sensación de piel más suave y tersa seguía sin sentirla. Es por todo esto que no me convence y que me arrepiento de los 3€ que me gasté en ella (menos mal que no me dio por probarla en el formato normal).

No sé si la crema se puede considerar mala porque al fin y al cabo no me ha provocado una reacción mala en la piel (en el sentido de picores y cosas por el estilo), pero como mi experiencia con ella obviamente no es satisfactoria, no la recomiendo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Bottega Verde Crema en Gel a la Manzana Verde


Presentación

He comprado esta crema tres veces: la primera en el formato a 1€ y las otras dos en su formato normal, que es el tarrito que veis en la foto.

El formato a 1€ es un tubo de plástico con soporte sobre su base. Llama la atención porque es de color verde, a juego con el producto que lo representa, y lleva dibujada una manzana. La cantidad que contiene es de 40 ml, y es una presentación muy cómoda porque evita que te excedas al coger la crema (como puede ocurrirte cuando hay que meter los dedos en un tarrito).

El formato normal es un pequeño tarro de plástico con tapa de pestaña. Es de color verde clarito, con la tapa un poco más vistosa. El plástico es muy resistente y grueso. Me parece una presentación muy mona, tal vez no da tanta confianza como un tarro de cristal, pero esta forma y color hace que sea muy atractivo a la vista, al menos para mí. Lleva una cantidad de 50 ml, y venía en una caja verde con el dibujo de la manzana. El precio del tarro es de 21,45€, un precio normal para una crema hidratante facial, aunque si podéis comprarlo en oferta, mucho mejor (yo la última vez aproveché un descuento del 50%).


Características

Me estoy refiriendo a ella como crema en toda la opinión, pero si nos fijamos en su textura es más bien un gel. Es muy ligera y fresca, la crema más parecida a ella en este aspecto que me viene ahora a la cabeza es la Nivea AquaSensation, para que os hagáis una idea. Es una textura ligera y se absorbe enseguida. Su color es verde muy clarito, como el envase.

Su aroma corresponde realmente al de una manzana verde, ¡y me encanta! Es un aroma muy intenso a manzana, así que si este olor no os gusta, ni os acerquéis a la crema. Puede que en principio el aroma parezca algo secundario a la hora de usar una crema facial, pero Bottega Verde tiene unos aromas muy logrados en todos sus productos y eso tiene su parte buena y su parte mala: si te gusta un aroma, te encantará oler los productos que lo tienen (mi caso con esta crema, por ejemplo); pero si el aroma en cuestión no te gusta, no lo soportarás. Aquí pocas cremas huelen simplemente a hidratante, al menos por lo que yo he ido probando.

En la página web de Bottega Verde, en su apartado de tratamiento, dicen que está recomendada para pieles con tendencia a secas, pieles normales de hasta 25 años y pieles mixtas de hasta 25 años.

Los principios activos que destacan en la crema son los siguientes:

- Aguacate
Es rico en vitamina E, con propiedades antioxidantes; vitamina B6, necesaria para el buen mantenimiento de la piel, y varias proteínas. El aceite de aguacate es muy útil en cosmética para pieles secas y frágiles.

- Jojoba
El aceite de esta planta es muy conocido por sus propiedades cicatrizantes (yo lo he usado alguna que otra vez para pequeñas heridas y marcas). Además, es un gran hidratante y emoliente para las pieles más secas.

- Karité
La manteca de este árbol tiene muchísimas propiedades para la piel: cicatrizante, emoliente, antioxidante, hidratante y revitalizante. Además, es un buen protector solar y contiene nutrientes necesarios para la tonicidad y elasticidad de la piel.

- Aceite de almendras
Tiene un gran poder hidratante y emoliente, por eso se recomienda para pieles más sensibles. Aporta elasticidad a la piel y es bueno para usar después de tomar el sol.

- Miel
Contiene muchos azúcares y tiene propiedades hidratantes y antioxidantes.

- Jugo de manzana
Es muy rico en polifenoles, unas sustancias con propiedades antioxidantes. Contiene las vitaminas A, B, E, C, PP, que en esta crema cumplen una función reguladora de la queratinización de la piel, es decir, de la formación de queratina en la capa más externa de la piel. Tiene también minerales y ácidos de fruta que estimulan la renovación celular.

Como veis, todos estos componentes provienen de vegetales.


Resultados observados en PIEL SECA

La primera vez que usé esta crema fue hace años, y por aquel entonces tenía la piel más bien seca, de ahí que separe los resultados en dos partes.

Las primeras sensaciones al aplicar la crema fueron agradables: una textura ligera, fresca y que se absorbe de inmediato. Esto último es un punto a favor para las que nos maquillamos y no podemos o no queremos esperar mucho rato a que se absorba la crema para hacerlo (hay cada crema que tienes que ponértela un cuarto de hora antes del maquillaje para que la piel esté seca otra vez…).

He usado la crema mañana y noche, y los dos primeros días noté una sensación extraña. Mi piel no se acababa de sentir cómoda con la crema. No es que la notara reseca, sino que me agobiaba un poco, no sé explicarlo mejor porque tampoco es que fuera un efecto concreto de la crema. Esto me hizo pensar que tal vez una crema tan ligera no era buena para mí y que me había equivocado, pero esta sensación duró sólo un par de días. Después, todo perfecto. Menos mal que no se me ocurrió dejar de usar la crema por aquella primera impresión, porque estaba claro que lo que necesitaba era un poco más de tiempo para acostumbrarse al gel.

Y es que en cuanto mi piel se acostumbró, usar esta crema fue una delicia: deja la piel muy bien, muy hidratada, luminosa y suave. No me resecó en ningún momento, así que es cierto que es adecuada para pieles con tendencia a secas.

Si digo que me parece más adecuada para el buen tiempo es por una cuestión de gusto personal. En invierno la piel se me tiende a resecar más, y para sentir la piel más cómoda me resulta más agradable usar cremas un poco más densas, más específicas para piel seca. Repito: la crema a la manzana verde no me resecó ni me produjo ningún efecto adverso, pero en invierno mi piel se siente mejor con la crema de aloe vera o la de rosa mosqueta, ambas de Bottega Verde también, que son algo más grasas. Por eso mismo, en caso de que tengáis la piel seca, os recomiendo que esta crema de manzana la reservéis para cuando hace buen tiempo.

Eso mismo hice yo, y cuando se acercaba el calor compré la crema de nuevo.


Resultados observados en PIEL MIXTA

Desde que me cuido y utilizo cremas hidratantes, en verano me apetece usarlas con texturas más ligeras. Mi piel no se pone tan mal como en invierno, y además da bastante pereza aplicarse cremas muy densas. El pasado verano, además, observé que aparecieron brillos en algunas zonas de mi rostro: concretamente, en la nariz y la frente, en esta última nunca había tenido puntos negros y fue por eso que me asusté un poco. No fue algo pasajero que me ocurrió con una crema en concreto, y a día de hoy todavía no sé exactamente qué tipo de piel tengo. Sé que queda un poco brusco decir que en invierno mi piel es seca y en verano es mixta, pero el tipo de piel que corresponde a tener brillos en las zonas que he comentado es este, y está claro que en verano mi piel no estaba igual que en diciembre, así que prefiero separar los efectos que observé con la crema en los dos momentos en que la he usado.

Con la piel en este estado mi objetivo ya no era únicamente hidratar y evitar que se reseque, sino que una crema eficaz también tenía que controlar los brillos y evitar que esa zona se viera más grasa. Y afirmo que en mi caso la crema cumplió muy bien esta función, a pesar de no venderse como crema específica para pieles mixtas. Después de usar esta crema, los puntos negros se ven menos, más pequeñitos; la piel tiene buen aspecto y los brillos están a raya. No sé si para pieles muy grasas será tan eficaz, tal vez en estos casos es mejor buscar una hidratante más específica, pero mi experiencia con la crema de manzana sobre mi piel "mixta" fue buena.

Respecto a los efectos hidratantes, no hace falta que diga que obtuve los mismos buenos resultados que en invierno: piel suave, hidratada y luminosa (cuando digo luminosa no me refiero a grasa, ¿eh?), con la diferencia de que en verano disfruté más de la textura fresquita y ligera en gel.

Antes os he dicho que los primeros días que me apliqué esta crema notaba un poco de incomodidad en el rostro. Bien, pues si os lo he contado es porque en verano me volvió a ocurrir lo mismo. Fueron sólo dos o tres días, pero no acababa de notar la piel cómoda durante ese tiempo. No le voy a restar puntos a la crema por esto porque la piel enseguida se acostumbra y esa sensación de incomodidad se puede soportar sin problemas, pero quería comentároslo porque, en caso de que os ocurra lo mismo, no dejéis de usar la crema y os la sigáis aplicando unos días más. Puede que sea cosa de mi piel, que necesita más tiempo para adaptarse a una crema (aunque creo que es la primera vez que me ocurre esto), pero por si acaso fuera algo relacionado con algún componente o con la textura en gel creo que está bien que lo sepáis.

Algo que observé tanto en invierno como en verano, es que la crema pica un poco en los ojos si por un descuido entra en contacto con ellos. No me ha producido ninguna irritación ni nada fuerte, no os preocupéis, pero si queréis evitar una sensación un poco incómoda id con más cuidado cuando os la apliquéis.

Por cierto, el tarro de 50 ml me duró más de un mes, ahora no estoy segura pero puede que fuera un mes y medio o algo más. Así que se confirma que los tubos a 1€ realmente llevan menos cantidad que la que dicen (recuerdo que los 40 ml del tubo me duraron tres semanas). De todas formas, sigo pensando que este formato está muy bien para probar el producto.

domingo, 13 de junio de 2010

Rilanja Máscara Facial a las Vitaminas y Miel.


Rilanja, la marca blanca de Schlecker

Schlecker es una cadena alemana de droguerías que hace unos años se extendió bastante por nuestro país (al menos por la zona en que vivo hay Schlecker en varios pueblos). Me gustan bastante estas tiendas, los precios no están nada mal y las tiendas son amplias, se puede pasear por ellas fácilmente. Además de productos de droguería y cosmética, también tienen alimentos envasados y comida para animales. Destaco también su catálogo de perfumes: hace unos años compré uno que no encontraba en ninguna perfumería y me salió bastante bien de precio. Eso sí, tendréis que pedir el catálogo expresamente, porque aunque en la tienda siempre tienen algunos disponibles, si quieres alguno que no está te lo pueden traer. Se puede decir que tiene tres marcas blancas de cosmética: As, de la que he usado el protector labial en numerosas ocasiones; Basic, la marca blanca de maquillaje; y finalmente Rilanja, la marca blanca de cosmética principal. Mi primer contacto con ella no fue nada positivo: fue a través de un gel limpiador facial que probé hace años, que me dejaba la piel tirante y no notaba una gran sensación de limpieza. Por culpa de esa mala experiencia tardé un poco en animarme a probar sus mascarillas, de las que leía maravillas por aquí. Pensaba que Rilanja sería una marca del montón en todos sus productos, pero me equivocaba.

Características y aplicación

La mascarilla es de color beige clarito y tiene una textura muy fresca y fácil de aplicar, se extiende sin problemas. Como ya he dicho, no es necesario gastar cada mitad en un solo uso: con poca cantidad observaremos efectos y así podremos usar la mascarilla más veces.

El único punto que no me gusta de la mascarilla se encuentra aquí: tiene un aroma a miel muy intenso, que personalmente detesto (aunque esto va a gustos, habrá gente a la que le encantará). Cuando la compré ya sabía que tenía miel, pero pensaba que sería un componente más y que su aroma no resultaría tan fuerte. Me llevé una sorpresa desagradable al abrir el sobre, y el rato que pasé con la mascarilla en el rostro no pude relajarme como con otras mascarillas (pensaba en las infusiones de miel y limón que tomo cuando estoy resfriada). Aun así, después de observar los efectos que tiene, creo que merece la pena usarla.

En la composición de la mascarilla destaca, por supuesto, el extracto de miel, que tiene propiedades hidratantes y antioxidantes. También lleva las vitaminas A, E y B5. La vitamina A regenera la piel, la E tiene propiedades antioxidantes y la B5 regenera la piel, entre otras funciones.

El uso de la mascarilla es muy sencillo: sobre la piel limpia, se aplica por todo el rostro a excepción del contorno de ojos y labios. Se deja reposar durante 10-15 minutos y a continuación se aclara con agua tibia (aunque creo que yo la aclaré con agua fría y aun así salió sin problemas y mi piel quedó bien). No es una mascarilla Peel-off, así que si sólo os gustan este tipo de mascarillas mejor que busquéis otra cosa. Yo reconozco que no las he probado, así que no puedo decir qué me parecen, pero con las que se aclaran no tengo ninguna queja.

Efectos

La mascarilla se vende como “mascarilla regenerante”, y a pesar de lo clarito que lo pone en el envase, cuando la cogí estaba convencida de que era una mascarilla nutritiva, el que llevara miel me hacía pensarlo. Cuando descubrí mi error me llevé un pequeño chasco, porque la palabra “regenerante” tal vez se asocia más a pieles maduras y productos anti-edad, pero el sobre nos dice que la mascarilla es adecuada para todo tipo de pieles, así que no había problema con ello. A pesar de que en aquel momento me apetecía una mascarilla nutritiva, me la apliqué y no me arrepiento de haberlo hecho.

Para empezar, debo decir que mientras se usa no pica ni enrojece la piel. A decir verdad, hasta ahora sólo he tenido problemas de este tipo con la mascarilla relajante de Rilanja, pero me ocurrió en el segundo uso de la mascarilla, es decir, cuando ya llevaba un tiempo abierta, y creo que las molestias se debieron a ello, pues la primera vez me fue fenomenal.

Una vez aclarada la mascarilla, empecé a analizarme el rostro y quedé maravillada con lo que vi: la mascarilla deja la piel estupenda, más luminosa y radiante. Me la apliqué un día por la tarde-noche, que no es un momento en el que normalmente se me vea buena cara, y la mascarilla mejoró notablemente mi aspecto.

Tal y como ya sabéis por mis otras opiniones, tengo la piel mixta y puntos negros en la frente y la nariz. A pesar de que la mascarilla está recomendada para todo tipo de pieles y no tiene funciones específicas de control de brillos, también es estupenda para ellos: controla los brillos y los puntos negros quedan mucho más limpios. En la frente no se me notaban, y en la nariz estaban mucho más limpios, fue una gozada verme la piel tan bien. Es evidente que la mascarilla, además de aportarle componentes beneficiosos, limpia la piel en profundidad y la deja realmente bien.

En este punto tengo que decir una cosa: antes de aplicar cualquier mascarilla la piel debe estar limpia, pero en lugar del gel limpiador habitual yo prefiero exfoliarla, para potenciar aún más los efectos de la mascarilla. Los días que usé la mascarilla a la miel no fueron una excepción, y por eso es posible que sus efectos para limpiar y reducir puntos negros se hayan visto potenciados por la combinación exfoliante + mascarilla. Pero la mascarilla hace algo seguro, porque cuando utilizo solamente el exfoliante ni de broma me quedan tan limpios los poros.

En cuanto al efecto regenerante, que a pesar de mi despiste sigue siendo la función principal de esta mascarilla, sólo puedo decir que realmente existe y se nota. La primera vez que usé la mascarilla coincidió con un momento en que tenía la cara llena de costras de granitos, y después de aplicarme la mascarilla eran un poco más pequeñas (aunque tampoco esperéis milagros con esto, que con una sola aplicación no desaparecerán ni las costras ni las marcas). Con esto el efecto fue muy evidente, pero con la luminosidad que ya he apuntado antes también se demuestra que regenera la piel de verdad.

No me quiero olvidar de este punto, porque aunque no sea un efecto propiamente dicho es tan importante o más que estos: la duración. ¿De qué sirve que una mascarilla te deje la piel bonita si al cabo de una hora vuelves a estar como una bombilla? Tampoco pretendo que los efectos duren una semana, pero creo que se entiende lo que quiero decir. Y debo decir que los efectos son duraderos. Al día siguiente me levanté con la cara exactamente igual que la tarde anterior: radiante, sin brillos, con los puntos negros de la frente que no se notaban y los de la nariz muy reducidos. Lógicamente, cuando ya ha pasado más de un día los efectos cada vez se van notando menos, pero aun así no es de esas mascarillas que pasan diez minutos y parece que no te has puesto nada. En definitiva, la recomiendo al 100%.

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