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martes, 30 de agosto de 2011

Klorane Mascarilla a la manteca de mango

Mascarilla nutritiva a la manteca de mango de Klorane

La mascarilla a la manteca de mango se vende en una sencilla caja de cartón que contiene un tarro de plástico semitransparente, con el tapón de color blanco. Este, a su vez, lleva un papel protector para asegurarnos que no se ha abierto y el producto se conserva en las condiciones idóneas. Se parece a la presentación de sus homólogas de supermercado, aunque en este caso es mucho más discreta (en Klorane miran más por el interior y la calidad que por una imagen llamativa). Contiene 150 ml (me gustaría que llevara más cantidad) y el precio, por lo que he podido comprobar después de varios años comprándola, oscila entre 18 y 25 euros según la farmacia o la parafarmacia donde la compréis. Vale la pena preguntar en unas cuantas antes de tomar la decisión, vaya (y aun así, me sigue pareciendo carísima).

En segundo lugar, la mascarilla es de color naranja, a juego con el resto de productos de la línea y con la fruta que le da nombre. Tiene una textura densa, como si fuera una manteca. Huele claramente a mango, una fragancia que perdura en el cabello una vez aclarado (ni me entusiasma ni me resulta desagradable, aunque con el tiempo me he acostumbrado a ella. El principio activo se extrae de las almendras del mango, que son ricas en ácidos grasos y aportan nutrición al cabello.

Sin embargo, esta mascarilla tiene una pega importante en su composición: contiene siliconas. ¿Y qué son? Unas sustancias que hacen que tu pelo luzca más bonito pero, ojo, solo en apariencia (se pueden identificar por las terminaciones -cone, -xane y –conol, en esta mascarilla en concreto aparecen tres). Se adhieren al cabello, reducen su tacto seco, pero no lo tratan en profundidad. Tampoco hacen daño (así que si usáis champús que las lleven no os tenéis que preocupar), pero si queréis tener un pelo mucho más sano es recomendable pasarse a los productos que no las llevan, como los de Lush, por ejemplo. En la red encontraréis mucha información sobre el tema.

Volviendo a la mascarilla, como se puede deducir por las propiedades de su ingrediente estrella, está indicada para cabellos secos y estropeados. En el envase nos prometen reparar el pelo, nutrirlo en profundidad y darle fuerza para resistir mejor frente a las agresiones externas. De todos modos, al tratarse de un producto para usar una vez a la semana o cada quince días, no me parece una mala opción para cabellos normales, pues un extra de hidratación y cuidado capilar nunca está de más.

Modo de aplicación

Al igual que la mayoría de mascarillas capilares, esta se aplica después de lavar el pelo y aplicarle el acondicionador correspondiente (en caso de que uséis, claro). Se extiende sobre el pelo mojado, se deja actuar durante 5 minutos y se aclara con agua. No obstante, si tenéis el pelo muy estropeado o simplemente queréis que los resultados sean mejores, envolved el cabello en una toalla y esperad 20 minutos para que haga más efecto (yo suelo dejarla unos 15). A continuación, podemos peinarnos y/o secar el pelo como de costumbre.

Resultados

Ya he contado más de una vez que tengo un cabello bastante delicado (muy largo, seco, fino, con tendencia a verse opaco y sin vida), así que cuando afirmo que esta mascarilla es una verdadera maravilla no lo digo en vano. Cumple todo lo que se espera de ella y más: hidrata el cabello a fondo, le aporta mucha suavidad y hace que se vea sano y bonito, incluso más fuerte. Puede pareceros cara, pero os aseguro que los resultados compensan cada euro que cuesta: es un verdadero tratamiento para el cabello, da mil vueltas a las mascarillas de supermercado (esas que consideraba buenas hasta que descubrí Klorane…).

Uno de los temores que tengo a menudo con las mascarillas reparadoras se debe al hecho de que, a veces, con tanta nutrición acaban aplastando (y hasta alisando) el pelo. Está bien que esté suave, pero un pelo sin volumen y apagado pierde toda la gracia. Por suerte, con esta mascarilla eso no ocurre: nutre sin restar volumen al cabello, la podemos usar con total tranquilidad. Ahora mismo me viene a la cabeza la Absolut Repair de L’Oréal Professionnel (una mascarilla reparadora que se vende en peluquerías y tiendas específicas, de muy buena fama en general), que a diferencia de esta sí que me aplastó el pelo y por ello no repetí.

El único pero que le puedo poner es que no noto que dé mucho brillo y quizá podrían mejorarla en ese aspecto. Aun así, como las indicaciones principales del producto no se centran en ello, no se lo tengo muy en cuenta (las líneas específicas para dar luminosidad al cabello son las de pulpa de cidra y camomila —a propósito del tema, he usado ambas y me quedo con la segunda). Para compensarlo, podemos usarla junto al champú Sublime de Lush, que me parece de lo mejorcito para dar brillo al cabello.

En definitiva, me parece una mascarilla digna de un sobresaliente. Además de ser sumamente eficaz a la hora de reparar y cuidar el cabello, no lo apelmaza y se extiende con facilidad. Si voy a dejar de usarla es solo por el tema de las siliconas, porque creo que a la larga mi pelo estará más sano con productos que no las lleven. En caso de que a vosotros no os importe, os la recomiendo encarecidamente. A los que estáis como yo, os aconsejo las mascarillas de Lush (en concreto, la H’Suan Wen Hua es una excelente alternativa a esta de manteca de mango y además sale mejor de precio).


martes, 23 de agosto de 2011

Klorane Bálsamo a la manteca de mango

Bálsamo de manteca de mango de Klorane

Este bálsamo de manteca de mango se presenta en un sencillo tubo de plástico transparente, con soporte sobre su base. Al ser una marca de farmacia (y parafarmacia), Klorane invierte más en la calidad de sus productos y no tanto en un envase llamativo, todos sus envoltorios son de lo más básicos. Cada unidad contiene 150 ml (me gustaría que llevara más cantidad, aunque lo que hay, se aprovecha) y el precio ronda los 7 euros y pico, que puede variar un poco en función del establecimiento. Teniendo en cuenta que hace años que no uso productos capilares de supermercado y me voy a opciones más específicas (farmacia, peluquería, perfumería), este no me parece de los más caros.

Pese a llamarse «bálsamo», en realidad no deja de ser un acondicionador de los de toda la vida: es de color naranja suave, con una textura gelatinosa que se extiende muy bien por el pelo. Se usa después del champú y necesita aclarado con agua. Este en concreto está indicado para cabellos secos y sus funciones destacadas son nutrir y reparar el pelo. La manteca de mango que le da nombre se obtiene por presión en frío de almendras, cuyos ácidos grasos destacan por sus propiedades nutritivas y desenredantes, entre otras. Con tanto poder hidratante, se aconseja no aplicarlo en el cuero cabelludo, pues se corre el riesgo de engrasarlo. Su olor, como no podía ser de otro modo, es de mango puro y perdura en el cabello (a mí me parece una fragancia agradable, sin ser de mis favoritas).

La única pega que puedo ponerle al bálsamo, aquí y en los resultados, es que contiene siliconas (las identificaréis por sus terminaciones en -cone, -xane y –conol). Os recuerdo que estos ingredientes no dañan el cabello, así que al leerme no tenéis que volveros locos para comprar otros productos. Su particularidad consiste en que no reparan la fibra capilar, sino que se pegan a ella para hacerla más bonita a nuestros ojos y al tacto. La inmensa mayoría de productos capilares del mercado las contienen, de modo que si hasta ahora no os habíais preocupado por ello, no debéis descartar este bálsamo de Klorane por ese motivo. En fin, en la red encontraréis mucha información sobre el tema, listas de las marcas que las llevan y las que no, etc.

Cambiando de tercio, dentro de la misma línea de manteca de mango he usado el champú y la mascarilla. Ambos me parecen muy buenos: el primero deja el cabello limpio y suave, sin restarle volumen, mientras que la mascarilla lo repara en profundidad y supone un buen tratamiento para los cabellos más encrespados y castigados. Los dos, junto al bálsamo, merecen la pena. Los considero una gran opción para este tipo de cabellos, incluso me gustan más que los de algunas marcas más populares, como L’Oréal Professionnel o Kérastase

Resultados

El primer efecto digno de mención se aprecia antes de secar el pelo: el bálsamo ayuda muchísimo a desenredar, vamos, que no me hace falta complementarlo con un acondicionador sin aclarado. Yo siempre he llevado el cabello muy largo (y además lo tengo fino y seco, ¡todos los puntos para que se encrespe!) y sé muy bien lo que es lidiar con una melena llena de enredos, por eso valoro tanto este aspecto. Es realmente eficaz, se nota desde el primer uso.

Una vez seco, el cabello luce bien bonito: el producto lo hidrata en profundidad, le aporta toda la nutrición que necesita. Mi pelo está suave, con cuerpo, y se ve sano. Quizá podría dar más brillo, pero como no se vende como un artículo específico para eso, no puedo ponerlo como pega (si vosotros sí que buscáis luminosidad, os remito a mis opiniones del champú de camomila y la crema iluminadora de esa misma gama de Klorane, y del champú Sublime y la mascarilla Marilyn de Lush). Puedo decir que cumple todas sus promesas, que no es poco.

Con los productos para cabello seco se suele tener el temor de que engrasen o apelmacen el pelo. Y es que, en ocasiones, tanta nutrición resulta excesiva, o tal vez solo se necesita de vez en cuando, por eso procuro alternar tratamientos para este tipo de pelo con otros que tengan unas indicaciones distintas, como dar brillo o volumen. Aun así, este bálsamo de manteca de mango se puede usar varias veces a la semana con total tranquilidad: no apelmaza ni engrasa, en este sentido me deja el cabello igual que antes. Con lo que tendríais que tener más cuidado es con la mascarilla que, como es lógico, tiene un poder reparador más intenso.

Antes os he hablado del champú de la misma línea, porque en efecto los he usado juntos muchas veces. Sin embargo, el bálsamo también se puede complementar con un champú de otra índole: con el citado de camomila me va muy bien, porque uno le aporta brillo y el otro lo nutre a fondo. También forma un buen tándem con el champú de almendras de Klorane, indicado para fortalecer el pelo y darle volumen. En definitiva, aunque yo siempre cuente maravillas de la línea de mango en su conjunto, los productos de esta por separado también os darán buenos resultados.

En general, estoy muy contenta con este bálsamo, solo tengo palabras de elogio para él. He decidido dejarlo atrás y reemplazarlo por uno de Lush (en estos momentos, el Spa) porque ahora me fijo en el tema de las siliconas, pero insisto: si a vosotros os da igual, este acondicionador puede ser una opción fantástica. No he sido fiel a él durante años en vano (eso sí, reconozco que mi pelo se corresponde al cien por cien a las características que describe Klorane, en otro tipo de cabello no sé qué tal funcionaría). Y si, como yo, os fijáis en las siliconas, puedo deciros que el champú de la misma línea no lleva, así que si os pica la curiosidad podéis descubrir los beneficios de la manteca de mango con él.


jueves, 20 de enero de 2011

Klorane Champú a la Leche de Papiro


Champú a la leche de papiro. Presentación

La filosofía de Klorane opta por utilizar envases sencillos y reciclables e invertir más en el producto en sí, que es lo que de verdad importa. Dicho esto, el champú de papiro se presenta en el mismo bote transparente que los otros de la línea, lleva una cantidad de 200 ml (también está disponible en tamaño de 400 ml, que cuesta alrededor de 14 euros) y su precio ronda los 8 euros. Se puede adquirir en farmacias y parafarmacias.

Características

Nunca he hecho hincapié en este dato porque no me parece relevante, pero veo que a muchos os sorprende y por eso esta vez le voy a dedicar unas líneas: los champús de Klorane suelen ser muy líquidos, mucho más que los de supermercado. No es ningún defecto, simplemente son así. En alguna opinión he visto que la gente pregunta si su textura es normal o les han dado un producto en mal estado, así que espero que con este comentario las dudas queden resueltas.

No obstante, no todos los champús de Klorane son iguales y casualmente hoy os hablo de uno que no es tan líquido como otros de la marca. Tampoco tiene la textura de un suavizante, pero no se desparrama por los dedos como ocurre con el de quinina, por ejemplo. No lo veo como una ventaja ni un inconveniente, mientras el producto cumpla lo demás me da igual.

Con respecto a su aroma, el champú desprende una fuerte fragancia vegetal que no me parece especialmente agradable. De todas formas, he apreciado que en los últimos usos apenas me molestaba, así que supongo que todo es cuestión de acostumbrarse. Si el champú me hubiera dejado satisfecha en los demás aspectos, os aseguro que esto no habría sido un problema de cara a comprarlo.

Dentro de su composición debemos destacar la leche de papiro, que tiene propiedades nutritivas. A modo de curiosidad, en el Antiguo Egipto era habitual el uso de extracto de papiro para conseguir unos cabellos más suaves y lisos. Los laboratorios de Klorane se han inspirado en esta tradición para elaborar un producto para las mujeres de hoy, que nos promete nutrir el pelo en profundidad y facilitar el proceso de alisado. Está indicado para cabellos secos e indisciplinados y, además del champú, tenemos disponibles el bálsamo, la mascarilla y un tratamiento de la misma gama.

Resultados

Tenemos que partir de la base de que este champú está indicado para cabellos secos e indisciplinados. De lo primero se deduce que sus componentes deberían de nutrir el pelo en profundidad y aportarle hidratación y suavidad. ¿Qué es lo que observo? Deja el pelo hidratado y nutrido, pero no está tan suave al tacto como cuando uso el champú de mango, por poner un ejemplo. Quien no conozca este otro champú probablemente se quedará satisfecho con el de papiro —que tampoco es malo, eso que quede claro— pero ya se sabe que las comparaciones son odiosas e inevitables y más cuando el champú de mango es mi favorito.

En relación con lo anterior, un día se me ocurrió no utilizar bálsamo ni mascarilla para acompañar al champú. Lo he hecho más de una vez con los productos de Klorane, ya que su calidad es tal que si algún día te da pereza usar más de un producto, el champú por sí solo consigue acondicionar el pelo. Con este de papiro noté que mi pelo estaba bien, ni graso ni reseco, pero eso sí: le faltaba esa suavidad extra, ese tacto tan agradable que proporciona la línea de productos a la manteca de mango. Soy como un disco rayado cada vez que hablo de Klorane, pero es que el champú de mango me tiene realmente fascinada. Cada año repito con él por lo menos una vez, y la mascarilla y el bálsamo de la gama los uso durante casi todo el año.

Hablemos ahora de la limpieza. El tema de la hidratación podría pasarse un poco por alto porque las características de mi pelo (muy largo, seco y fino) hacen que necesite una nutrición bastante mayor y posiblemente otras personas tendrán suficiente con lo que aporta este champú de papiro, pero el hecho de dejar limpio el cabello ya es otra cuestión. He notado que cuesta mucho de aclarar y al terminar de lavarlo quedan restos de champú en el cuero cabelludo, por lo que no proporciona una gran sensación de limpieza en esa zona. Me ocurrió lo mismo en las cuatro ocasiones en las que pude usarlo, y en cuanto cambié de champú el problema se solucionó. No es el primer producto capilar para cabello seco que tiene este problema (sin ir más lejos, me ocurrió lo mismo con el de aceite de visón de Klorane), y es una lástima porque por lo demás podría considerarlo digno de un notable. De todas formas, no debemos olvidar que cada persona es un mundo y puede que a otros no les pase lo mismo.

Antes se me ha olvidado comentar que el champú es bastante espumoso, aunque como veis eso no influye a la hora de aclarar. También estoy pensando que quizá se aclara peor porque no es tan líquido como otros de Klorane, pero esto solo es una suposición mía.

No obstante, no todo es malo: lo que más me ha gustado del champú es el hecho de que facilita el proceso de desenredar el cabello, y os lo dice una persona que tiene un pelo que cuando se pone rebelde cuesta horrores de desenredar. Incluso sin usar bálsamo ni acondicionar sin aclarado noté que el peine pasaba con más facilidad y no me costó mucho adecentar la melena. También noto el pelo brillante y con fuerza, no se ve quebradizo a pesar de lo fino que es. Pero, siempre tiene que haber un pero, el champú de mango (y en realidad casi todos los de Klorane) también facilitan considerablemente esta tarea y dejan el pelo brillante y bonito, de modo que el de papiro no me ha aportado nada nuevo.

Por último, según he leído en algunas páginas, el papiro tiene propiedades para alisar el cabello y este champú se encuentra en varias listas de productos para facilitar esta labor. Yo no puedo deciros nada porque no me he planchado el cabello en las veces que lo he usado (no hay que olvidar que lo que hacen los productos alisadores es facilitar el proceso de alisado, no alisar el pelo por sí solos —¡ojalá fuera tan fácil!—) y a simple vista lo veo igual, pero os dejo el dato por si buscáis un producto de farmacia con estas indicaciones.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Klorane Champú a la Camomila

De un tiempo a esta parte, Klorane se ha convertido en mi marca de cabecera en lo que a productos capilares se refiere. He probado varios productos suyos y puedo decir que realmente merece la pena hacer una inversión en ellos. Unas variedades me gustan más que otras, pero ninguna me ha dejado el pelo mal y siempre tengo ganas de probar otra línea suya en cuanto termino un bote de champú. Esta vez no os hablaré de un descubrimiento reciente, puesto que usé por primera vez el champú a la camomila hace un par de años. Me fue muy bien, de modo que hace unos meses decidí repetir con él y aquí estoy para contaros mis impresiones tras usarlo de nuevo.

Champú a la camomila. Presentación

Como viene siendo habitual en Klorane, el champú se presenta en un sencillo bote transparente, que deja ver el color amarillo del champú. Una presentación sencilla y práctica. Lo tenemos disponible en dos formatos: uno pequeño de 200 ml, y uno grande de 400 ml. La última vez compré el pequeño, y como tengo la caja por aquí puedo deciros que me costó exactamente 8,55 euros, que pueden variar un poco en función de la farmacia o parafarmacia donde lo compréis. Del formato grande no sé el precio exacto, pero en las otras variedades ronda los 14 euros. No es un champú barato y la cantidad que trae es poca (al menos el pequeño), pero os aseguro que cunde un montón y los resultados compensan el precio elevado.

Dentro de la línea a la camomila podéis encontrar una crema iluminadora que se usa como acondicionador después del champú, y que básicamente

sirve para potenciar los reflejos dorados.

Características

El champú es de color amarillo transparente y tiene una textura bastante líquida, es de los que se escurren entre los dedos si te pasas con la cantidad. Con respecto a su aroma, ¿a qué creéis que va a oler? Sí, tiene un intenso aroma a camomila, como si te estuvieras tomando una infusión. No es un olor que me entusiasme, pero en el champú me resulta agradable.

Lógicamente, el principio activo a destacar es la camomila. Tiene propiedades suavizantes y calmantes, pero además está formada por apigenina, un pigmento que según nos cuentan se va adhiriendo a la fibra capilar, sin llegar a penetrar en ella, para otorgarle reflejos dorados de manera progresiva. Es importante dejar bien claro que en todo momento hablan de “reflejos”, no dice nada de decolorar el cabello ni de cambiar su tonalidad. Espero que nadie lo confunda con los productos de camomila específicos para decolorar el cabello, porque entonces os llevaréis una decepción.

Por lo general, los champús de camomila son de tipo suave, aptos para toda la familia (¿quién no usó el Johnson’s Baby en su infancia?). Le aportan menos ingredientes químicos al cabello y eso se nota, sobre todo a la larga. En apariencia son más sencillos porque no tienen un ingrediente innovador que supuestamente va a transformar tu pelo en una melena de anuncio, pero si algo me ha quedado claro después de usar este champú es que a veces lo más natural y sencillo es lo mejor para el cabello.

Pero no me enrollo más y paso a relataros los resultados que observé. Por cierto, el champú se usa como cualquier otro y podéis usarlo con la frecuencia que queráis.

Resultados

Empezaré con el efecto que enseguida relaciono con este champú: el brillo. Mi pelo, que habitualmente se ve bastante apagado, se ve mucho más brillante después de usar este champú. Es un brillo bonito, natural, que le da la apariencia de ser un cabello más sano y hace que la melena luzca más bonita. Este y el champú a la pulpa de cidra (también de Klorane) me parecen los mejores a la hora de dar brillo, así que si esto es lo que necesitáis ya sabéis dónde buscar ;)

En segundo lugar, no olvidemos la función básica de cualquier champú: la limpieza. Al tener un cabello seco cuyas raíces rara vez se engrasan, no suelo tener problemas a la hora de encontrar un champú que me lo deje limpio (como mucho me puedo encontrar con alguno que cueste de aclarar, pero ya está). En el caso del champú a la camomila, puedo decir que cumple la función de limpieza a la perfección: se aclara fácilmente y deja el cuero cabelludo muy limpio sin apenas esfuerzo. Además, hace bastante espuma y con poquita cantidad tenemos suficiente en cada lavado. Conforme pasan los días se mantiene bien, no he notado que se me engrase ni nada (aunque ya digo que por mi tipo de pelo eso no me suele ocurrir nunca).

Volvamos al brillo y, más concretamente, al tema de los reflejos dorados que promete el champú. Ahora mismo llevo unos dos meses usándolo y puedo decir que sí, que en efecto aporta reflejos dorados al cabello. Y es cierto que estos se hacen más intensos cuando lo usas de forma seguida. Eso sí, no perdamos de vista el significado de “reflejo”: luz reflejada. El reflejo dorado se nota cuando te paras a mirar el tipo de brillo que irradia tu cabello en función de la luz. Es decir, que si sois castañas como yo, no esperéis que el champú os aclare algunos mechones ni nada por el estilo. Los reflejos dorados van directamente ligados al brillo que aporta. Reconozco que para alguien que no sepa que uso un champú a la camomila, seguramente diría que tengo el pelo brillante a secas, no concretaría si los reflejos son dorados o no. Eso es más fácil de notar en una melena rubia. Pero bueno, a lo que iba: aunque no seáis rubias yo creo que vale la pena usar el champú. Es difícil encontrar productos que aporten tanto brillo como este; que esté indicado para un color de pelo determinado es lo de menos.

Cambiando de tema, me ha sorprendido gratamente la hidratación y suavidad que aporta al cabello. También le aporta volumen, aunque no tanto como el champú de almendras. Para no estar indicado expresamente para cabellos secos y finos, creo que es muy positivo que el champú cuide tanto el cabello. Alguna vez incluso he podido prescindir del bálsamo y aun así mi pelo seguía estando suave, para que veáis. Hay productos indicados para dar brillo que descuidan el resto de las funciones de un champú, por eso es una alegría descubrir que con este no ocurre. Y lo mejor es que he observado lo mismo con todos los champús de Klorane que he probado: aunque no todos estaban indicados para cabello seco, todos me han dejado el pelo muy suave y no me lo han resecado.

En general, mis impresiones sobre este champú son las de un producto suave, natural, que sin demasiados ingredientes químicos consigue iguales o mejores resultados que otros champús más específicos. Yo en esta época suelo usar champús fortificantes o anti-caída, pero este año no me ha hecho falta porque con el champú a la camomila mi pelo está muy bien y no noto que caiga más de lo habitual. No me importaría volver a comprarlo. Creo que cada cierto tiempo viene bien usar un producto más sencillo para compensar todo lo que le metemos al cuero cabelludo durante el resto del año. Lo recomiendo al 100%.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Klorane Bálsamo al Aceite de Visón


Envase y precio

El envase de este acondicionador tiene aproximadamente la misma altura que el champú (en el formato de 200 ml). Tiene forma de tubo aplanado con soporte sobre la base, el tapón es de "clic" y su plástico transparente, de modo que el color blanquecino del bálsamo queda a la vista. La base del tubo es blanca. No es una presentación especialmente atractiva o llamativa, al contrario, es discreta, muy "de farmacia". Pero en fin, lo que importa de un producto es su contenido y no el exterior.

A diferencia del champú, el bálsamo se presenta sin caja, pero eso sí, viene precintado, así que podemos estar seguros de que no ha sido abierto anteriormente.

El envase contiene 150 ml, algo menos que los acondicionadores de supermercado, y sinceramente me parece muy poco. Siempre me quejo de esto, pero es que tengo el pelo muy largo, y por mucho que vigile la cantidad, es inevitable que mi gasto de acondicionador sea bastante alto, y claro, cada dos por tres tengo que ir a por otro tubo. Que yo sepa no lo venden en otro formato más grande, si alguien por casualidad lo sabe, le agradeceré que me lo comente.

Su precio es de unos 8€, igual que el champú. A pesar de los buenos resultados que me ha dado, me sigue pareciendo un producto caro.


Características

Al igual que el champú, el aceite de visón es el componente destacado de este bálsamo. ¿Qué hace este aceite? Pues según nos informan en el mismo envase este aceite es rico en ácidos grasos esenciales y nutre el cabello, además de dar brillo, desenredar y prolongar los efectos nutritivos del champú.

El bálsamo es de color blanquecino, tiene una textura no muy densa, y su aroma me recuerda al de las hidratantes de Nivea.

Está recomendado para cabellos secos. Se aconseja usarlo junto al champú de la misma gama, pero yo también he repetido con él después de acabar el champú y me ha seguido dando buenos resultados (incluso mejores en conjunto, porque como pudisteis leer en mi anterior opinión no quedé muy satisfecha del champú al aceite de visón…).

Se usa como cualquier acondicionador o suavizante. Después de lavar el pelo se aplica el bálsamo, y lo dejamos actuar unos 2-3 minutos antes de aclarar. La textura se reparte muy bien por el cabello, no se desperdicia producto, así que no hay problema con esto.


Efectos

Si con el champú me llevé una decepción a la larga porque éste no limpiaba bien, con el bálsamo he quedado muy satisfecha, y hasta es posible que repita con él en el futuro (eso sí, junto a un champú de otra gama e incluso de otra marca).

Tengo el cabello seco, fino y largo, se encrespa con facilidad y si no uso productos específicos para su cuidado me puedo pasar horas para desenredarlo. Así que básicamente lo que busco en el cuidado capilar son productos que nutran y suavicen el pelo, y que me ayuden a desenredarlo. Si además de eso aportan brillo y volumen, perfecto, pero para mí no es lo principal.

En mi anterior opi os dije que tras el primer lavado con el champú y el bálsamo al aceite de visón no quedé nada satisfecha. Ahora voy a explayarme un poco más porque creo que esa impresión se debía más al bálsamo que al champú. Lo malo que le encontré es que básicamente no desenredaba nada, a pesar de calificarse como "bálsamo nutritivo y desenredante", y además me dejó el cabello algo seco (pero tampoco fue muy exagerado esto último). Venía de usar la gama de mango que me iba de lujo, y en concreto el bálsamo desenredante es fantástico, y claro, comparé y pensé que me había equivocado del todo al pasarme al aceite de visón. En fin, fue sólo la primera impresión y ahora os contaré los efectos que he visto después, pero lo comento más que nada por si alguien lo compra y su primera impresión es la misma, para que sepa que si sigue usándolo los efectos buenos aparecen.

Y precisamente en el segundo lavado empecé a verlos, y desde entonces los he seguido viendo igual de bien hasta que gasté el último bote. El bálsamo sí que cumple lo que promete. En primer lugar, deja el pelo más suave, de modo que éste prácticamente ya no se encrespa y tiene mucho mejor aspecto. En este punto tengo que decir que, una vez por semana, completo el tratamiento con el uso de una mascarilla, pero más de una vez por pereza no me la aplico y paso más tiempo usando solamente champú y acondicionador. A veces me ha pasado que tras un par de semanas sin mascarilla el pelo no está tan suave y se ve un poco reseco, pero no es el caso de este bálsamo. Con él no eché de menos la mascarilla (aunque de todas formas sé que no es bueno olvidarse de ella).

En segundo lugar, es desenredante, ¡sí, desenreda, y mucho! Use los productos que use siempre tengo a mano un acondicionador sin aclarado para desenredar el pelo más fácilmente después de lavármelo, pero con este bálsamo prácticamente no me ha hecho falta usarlo. El efecto desenredante fue el que más se hizo esperar: en el primer lavado era totalmente inexistente, en el segundo mejoró pero sin hacer maravillas, y después poco a poco fue desenredando más hasta que pude considerarlo de verdad un bálsamo desenredante. Así que si tenéis el pelo como el mío y os cuesta horrores deshacer nudos y demás, os lo recomiendo.

También he visto que mientras he usado este bálsamo las puntas del cabello me han durado en mejor estado por más tiempo. Tengo que decir que uso un producto específico para las puntas aparte, pero aun así noto la diferencia entre cuando estoy usando productos buenos y productos malos en este aspecto. Y el bálsamo al aceite de visón es uno de los que más cuida las puntas de cuantos he probado.

Los puntos principales de este bálsamo son esos: nutre, desenreda y evita el encrespamiento. Pero también hay un efecto algo más secundario que he podido apreciar: el cabello brilla más. No es un brillo tan intenso como el de los champús específicos para ello, pero el cabello me brilla más que con otros acondicionadores "nutritivos", y es un efecto que aunque no te lo esperes siempre viene bien.

Respecto al olor que deja en el pelo, es un aroma muy suave, pero no huele mal. En definitiva, recomiendo este bálsamo.


miércoles, 18 de agosto de 2010

Klorane Champú al Aceite de Visón


Durante el pasado otoño, cuando acabé el champú anticaída recomendado para esa época, decidí cuidar más mi melena y dejar de usar tantos champús de supermercado en beneficio de los de farmacia. Desde entonces he usado unos cuantos diferentes, y hoy os hablaré de uno de ellos. Se trata del champú tratante nutritivo al aceite de visón de Klorane, que está recomendado para cabellos secos.

Características

El champú tiene una textura muy líquida, demasiado para mi gusto, porque a veces con sólo poner el champú en la mano se pierde un poco. Su color es beige clarito y parece un poco brillante. Hace un par de meses que terminé el segundo bote, y si os soy sincera, no recuerdo su aroma. Eso sí, no olía mal, de lo contrario seguro que me acordaría.

El componente destacado del champú no es otro que el aceite de visón, que es rico en ácidos grasos esenciales y penetra en el cabello para dejarlo completamente nutrido y suave.

Está destinado para cabellos secos y quebradizos, y se puede usar de forma habitual. También tenéis un bálsamo (que viene a ser lo mismo que un acondicionador o un suavizante en términos más comunes) de la misma gama. Yo he usado ambos, porque al tener el pelo seco siempre necesito cuidados extra cuando me lo lavo. En próximas opiniones os hablaré también del bálsamo.

Lo tenéis disponible en dos tamaños: 200 ml (por unos 8€) y 400 ml (por unos 14€).


Efectos

En primer lugar, quiero hablaros un poco de mi tipo de pelo, es importante saber qué es lo que vamos a tratar porque cada persona necesita un tipo de champú distinto y al contar nuestra experiencia está bien explicar cuales son nuestras características naturales. Yo tengo el pelo seco y fino, con poco volumen, y además lo llevo largo, por lo que es normal que se vea quebradizo y encrespado con facilidad si no uso los tratamientos adecuados. Normalmente la característica que más valoro en un champú es que me deje el cabello nutrido y suave, pues combatir la sequedad me parece prioritario a preocuparme del volumen y el brillo.

En el momento en que empecé a usar el champú llevaba una temporada con el pelo muy bien, todo hay que decirlo. Acababa de usar el champú al extracto de mango, también de Klorane, que está indicado para cabellos secos y estropeados y me fue de maravilla. Si dejé de usarlo fue porque sé que no es bueno usar el mismo champú durante demasiado tiempo, porque al final el cabello se acostumbra a él y éste puede acabar realizando el efecto contrario. Así que antes que arriesgarme a que el pelo empeorara, preferí cambiar, y me decanté por el de aceite de visón, que también está recomendado para cabellos secos, en este caso, quebradizos.

Mi primera impresión del champú después del primer lavado no fue muy buena, me lo notaba más seco y me costó mucho desenredarlo, me lo vi tan mal que hasta me planteé tirar el champú a pesar de lo que me había costado. Pero ya se sabe que hay que ser constante, y en este caso no me hizo falta esperar mucho para ver efectos, pues al segundo lavado ya quedé encantada (a saber, tal vez el primer día tenía el pelo mucho más enredado de antes, o había estado en ambientes muy cargados, sinceramente no me acuerdo, el caso es que después de varios meses usándolo no le doy importancia a esa primera impresión, porque no tiene nada que ver con lo que vi luego).

El champú realmente nutre el pelo. No sé qué tendrá el aceite de visón, pero lo deja muy bien. El cabello se me veía suave y sano. Además de la nutrición, el champú también cumple su otra promesa: el cabello se vuelve más fuerte y no es tan quebradizo como antes, y eso que lo usé en la época negra para esto, en invierno, si no me equivoco empecé a usarlo a finales de enero-principios de febrero. La verdad es que no se me veía nada frágil a pesar de que seguía siendo tan fino como siempre.

Además, tal y como me ocurre con todos los champús de farmacia que he probado hasta el momento, este champú al aceite de visón le aporta mucho cuerpo al cabello. Ahí es donde noto más la diferencia con los champús de supermercado. Un champú de súper te puede suavizar y desenredar muy bien, pero acumula una cantidad de sustancias malas que no vemos y que sólo las percibimos cuando empezamos a usar productos más buenos y notamos la diferencia. A mí siempre me parecía que con algunos champús de Pantene y Elvive el pelo me quedaba muy bien, pero cuando empecé a usar Klorane y demás vi lo que es realmente bueno, con todos los pros y los contras que ello implica, porque el bolsillo lo nota. En fin, lo que decía, que el pelo gana en cuerpo y volumen, cuida más las puntas, y en general se ve mucho más sano.

Hasta ahí todo bien. Pero nos olvidamos de lo básico en un champú: la limpieza. Con el primer bote fue todo perfecto, el pelo me quedaba limpio, además de todo lo que os he comentado, y por eso repetí, todavía no llevaba mucho tiempo usando este champú. Ahora viene lo malo. Cito textualmente lo que se dice en la caja sobre el aceite de visón: "el aceite de visón, célebre por su elevado poder penetrante en el cabello…". Y tanto que penetra en el cabello, pero en el cuero cabelludo no sé si llega a penetrar del todo, porque cuando usé el segundo bote no había día que me quedara limpio del todo.

El cabello sí que se veía muy bien, pero en la cabeza nada más secarse el pelo enseguida notaba que no me había quedado bien. No es que sea un champú con el que me aparezca grasa antes, no, es que desde el primer momento no tengo esa sensación de limpieza en el cuero cabelludo que sí noto con muchos otros champús. Este champú al aceite de visón cuesta muchísimo de eliminar del todo.

Como os decía, al principio me había ido muy bien, incluida la limpieza, y por eso llegué a pensar que tal vez el problema lo tenía yo, y por eso algún día probé a usar otro champú diferente para ver si me pasaba lo mismo. Con ese otro champú el pelo y el cuero cabelludo me quedaron limpísimos, y así pude comprobar que el fallo lo tenía el de aceite de visón.

Tal vez penséis que llevaba demasiado tiempo usando el champú, pero sinceramente no creo que sea por eso, y en cualquier caso, menudo chasco que un champú empiece a fallar cuando llevas apenas unos tres meses usándolo, creo que todavía es poco tiempo, por lo menos con otros champús sí que lo es.

lunes, 2 de agosto de 2010

Klorane Champú Tratante a la Quinina para la caída del cabello


En determinadas épocas del año, especialmente en verano y otoño, el cabello tiende a caer en mayor cantidad. Claro está, que el que caiga mayor o menor cantidad depende de cada persona, los hay que son más propensos a ello, hasta el punto de necesitar la ayuda de un especialista para solucionar el problema. Por suerte mi caso creo que es el de la mayoría de la gente, con la llegada del calor después de la ducha siempre noto que me cae más cabello. Para evitarlo, o por lo menos para reducir la cantidad de cabello que cae, he usado algún que otro champú específico para ello. Y el último que usé, a finales del pasado verano y durante todo el otoño, no es otro que el champú Klorane al extracto de quinina.

Presentación


De cada champú Klorane tenemos dos opciones: un bote con 200 ml de champú y otro con el doble. El primero suele costar unos 8 euros y el segundo unos 14 euros. Está claro que el segundo sale más a cuenta, pero si no habéis probado nunca el champú os aconsejo que empecéis con el pequeño.

En general, la presentación me gusta. El plástico transparente y la sencillez en la forma del envase te inducen a pensar en lo natural, y es precisamente una imagen de productos naturales la que tenemos en Klorane. Además, el orificio por el que sale el producto no es ni demasiado pequeño ni demasiado grande, por lo que la cantidad que se usa en cada lavado es la adecuada. El único problema que le veo es la cantidad en el caso del de 200 ml, que por el precio ya podrían estirarse un poco.


Características

Respecto a la composición del champú, destaca evidentemente la quinina. La quinina se obtiene del llamado árbol de la quina, y tiene propiedades astringentes, antisépticas, o para problemas digestivos, según el uso que se le dé. También, como podemos ver, es un buen ingrediente para el cuidado capilar.

El champú es bastante líquido. En general, todos los champús de Klorane que he probado lo son bastante, incluso más que algunos de supermercado, a mi parecer. Con poca cantidad es suficiente para lavar el pelo, hace bastante espuma. Es de un color granate - marrón oscuro, no muy bonito, pero que huele de maravilla. No es el típico olor a limpio, estoy segura de que este aroma es muy fiel al de la quinina original. En el caso del champú de mango que también he usado, por lo menos, el aroma sí que es realmente fiel. Después del lavado el aroma permanece en el pelo.

Este champú Klorane al extracto de quinina se usa como un champú normal. Lo podéis utilizar a diario sin problemas, y lo podéis combinar con otros tratamientos. Yo cuando lo usé después me aplicaba el acondicionador y la mascarilla que uso siempre, y logré buenos resultados. Supongo que si usáis el bálsamo específico de la misma gama los resultados mejorarán, y ya no os digo si también seguís el tratamiento antiácida de Klorane.


Efectos

No puedo decir con exactitud cuando empecé a notar los efectos del champú, creo que fue aproximadamente después de tres o cuatro lavados. Sobra decir que, como con todo, si queréis que el champú haga efecto tenéis que ser constantes en su uso. No hace falta que os lavéis el pelo cada día, pero lo que sí os recomiendo es que siempre que os lo lavéis lo hagáis con este champú mientras paséis por un periodo en que queráis frenar la caída.

Esto que os digo me parece importante porque, para evitar que el cabello caiga, este champú actúa reforzando el cabello y en especial las raíces, que se debilitan y es por ello que el cabello cae más fácilmente. Hay efectos de cualquier champú que no tardan en verse (brillo, grasa, etc.), pero el tema de nutrir y reforzar las raíces es más delicado y con un solo lavado no podemos soñar con milagros. No sirve de nada usarlo una vez si las dos siguientes se vuelve a un champú que no ayuda nada.

Volviendo a los efectos que he podido ver, tengo que decir que en ningún momento he notado un cambio radical de un día a otro, todo ha ido poco a poco. Yo me fijo en la cantidad de pelo que cae especialmente después de lavármelo, cuando procedo a desenredarlo. Los primeros días vi que me seguía cayendo bastante cantidad, pero después esa cantidad iba disminuyendo, hasta el punto de que sólo caían cantidades ínfimas. El bote me duró dos o tres meses, pero si lo usáis un mes ya podéis notar bastante mejora.

Además de frenar la caída, que es lo que realmente nos interesa al comprar este champú, Klorane al extracto de quinina tiene otros efectos. Uno va ligado estrechamente al modo en que refuerza el cabello para que éste no caiga tanto: a la larga he ido notando el cabello más fuerte, sano y nutrido, con mejor aspecto. También he notado que el champú le aporta brillo al cabello, aunque en este punto tampoco me parece lo mejor del mercado.

Algo que no he notado únicamente con este champú sino con todos los de farmacia que he usado es que el pelo gana mucho en cuerpo y volumen. Yo tengo el pelo seco y bastante fino, y no mucha cantidad, y después de usar champús de farmacia realmente parece otro pelo. Se ve mucho más fuerte, y hasta parece que haya más cantidad. Por no hablar del volumen que tiene, que a mí siempre se me veía el pelo bastante "aplastado" a la cabeza, y ahora sin haber cambiado de peinado está mucho mejor. Me sorprendió muy gratamente este efecto, no lo esperaba para nada y estoy contentísima.

He leído por ahí que algunas personas dicen que este champú va bien para hacer que el pelo crezca más rápido. A ver, que no os engañen, milagros para que el pelo crezca más rápido no hay. Lo que hace este champú es nutrir el cabello y reforzarlo, pero NO os va a crecer más rápido. Lo que sí ocurre es que un cabello bien cuidado, sano y fuerte, se mantendrá bien (puntas incluidas) durante más tiempo, y se puede tardar más en cortarlo por ese motivo. Pero ya está, milagros no.

Ah, otra cosa, y esto vale para este y para cualquier champú. No es aconsejable usar el mismo champú durante más de tres o cuatro meses. Cuando el pelo se acostumbra a un producto, al final éste deja de ser efectivo, e incluso pueden llegar a darse los efectos contrarios a los deseados. Os lo advierto más que nada porque a alguien se le podría ocurrir usar este champú u otro similar siempre para estar prevenido de la caída en todo momento, pero es que a la larga esto podría tener muy malas consecuencias.

En conclusión, todos los efectos que he notado con este champú han sido muy positivos. Cumple su función principal: reforzar el cabello para que no caiga tanto, y además deja el pelo de maravilla. En ningún momento me he arrepentido de invertir dinero en él.


Algunos consejos más para frenar la caída

A menudo, cuando aparece un problema de tipo físico no muy grave, muchos solemos buscar un remedio que nos lo solucione por sí solo sin pararnos a pensar que quizá ese problema viene dado por nuestros malos hábitos y sería más útil a la larga corregirlo de otra manera. En el caso de la caída del cabello, salvo en casos graves (en los que lo mejor es acudir al dermatólogo), suele darse sobre todo en épocas de cambio de tiempo, y aunque no podemos evitar las influencias externas, hay algunos de nuestros hábitos que si los evitáramos un poco también servirían para frenar la caída. Os dejo algunos consejos que os pueden servir:

- Ante todo, lo de siempre: una dieta sana y equilibrada, rica en frutas y verduras. Esto siempre es bueno si nos queremos cuidar. Pensamos en ella a la hora de adelgazar, pero hay muchos problemas que también vienen dados por una mala dieta.

- Evitar el chocolate, la cafeína y los alimentos fritos.

- Tomar alimentos ricos en hierro, como legumbres y frutos secos.

- Tampoco hay que olvidar tomar carne y pescado, en cantidades adecuadas.

domingo, 23 de mayo de 2010

Klorane Champú Voluminador a la Leche de Almendras

Presentación

Como todos los champús de Klorane, este a la leche de almendras se presenta en un sencillo bote de plástico transparente que deja ver el color blanquecino del champú. Asimismo viene dentro de una caja blanca, con la ilustración de una flor de almendro, a juego con la etiqueta del envase.

El que tengo yo contiene 200 ml de cantidad, pero también lo podéis encontrar en un formato de 400 ml que sale un poco más a cuenta. Puede parecer que 200 ml son pocos para un champú, pero a mí me cunden muchísimo. El precio es de 7,90 euros, que supongo que variará un poco en función de donde lo compréis, pero todos los champús de Klorane rondan los 8 euros. No es barato, pero los resultados compensan con creces esta inversión.

Además del champú, dentro de esta línea podéis encontrar un tratamiento a la leche de almendras sin aclarado. Yo no lo he probado, así que no puedo deciros nada más al respecto.

Lo podéis encontrar en farmacias y parafarmacias.


Características

El champú es de color blanquecino y tiene una textura fluida, bastante espesa, de las que se desparrama por los dedos. Al principio es fácil pasarse con la cantidad en cada lavado porque sale bastante del envase, pero hay que tener cuidado porque con muy poquita cantidad es suficiente.

Sobre su aroma, no sabría deciros a qué huele, pero me resulta un olor suave y agradable.

La leche de almendras es el principio activo más destacado de este champú y se obtiene tratando las almendras con agua caliente. Gracias a eso se obtiene una emulsión aceitosa que después es estabilizada y puede ser empleada para la composición de productos cosméticos, entre otras aplicaciones. Es una sustancia rica en proteínas y aminoácidos que refuerzan la fibra capilar, y contiene lipopéptidos que protegen el cabello de las agresiones externas y le dan volumen.

Está indicado para cabellos finos y sin volumen (exactamente como el mío). Promete aportar suavidad, volumen y brillo, y también neutralizar la electricidad estática que suelen tener este tipo de cabellos. Por otra parte, como el resto de champús de Klorane, es un producto hipoalergénico y formulado de manera suave, por lo que puede usarlo cualquiera.


Resultados

Empecé a observar los resultados del champú después de tres o cuatro lavados. En efecto, aporta volumen al cabello, se ve más espesor y da la impresión que tengo más cantidad, algo que agradezco muchísimo, porque la realidad es que no tengo mucha cantidad de pelo. Además, he notado que no se queda tan aplastado por la zona de la cabeza, ese efecto “lamido” tan frecuente en cabellos largos y finos. Tampoco es que haga milagros, si quiero mucho volumen tengo que seguir tirando del secador y la laca, pero yo lo noto mejor. Para ser sólo un champú, creo que los resultados en cuestión de volumen no pueden ser mejores.

Otro aspecto en el que estoy gratamente sorprendida es el brillo. No compré este champú esperando que diera más brillo del normal, pero el caso es que sí que lo da. Mi pelo se ve más brillante y bonito, igual que si hubiera usado un champú específico para dar brillo. De hecho, sitúo este champú al mismo nivel que el champú al extracto de pulpa de cidra (también de Klorane, y específico para dar brillo). Con este champú mato dos pájaros de un tiro: da volumen y brillo.

En cuanto al tema de la electricidad estática, en todo este tiempo he notado que mi pelo aguantaba más tiempo en condiciones que con otros champús. También hay que decir que es cierto que la época en que estamos no es la peor para que el pelo se llene de electricidad, pero como todos los champús de Klorane me han dado buenos resultados en este punto confío que el de almendras cumple igual de bien en cualquier época del año.

Cuando lo empecé a usar me daba un poco de miedo que el champú se centrara demasiado en dar volumen y olvidara la hidratación y la nutrición, que para mí siguen siendo lo más importante. Por suerte, no me ha defraudado: el champú no descuida la hidratación, mi pelo se ve bien y no tengo más problemas para desenredarlo. Pero eso sí, aunque hidrate, no aporta tanta suavidad como los productos específicos para cabello seco (véase champú a la manteca de mango de Klorane). De todas formas, yo estoy más que contenta. Quizá mi pelo no está tan suave, pero tampoco está seco, y además ha ganado en volumen y brillo. Es un champú muy completo, creo que esta palabra define muy bien las impresiones que me ha dejado.

Me estoy olvidando de la función básica de cualquier champú: lavar el cabello. Este lo cumple muy bien: deja el pelo limpio con un solo lavado (lo normal, vaya). Con poquita cantidad es suficiente, y hace bastante espuma. El pelo me dura limpio varios días, no he notado que se engrase antes ni nada por el estilo. Tampoco me ha dado alergias ni otras reacciones adversas. En fin, que es una maravilla. No le encuentro ni un solo defecto aparte del precio.

En general, estoy muy contenta con este producto porque además de dar volumen me ha dado otros efectos que no esperaba (o mejor dicho, que no esperaba que fueran tan notables). Mi pelo se ve sano, está más fuerte que antes y ha ganado en brillo y volumen sin que la nutrición y la limpieza se vieran descuidadas. Me encanta cómo me lo deja, no se ve tan “aplastado” como de costumbre, la melena está más suelta, con más cuerpo, algo que me hacía mucha falta. El champú se vende como producto para dar volumen, pero yo también recalco su efecto fortificante. Es estupendo para los cabellos finos y apagados.

lunes, 3 de mayo de 2010

Klorane Crema Iluminadora a la camomila


¡Atención! ¿Qué esperamos de un producto como este?

Hay gente que tiene una idea equivocada de los productos que llevan camomila y se anuncian prometiendo reflejos dorados para el cabello. Esta crema iluminadora, ni es un tinte ni os va a aclarar el tono del cabello. Está recomendada para personas con el cabello rubio o castaño claro (mi caso), y si es así es por algo. Su función es potenciar los reflejos rubios naturales, esto es, da brillo a los cabellos de los tonos mencionados y potencia su color. Nada más y nada menos, seamos realistas. Quien quiera el cabello de color rubio platino, que vaya a la peluquería (lo siento si sueno un poco borde, pero no me gusta encontrar opiniones sobre champús y cremas de este tipo con comentarios como este: “¡No aclara el cabello!¡No hace nada!”).

Yo tengo el cabello castaño claro. Es un tono para el que podrían servirme tanto los champús de camomila como los correspondientes para dar brillo al pelo castaño o moreno (que también los hay), pero siempre me decanto por la camomila por dos motivos. El primero de ellos es que con el sol el pelo siempre se me aclara un poco (de hecho, tengo un par de mechas rubias delante que parece que me las he teñido pero me salieron así). El segundo es una cuestión de gusto personal: prefiero un brillo de reflejos dorados que un brillo tirando a reflejos más oscuros. Ambos son bonitos, pero para mí prefiero el primero.

Presentación

A pesar de ser el equivalente al bálsamo de las otras gamas de Klorane (o lo que es lo mismo, el acondicionador o suavizante), su presentación es un poco distinta. Sigue siendo un tubo de plástico blando con soporte sobre la base, pero es más corto y su forma es más típica que la de los otros, que es más larga y aplanada. El plástico es transparente y deja ver el colorde la crema: amarillo. Tiene tapón de clic de color blanco.La presentación de todos los productos de Klorane me parece atractiva a la vez que sencilla: los envases transparentes me parecen un acierto porque dejan ver el color del producto y saber qué cantidad de crema queda, pero al ser productos de venta en farmacias no destacan por una gran originalidad en su diseño ni por ser especialmente llamativos. Por eso me parece importante recomendaros esta marca por aquí, porque no tiene la publicidad que tienen otras marcas y por su aspecto es difícil que llame la atención, pero su calidad hace que merezca la pena.

La crema iluminadora contiene 150 ml de producto que, como suele ser habitual en mí, me parecen muy escasos. Al tener el cabello largo y usar un bálsamo para después del champú en cada lavado, 150 ml me duran muy poco. Los champús sé que los venden en dos formatos, pero la crema, bálsamos y similares nunca los he visto con más cantidad. Para mí sería una gran mejora.

El precio, la última vez que la compré (tal y como marca la etiqueta que sigue pegada al tubo) es de 9,85€. Me parece caro, y más teniendo en cuenta la poca cantidad que contiene.

Características

La crema es de color amarillo nacarado, y su textura es muy cremosa, me recuerda más a la de un suavizante que a la de un acondicionador. Es muy agradable de usar, y se extiende fácilmente por el cabello.

Como no podía ser menos, tiene un aroma intenso a camomila que me parece agradable, pero tampoco es un aroma que me fascine. En el cabello no se nota tanto.

En la parte delantera tenemos un dibujo de las flores de la camomila y se describen las indicaciones del producto: reaviva los reflejos rubios naturales, con mechas o con color; repara los cabellos dañados. Esto último creo que lo dicen más porque queda bien ponerlo que por otra cosa, porque nadie en su sano juicio ve en un producto para dar brillo un gran reparador del cabello (si lo es no está de más, pero hay reparadores más específicos y no son productos que prometen también reflejos dorados). Mi experiencia después de usar la crema reafirma esto, como comentaré más abajo, por mucho que ellos expliquen que la crema está enriquecida con agentes reparadores.

La camomila siempre ha sido conocida por su capacidad para potenciar los reflejos dorados y reavivar el brillo en cabellos rubios o castaños claros. Actúa fijándose sobre la fibra capilar, cubriendo las escamas pero sin penetrar en el interior del cabello. De este modo, le va aportando reflejos dorados progresivamente.

La crema se usa como cualquier acondicionador o suavizante. Después de lavar el cabello, la aplicamos y dejamos que actúe 2 ó 3 minutos. Pasado ese tiempo, la aclaramos y, si queremos, completamos la rutina con una mascarilla u otro producto.


Resultados: ¡Promesas cumplidas!

Antes de nada, he de decir que siempre he usado la crema iluminadora a la camomila junto al champú de la misma gama, por eso es probable que los efectos en mí se hayan visto potenciados por usar ambos productos. También tienen un vinagre sublimador de reflejos a la camomila, que sería el tercer paso, pero nunca lo he usado.

Si hay una palabra indispensable a la hora de hablar de este producto, es sin duda progresivo, que ya la he resaltado antes. Puede parecer algo lógico, pero aunque parezca que no hay gente que espera que los productos hagan efecto con un solo lavado, y las cosas no siempre van así. Con una mascarilla reparadora puede que con un lavado sea suficiente para observar resultados, pero para un producto que pretende reavivar unos reflejos se necesita más tiempo y ser constante en el uso.

Por lo tanto, la crema iluminadora es eficaz, aporta brillo y es cierto que aparecen los reflejos dorados prometidos. Pero hay que tener un poco de paciencia. Con el primer lavado apenas se nota la diferencia, cuando llevamos tres o cuatro, sí, y cuanto más tiempo usemos la crema, más brillo apreciaremos. Por el contrario, si dejamos de usarla, el pelo volverá a su estado anterior. Lo he comprobado: en todo este año que he estado sin usar la crema, mi cabello había perdido ese brillo y los reflejos rubios que le aportó en la pasada primavera, realmente se me veía más oscuro y opaco. Esto en parte se debe al tiempo, porque ya os he dicho que con el sol el cabello se me aclara un poco, pero aun así también noto la diferencia con unos productos y otros, y esta crema se nota que es específica para potenciar brillo.

Con “brillo” me refiero a un brillo natural, que le da un aspecto más sano al cabello. No es un brillo “efecto purpurina” (sí, aunque os cueste imaginar ese efecto en el cabello, una vez probé una mascarilla de Schwarzkopf, también para cabellos rubios y castaños claros, que hacía exactamente eso). Queda un brillo natural. Os recuerdo que su principio activo para potenciar el brillo es la camomila, por lo tanto, un producto natural, así que es normal que el resultado sea un efecto bonito y no algo artificial y cantoso.


Pero el brillo no lo es todo…

Los productos específicos para potenciar el brillo de un determinado color de cabello suelen tener un problema: descuidan otros aspectos básicos en el cuidado del cabello, como son la hidratación y la nutrición. Cuando compramos un producto como este no pretendemos que sea un reparador excepcional, pero sí que esperamos que cumpla las necesidades básicas para mantener un cabello sano. Algunos productos cumplen; otros, no.

En el caso de la crema iluminadora de Klorane, puedo decir que cumple las otras necesidades, pero por los pelos. Me explico: los primeros lavados fueron perfectos. Mi cabello, además de tener cada vez más brillo, estaba suave y perfectamente nutrido (antes de pasarme al champú y a la crema a la camomila había usado productos para cabello seco durante meses). Mientras usaba estos productos, seguía usando una mascarilla para cabello seco una vez a la semana.

Pues bien, puede que alguna semana se me olvidara usar la mascarilla, pero el caso es que empecé a notar el cabello un poco más seco. No era una sequedad alarmante, el pelo se seguía viendo bien, pero yo notaba que no estaba tan radiante como antes. En el próximo lavado me apliqué la mascarilla y problema solucionado.

Esto me lleva a anunciar la siguiente conclusión: si tenéis el pelo seco, al usar esta crema no debéis olvidaros de usar también una buena mascarilla específica para vuestro tipo de pelo. Yo la uso una vez a la semana, pero cada una sabe la periodicidad que necesita. Si prescindimos de la mascarilla, el pelo no está mal, pero tampoco está todo lo bien que podría estar, no sé si me explico. Creo que a la larga, si no se usa mascarilla, se puede resecar más, pero sus efectos no son ni de lejos como los del acondicionador para cabellos rubios de Schwarzkopf, que desde el principio me dejó el pelo sequísimo e imposible de desenredar. Con esta crema, el pelo se desenreda bien, pero necesita el complemento de la mascarilla para estar cuidado del todo.

Todo esto, hablando siempre de cabello seco. Si lo tenéis normal, no os preocupéis por esto, pues los efectos de resecar el cabello son leves y dudo mucho que os afecten. Lo de la mascarilla puede parecer bastante obvio, pues muchas la usamos independientemente del champú y acondicionador que tengamos en ese momento, pero a veces nos da por usar únicamente productos de la misma gama y por eso he creído conveniente hacer esa aclaración.

Conclusión

Estoy contenta con la crema iluminadora a la camomila, pero no es un producto diez. Su función principal, reavivar el brillo natural de cabellos rubios y castaños claros, la cumple, pero para convertirse en un imprescindible para mí debería ser más hidratante y nutritiva. No me deja el pelo mal ni reseco, pero las temporadas en que la uso junto al champú de camomila no puedo prescindir de una buena mascarilla una vez por semana. Es cierto que potencia el brillo y aporta reflejos dorados al cabello, pero no esperéis milagros en este sentido: no es un tinte, por lo tanto, si tenéis el pelo oscuro no os lo aclarará. Es importante conocer bien un producto antes de adquirirlo para saber qué vamos a encontrar en él y no esperar efectos imposibles.

Por lo demás, es un producto caro (como todo lo de Klorane) y lleva poca cantidad para mi gusto, pero me gustan el brillo y los reflejos que le aporta al cabello y lo seguiré comprando a temporadas, para descansar un poco de los productos para cabellos secos y fortificantes. La recomiendo, por supuesto, pero si tenéis el cabello seco no olvidéis de complementar el tratamiento con una buena mascarilla específica.

lunes, 19 de abril de 2010

Klorane Champú Nutritivo a la Manteca de Mango




Presentación

Todos los champús de Klorane se presentan en una sencilla caja de color blanco, en la que se indica la gama del producto y los datos correspondientes. En el interior de la caja nos encontramos con el envase del champú, una botella de plástico transparente y tapón de click, muy normalita. La presentación de los productos de Klorane siempre es muy discreta, no tiene nada que ver con el colorido de muchas marcas de supermercado. Aun así, me gusta la sencillez de sus envases, sobre todo me gusta que el plástico sea transparente y permita ver el color del producto y la cantidad que queda.

El champú de mango se puede comprar en farmacias y parafarmacias y está disponible en dos tamaños: el pequeño de 200 ml, o el grande de 400 ml. Yo siempre he tenido el pequeño, que cunde bastante para la cantidad que trae, y puedo deciros que cuesta unos 8 euros, quizá unos céntimos menos. El envase grande, en proporción, sale más barato, aunque ahora mismo no recuerdo su precio exacto. Los champús de Klorane son caros, muy caros, pero a mí me compensa comprarlos porque me dejan el pelo mucho mejor que todos los champús más baratos que he usado. Con otros productos suelo tirar por lo económico, pero el pelo es lo único en lo que me permito mimarme más. Me importa mucho tenerlo bonito.

Dentro de la misma línea podéis encontrar el bálsamo nutritivo desenredante (es lo equivalente a un acondicionador), el tratamiento sublimador sin aclarado y la mascarilla de reparación intensa. Yo uso el bálsamo y la mascarilla junto con el champú, y puedo deciros que ambos son buenísimos.


Características

El champú es de color anaranjado, a juego con la fruta que le da nombre, y tiene un aroma a mango muy agradable. Es curioso, porque en condiciones normales los olores de frutas exóticas no suelen gustarme, pero el de aquí en particular huele muy bien. En el pelo se sigue notando este aroma, pero de manera mucho más suave, como es lógico.

La textura es bastante espesa, es de aquellos champús que si te excedes con la cantidad se desparraman por la palma de la mano. Resulta muy fácil repartirlo por el cabello y el envase de 200 ml cunde mucho.

Entre sus ingredientes, destaca la manteca de mango, que se extrae de la semilla de esta fruta, muy rica en ácidos grasos esenciales. Según nos cuentan, esta manteca nutre y reestructura en profundidad y de forma duradera la fibra capilar, y cierra las escamas de la cutícula para el cabello sea más resistente a las agresiones externas.

En la caja también nos indican que es un producto hipoalergénico, es decir, elaborado para minimizar los riesgos de reacciones alérgicas. Que yo recuerde, nunca he tenido problemas de este tipo con un champú, pero es un dato que nunca está de más.


Resultados

El champú es muy bueno, cumple todas sus promesas. Hidrata y nutre el cabello en profundidad, dejándolo suave al tacto y muy bonito a la vista. En todo el tiempo que lo he usado nunca he notado el pelo seco ni quebradizo, más bien todo lo contrario: está nutrido y fuerte, realmente se ve muy bien. Es el mejor champú que he probado (y lo mismo vale para los otros productos de la línea).

Las épocas en las que lo he usado apenas he tenido dificultades para desenredarlo después de ducharme. Mientras lo aclaro con agua ya noto que está mucho más liso, sin enredos. Siempre valoro que los productos capilares me ayuden a desenredar el cabello, porque hace años llegué a tener serias dificultades para pasarme el peine tras lavarlo.

El inconveniente que suelen tener los champús para cabello seco es que cuestan de aclarar y no dejan el pelo tan limpio como otros. Con este champú de mango no tengo ningún problema: se aclara muy bien, no quedan restos de champú en el cuero cabelludo y la sensación que tengo al salir de la ducha es que mi pelo está muy limpio. Hace tiempo usé un champú de Klorane que también está indicado para pelo seco (el champú al extracto de visón). En los aspectos nutritivos me iba muy bien, pero precisamente iba mal a la hora de aclarar, porque no me dejaba el cabello limpio del todo. Este de mango lo supera con creces, para mí es el champú ideal, no me canso de repetirlo.

En cuanto a otros aspectos, he notado que da más volumen que otros champús indicados para este tipo de pelo. No es su baza principal, pero algo se nota. En cambio, hace unos meses probé uno de otra marca que reparaba el pelo a la perfección pero lo dejaba totalmente aplastado en la parte de la cabeza, un efecto que no me gusta nada. Supongo que la naturaleza de mi pelo también influye bastante para que ocurra eso, pero se agradece que haya champús mejores.

Con el brillo ocurre algo parecido al volumen. Este champú de mango no proporciona tanto brillo como los productos específicos para darlo, pero un poco más de brillo sí que da, algo que nunca está de más. En fin, que este champú lo tiene todo para mí: cumple a la perfección lo que más necesito (hidratación y nutrición), limpia muy bien el cabello, éste se ve sano, y además da un poco de brillo y volumen, dejándolo estupendo. ¿Se puede pedir más?

No quiero olvidarme de comentar que el champú no me ha causado ningún problema. No he sufrido irritación, reacciones alérgicas, picores ni nada parecido. Tampoco me ha engrasado el pelo, de hecho puedo aguantar unos días sin lavármelo, pero es que es muy difícil que un champú llegue a engrasarme el cabello. Si vosotras no tenéis el cabello seco, no os lo recomiendo porque quizá sí que lo notaríais más graso.

En conclusión, lo recomiendo al 100% para cabellos secos.

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