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martes, 9 de agosto de 2011

Lush Cupcake Mascarilla fresca

Cupcake, una mascarilla facial de chocolate

Cuando entramos en la pubertad nos decían que no comiésemos chocolate porque nos saldrían granos. Craso error: en aquella época yo apenas lo probaba y tenía la cara como una paella. La conexión entre el chocolate y el acné no deja de ser otra de esas leyendas urbanas sin mucho fundamento pues, como me he hartado de repetir, este problema de la piel está causado por diversos factores e incluso la persona con una alimentación más sana puede llegar a padecerlo. No obstante, esta vez la relación entre ambos no es de causa-efecto, sino justo al revés: Lush nos ofrece una máscara facial de chocolate para combatir el acné. Quién lo habría dicho hace unos años, ¿eh?

La mascarilla Cupcake se presenta en el típico tarrito negro minimalista de Lush. Cada unidad contiene 75 g (que cunden mucho) y su precio es de 8,75 € (algo caro para mi economía, aunque va en sintonía con otros productos similares). Todo esto sería fantástico si no fuera porque la máscara caduca en aproximadamente tres semanas y hay que darse prisa para gastarla. Yo suelo aplicarme la mascarilla de turno una vez por semana o cada quince días, pero con esta tengo que hacerlo con una frecuencia mayor para que no se estropee. Esta me parece su gran desventaja: preferiría que se vendiera en envases más pequeños y tuviera un coste menor.

Por otro lado, el aspecto de Cupcake no podría ser más apetitoso: color marrón chocolate, textura de mousse cremosa… ¡Y además se conserva en la nevera! Como podéis suponer, aplicarla es un gustazo, sobre todo en esta época en la que lo fresquito nos viene tan bien. El aroma también cumple las expectativas: huele a chocolate puro, ¡dan ganas de coger la cuchara y comérsela! Además, es apta para veganos. Siempre he dicho que Lush tiene productos muy golosos, y esta mascarilla es un ejemplo estupendo de ello.

Con respecto a su composición, lleva barro Rhassoul, que limpia en profundidad y además tiene propiedades bactericidas y antisépticas; aceite esencial de menta y hierbabuena, para refrescar y estimular la piel; infusión de linaza y aceite de sándalo para suavizarla, y por supuesto manteca de cacao, que aunque parezca una contradicción por ser un ingrediente graso, según nos dicen va bien para tratar el acné. Así pues, se trata de una máscara indicada para pieles grasas con tendencia acneica.

Aplicación

Cupcake se aplica como cualquier otra mascarilla facial: la extendemos por el rostro (hay que evitar las zonas de los contornos de ojos y labios) dando un suave masaje y la dejamos puesta unos 20 minutos, hasta que se seque. También se puede aplicar en el cuello, el escote y la espalda, sobre todo si en estas partes también tenéis granitos (por una vez no pasa nada si gastamos demasiado, porque para lo que va a durar…). A continuación, la aclaramos con agua abundante y nos ponemos el tónico y/o la crema hidratante que usemos habitualmente. Toda una experiencia spa en casa, con el poder olfativo del chocolate. ¡Recordad que al terminar debéis guardar el tarro en la nevera!


Resultados

Ante todo, reconozco que esta mascarilla gana puntos en mi ranking de cosméticos preferidos por sus características externas. No lo puedo remediar, me encanta el chocolate y esa textura de mousse fresquita es una verdadera delicia para la piel. Se unta con mucha facilidad, y una vez aplicada el olor se sigue notando (incluso se pega a la ropa y a los objetos que tengamos cerca). Eso sí, es un poco guarra, al llevar barro es de las que lo ensucian todo y al terminar tendremos que limpiar bien el lavabo. Aun así, las maravillosas sensaciones que produce esta máscara compensan todas las desventajas que pueda tener, incluso las relativas a su efectividad.

Después de aclarar la Cupcake, noto los mismos resultados que con cualquier mascarilla efectiva (La Máscara de Lush, las de Rilanja de Schlecker…), esto es, zona T sin brillos, poros más limpios, piel resplandeciente, suave y tersa («resplandeciente» en este caso no es sinónimo de grasa). Da muy buen aspecto, de eso no hay duda. Al secarse quizá no se adhiere tanto a la piel como las máscaras de arcilla, pero aun así la deja mate y perfectamente limpia. También merece una mención su poder revitalizante, en gran medida gracias a su conservación en frío.

El problema viene al día siguiente. Yo suelo aplicarme las mascarillas por la noche, un rato antes de acostarme y, aunque soy consciente de que sus efectos no durarán eternamente, sí que espero que por la mañana mi piel se vea igual de bien. En gran medida es así: la suavidad y la luminosidad se mantienen hasta veinticuatro horas después, pero no sucede lo mismo con los puntos negros, que enseguida vuelven a estar como antes (incluso cuando he utilizado la mascarilla junto a un exfoliante). De todos modos, eso no es lo peor: he notado que después de usarla me salen algunos granitos. No aparecen de inmediato, así que no creo que sean consecuencia de la máscara ni una reacción alérgica, pero los considero una prueba de que no es lo suficientemente efectiva para el acné.

En definitiva, tengo sensaciones encontradas con esta máscara. Por un lado, me fascina su olor a chocolate, es una de las más agradables de aplicar que he encontrado y de veras me veo más atractiva después de usarla, gracias al buen aspecto que da. Sin embargo, siendo realista veo que no es la mejor opción para quienes tenemos problemas de granitos, ya que a la mañana siguiente me volvió a salir alguno y creo que su poder bactericida debería aguantar por lo menos un día. Además, hay máscaras no específicas para piel grasa que me aportan lo mismo que esta.

¿La recomiendo o no? En general, sí, porque a pesar de sus indicaciones creo que la puede usar cualquiera (salvo que tengáis la piel muy seca, claro). Eso sí, si tenéis acné, yo no me haría ilusiones. El jabón Farmacia de Guardia y la crema Vanishing Cream por sí solos me ayudan más que esta mascarilla Cupcake, en ese sentido no me ha aportado gran cosa. De todas formas, he disfrutado mucho de su textura y su chocolaaaate, por lo que no tengo una mala opinión de ella y no me importaría repetir en el futuro. No será mi remedio contra los granos, pero es perfecta para aplicar antes de una noche de fiesta.

jueves, 24 de marzo de 2011

Lush Charity Pot Crema Corporal


La campaña AnimaNaturalis

AnimaNaturalis (AnimaNaturalis.org) es una ONG que tiene como objetivo acabar con la presencia de los animales en el circo. Los animales no son payasos y sufren con estas prácticas, por lo que desde AnimaNaturalis nos animan a no asistir a circos que los utilicen y nos quejemos a nuestro ayuntamiento cuando venga alguno a nuestra localidad. Hasta el momento, más de 40 municipios se han unido a esta campaña y otros tantos están en proceso de hacerlo. Al igual que estamos en contra del maltrato animal en otras vertientes, también podríamos poner nuestro granito de arena para acabar con estas prácticas: un circo puede ser igual de bueno y divertido sin estas criaturas

¿Y qué tiene que ver la campaña AnimaNaturalis con Lush? Como sabéis, esta firma está muy concienciada con los temas de protección de los animales y de vez en cuando colabora con actividades que reivindiquen sus derechos. En este caso, ha creado la crema Charity Pot (el nombre no podría ser más adecuado, pues significa literalmente “tarro solidario”) y los ingresos generados por las ventas del producto se donan íntegramente a AnimaNaturalis (a excepción del IVA). Me parece una iniciativa excelente; un acierto darlo todo y no solamente 1€ o un determinado porcentaje, como hacen otras marcas.

Charity Pot

Al igual que las otras hidratantes corporales de Lush, Charity Pot se presenta en un sencillo tarro de plástico negro, reciclable y minimalista. La crema es de color amarillento y tiene una textura suave, no llega a ser densa-pringosa, aunque tampoco es tan ligera como otras, por lo que tarda un poquito en absorberse del todo. Cada bote contiene 225 gramos y su precio es de 15,95€. Cara, no hay duda, sobre todo si tenemos en cuenta que muchas hidratantes del mercado llevan prácticamente el doble de cantidad y apenas cuestan 5€. De todos modos, es un problema frecuente en las que yo llamo “cremas con aromas exquisitos”, que tal vez no aportan nada nuevo en hidratación pero proporcionan sensaciones olfativas de lo más agradables (que son lo que pagas al final). Además, en este caso se lo podemos perdonar porque el dinero se destina a una buena causa.

En lo relativo a la composición, destacan el aceite de almendras, de sobra conocidos por sus propiedades altamente nutritivas y suavizantes, y la manteca de cacao procedente del comercio justo, una excelente hidratante con cualidades regeneradoras y emolientes. Hay que mencionar que Lush tiene productos más naturales que otros; aun así, lo que es seguro es que en ninguno encontraréis ingredientes de empresas que experimenten con animales.

El aroma

He aquí el problema de esta crema: apesta. Un aroma logrado, sin duda —rasgo común a casi todos los productos de Lush—, pues dura muchísimo (demasiado para mí…) y no tiene nada de común. Me cuesta definir en detalle su fragancia porque ya hace varios días que gasté la muestra, pero digamos que el recuerdo que me quedó fue el de un olor rancio. He husmeado un poco por la red y he podido ver que despierta pasiones y odios: unos opinan que recuerda al aroma de las medicinas y otros lo relacionan con una fragancia dulce, como de chocolate y especias o incluso de mantequilla. Quizá lo que más me inspiró a mí fue esto último, la mantequilla (producto que, a todo esto, me da un asco tremendo). En fin, para mí este es el gran fallo de Charity Pot; no obstante, los gustos son siempre subjetivos (y más si hablamos de una fragancia), así que puede que a vosotras os guste más que a mí. Ya digo que hay opiniones de todo tipo al respecto.

Impresiones

Ante todo, seré sincera: he probado la crema gracias a una muestra (no de las típicas que vienen en sobre, sino que me pusieron una pequeña cantidad en un tarrito de plástico, como suelen hacer en Lush), de modo que no puedo dar muchos detalles con respecto a su efectividad como producto hidratante. De todas formas, me pareció interesante escribir esta opinión porque pienso que la campaña AnimaNaturalis puede llamar la atención de la gente (y nunca está de más dar a conocer una iniciativa de este tipo) y, además, dudo que alguien compre una crema de casi 16€ únicamente por la hidratación. Siempre he pensado que quien se gasta semejantes cantidades en una crema corporal lo hace más por su aroma, que es el aspecto donde los artículos de perfumería o firmas naturales superan a los de supermercado (quien solo busque hidratación, encontrará cientos de cremas baratas y muy eficaces, y de mi opinión sobre el olor ya he hablado.

Dicho esto, os hablaré de mi escasa experiencia con ella. Me la apliqué en las piernas y solo me dio para un solo uso. Teniendo esto en cuenta, lo cierto es que no noté ni que la crema fuera especialmente buena, ni tampoco que fuera mala. Los típicos puntos rojos que quedan tras la depilación y denotan sequedad siguen ahí, pero tampoco noto la piel más seca de lo que estaba, digamos que se mantiene igual. Puede que con un uso más continuado deje la piel mejor, o puede que sea una de las tantas hidratantes normalitas que se venden únicamente por su fragancia. Lamento no poder daros más información; en cualquier caso, si os ha llamado la atención la campaña solidaria y creéis que el aroma puede ser de vuestro agrado, os animo a darle una oportunidad. Lo que es seguro es que no me ha causado ninguna irritación ni nada malo, así que por ese lado podéis estar tranquilos.

Con respecto a la duración del aroma en la piel, por un vez puedo decir que perdura muchísimo (demasiado para mi gusto, ¡ja, ja!). El olor todavía se nota con el paso de las horas, no es de los típicos que solo se aprecia con la crema recién aplicada. Me imagino que, más allá de las particularidades de la crema, si la fragancia es fuerte de por sí, lo tiene más fácil para fijarse en la piel y mantenerse.

Hablando del aroma y de su utilidad en esta crema, me gustaría hacer una pequeña reflexión. Ante todo, reitero que cada uno tiene sus gustos y sé que hay y habrá gente que adore la fragancia de Charity Pot. Ahora bien: estamos hablando de una hidratante que se vende con el fin de recaudar fondos para una organización benéfica. En mi opinión, el interés de Lush debería centrarse en el hecho de vender muchas unidades, no tanto en experimentar con notas de mantequilla, especias o lo que sea que lleva la crema. ¿Qué quiero decir con esto? Pienso que hay fragancias que gustan más al público en general, olores básicos como la fresa o la mora, o alguno goloso como el chocolate o la vainilla (sin mezclas extrañas). Creo que, con un aroma de ese estilo, Charity Pot tendría más éxito y llegaría a más gente, que se supone que es lo que interesa a la empresa. En mi caso, saber que colaboro con una campaña es un plus más al comprar algo, pero con esta crema no podré hacerlo porque el olor me resulta muy desagradable. Espero que se entienda lo que quiero decir.

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