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jueves, 14 de abril de 2011

Lush Champú Reanimator


Champú Reanimator

Reanimator es uno de los champús líquidos que nos ofrece Lush (sí, aunque no lo parezca también tienen productos «normales»). Su oferta de artículos para el cabello no está al nivel de la de los jabones, pero tienen los champús justos para cubrir las necesidades básicas de todos: Curly Wirly para cabello rizado o seco; El Patriarca para cabellos grises o claros; Mi Primo Zumo y Sol para pelo graso; Sublime para dar brillo y suavidad a todo tipo de cabellos; ¡A Toda Caña! para controlar los rizos y finalmente Reanimator para cabellos estropeados y faltos de vigor. A esta lista tendríamos que añadir los sólidos, aunque de momento voy a pasar de ellos.

El champú Reanimator se presenta en un sencillo bote de plástico transparente con una etiqueta negra, en la línea minimalista de todos los productos de Lush. Desde luego no llama la atención por su apariencia, aunque lo importante es su interior y eso la firma lo sabe de sobra. Lo tenemos disponible en dos tamaños: 100 gramos por 7,50€ y 250 gramos por 14,95€. Teniendo en cuenta que Klorane es una marca cara de por sí y el bote pequeño de sus champús lleva 200 gramos y cuesta alrededor de 7-8€, podemos decir que este de Lush no es caro, sino carísimo (aunque a su favor tengo que decir que cunde una barbaridad; con la muestra que me dieron me bastaba con mojarme los dedos para cogerlo y se extendía de maravilla).

Reanimator es de color beige transparente y desprende un aroma más bien afrutado. Su textura es bastante líquida, de las que se te escurren entre los dedos (a mí esto me encanta, siempre me da la sensación de que se expande mejor por el cabello). Dentro de su composición destacan los aceites de jojoba, oliva y almendras, todos ellos muy hidratantes para aportar flexibilidad y fuerza al pelo. También contiene frutas como kiwi, papaya, mango y piña, para limpiarlo en profundidad. Finalmente, encontramos aceites esenciales de rosa, menta, romero, lavanda y otras plantas, que refrescan y revitalizan el cuero cabelludo y, como su nombre indica, le devuelven su vitalidad natural. Ninguno de los productos capilares de Lush contiene siliconas, otro dato que tener en cuenta.

Por su descripción, me parece un champú indicado para todo tipo de cabellos, aunque en teoría resulta especialmente eficaz para aquellos que se encuentran débiles y necesitan algo que los fortalezca y repare, además de darles «vida». Así pues, aunque de entrada yo me hubiera decantado por uno específico para pelo seco y estropeado, pensé que este tampoco parecía una mala opción para mejorar el estado de mis cabellos finos y apagados. Como os comentaré más abajo, finalmente no considero que las características del producto sean las más adecuadas para mí.

Resultados

Limpieza:
Sin duda uno de los puntos en los que el champú destaca. Tengo el cabello seco, pero con determinados productos me cuesta aclararlo bien y a veces encuentro restos blancos en el cuero cabelludo. Con este no me ocurre: deja el pelo realmente limpio, sin rastros de jabón y con una sensación de limpieza general muy buena. No engrasa en absoluto y tampoco noto que el cabello se me ensucie con más facilidad, aunque de eso no soy una buena referencia porque generalmente me dura varios días perfectamente independientemente de los productos que use. En este aspecto lo sitúo al nivel del champú de camomila de Klorane, que deja el pelo estupendo y además se encuentra entre mis favoritos.

Hidratación y reparación:
Aquí voy a tener que explicarme un poco más. No me deja el pelo reseco, ni muchísimo menos, pero tampoco noto que le aporte una hidratación extrema. Hay champús que me lo dejan mucho más suave y nutrido, como el de mango de Klorane, uno de mis fijos. Pienso que hay que tener en cuenta que Reanimator no es un producto específico para pelo seco, por eso si estamos dentro de este grupo lo mejor será que complementemos su uso con un buen acondicionador, o que directamente busquemos un champú más hidratante.

Brillo:
Al leer el nombre del champú, pensé que destacaría por aportar vitalidad al cabello, y de algún modo el brillo parece ir ligado a esto. No obstante, a mi parecer no le aporta demasiado brillo, es un producto normalito en este aspecto. Al leer las indicaciones vi que en realidad no era estipulado para iluminar la melena, pero con lo caro que es creo que podría hacer algo más. El citado champú de camomila de Klorane le da mil vueltas, lo mismo que el de extracto de cidra (también de Klorane).

Volumen:
En este punto no me parece ni el mejor ni el peor que he probado. Por un lado, no me deja el pelo tan «chupado» en la parte de la cabeza como ocurre con algunos productos para cabello seco; no obstante, tampoco se puede decir que dé volumen. En esto, el champú que me ha ido mejor con diferencia ha sido el de almendras de Klorane (parezco la embajadora de esta marca, ¡ja, ja!), que además le aportaba fuerza y daba la sensación de que tenía más cantidad. Por su parte, Reanimator carece de ese poder fortificante, por lo que aprecio mi cabello tan fino como siempre.

Aspecto general:
Creo que lo que más se ajusta a los resultados del champú es decir que deja el pelo bien, limpio y suelto, pero no da resultados tan espectaculares como para justificar su precio. No se queda corto en los aspectos básicos, aunque podría revitalizarlo más, darle más fuerza y todo eso que promete en las indicaciones. También es justo reconocer que yo tengo un cabello que requiere muchos cuidados, al ser largo y fino, por lo que para alguien que lleve media melena y no lo tenga especialmente delicado seguramente Reanimator será más que suficiente para proporcionarle buen aspecto y salud.

Finalmente, he dudado entre valorarlo con tres o cuatro estrellas, pero he reflexionado que las tres estrellas suelo dárselas a champús de supermercado que me han dejado sensación de ni fu ni fa, y este es mejor, solo que con lo que cuesta podría estar mejor todavía. Quiero añadir también que, a pesar de estar aconsejado para todo tipo de cabellos, por los efectos que he observado me parece más indicado para cabellos normales o incluso grasos, dado que la composición de frutas suele resultar eficaz para regular los excesos de grasa (aunque Lush ya dispone de otro producto específico para ello). No va mal para pelo seco, pero los hay mejores y si queremos obtener la máxima suavidad hay que usarlo junto a un acondicionador y/o mascarilla.

jueves, 24 de marzo de 2011

Lush Charity Pot Crema Corporal


La campaña AnimaNaturalis

AnimaNaturalis (AnimaNaturalis.org) es una ONG que tiene como objetivo acabar con la presencia de los animales en el circo. Los animales no son payasos y sufren con estas prácticas, por lo que desde AnimaNaturalis nos animan a no asistir a circos que los utilicen y nos quejemos a nuestro ayuntamiento cuando venga alguno a nuestra localidad. Hasta el momento, más de 40 municipios se han unido a esta campaña y otros tantos están en proceso de hacerlo. Al igual que estamos en contra del maltrato animal en otras vertientes, también podríamos poner nuestro granito de arena para acabar con estas prácticas: un circo puede ser igual de bueno y divertido sin estas criaturas

¿Y qué tiene que ver la campaña AnimaNaturalis con Lush? Como sabéis, esta firma está muy concienciada con los temas de protección de los animales y de vez en cuando colabora con actividades que reivindiquen sus derechos. En este caso, ha creado la crema Charity Pot (el nombre no podría ser más adecuado, pues significa literalmente “tarro solidario”) y los ingresos generados por las ventas del producto se donan íntegramente a AnimaNaturalis (a excepción del IVA). Me parece una iniciativa excelente; un acierto darlo todo y no solamente 1€ o un determinado porcentaje, como hacen otras marcas.

Charity Pot

Al igual que las otras hidratantes corporales de Lush, Charity Pot se presenta en un sencillo tarro de plástico negro, reciclable y minimalista. La crema es de color amarillento y tiene una textura suave, no llega a ser densa-pringosa, aunque tampoco es tan ligera como otras, por lo que tarda un poquito en absorberse del todo. Cada bote contiene 225 gramos y su precio es de 15,95€. Cara, no hay duda, sobre todo si tenemos en cuenta que muchas hidratantes del mercado llevan prácticamente el doble de cantidad y apenas cuestan 5€. De todos modos, es un problema frecuente en las que yo llamo “cremas con aromas exquisitos”, que tal vez no aportan nada nuevo en hidratación pero proporcionan sensaciones olfativas de lo más agradables (que son lo que pagas al final). Además, en este caso se lo podemos perdonar porque el dinero se destina a una buena causa.

En lo relativo a la composición, destacan el aceite de almendras, de sobra conocidos por sus propiedades altamente nutritivas y suavizantes, y la manteca de cacao procedente del comercio justo, una excelente hidratante con cualidades regeneradoras y emolientes. Hay que mencionar que Lush tiene productos más naturales que otros; aun así, lo que es seguro es que en ninguno encontraréis ingredientes de empresas que experimenten con animales.

El aroma

He aquí el problema de esta crema: apesta. Un aroma logrado, sin duda —rasgo común a casi todos los productos de Lush—, pues dura muchísimo (demasiado para mí…) y no tiene nada de común. Me cuesta definir en detalle su fragancia porque ya hace varios días que gasté la muestra, pero digamos que el recuerdo que me quedó fue el de un olor rancio. He husmeado un poco por la red y he podido ver que despierta pasiones y odios: unos opinan que recuerda al aroma de las medicinas y otros lo relacionan con una fragancia dulce, como de chocolate y especias o incluso de mantequilla. Quizá lo que más me inspiró a mí fue esto último, la mantequilla (producto que, a todo esto, me da un asco tremendo). En fin, para mí este es el gran fallo de Charity Pot; no obstante, los gustos son siempre subjetivos (y más si hablamos de una fragancia), así que puede que a vosotras os guste más que a mí. Ya digo que hay opiniones de todo tipo al respecto.

Impresiones

Ante todo, seré sincera: he probado la crema gracias a una muestra (no de las típicas que vienen en sobre, sino que me pusieron una pequeña cantidad en un tarrito de plástico, como suelen hacer en Lush), de modo que no puedo dar muchos detalles con respecto a su efectividad como producto hidratante. De todas formas, me pareció interesante escribir esta opinión porque pienso que la campaña AnimaNaturalis puede llamar la atención de la gente (y nunca está de más dar a conocer una iniciativa de este tipo) y, además, dudo que alguien compre una crema de casi 16€ únicamente por la hidratación. Siempre he pensado que quien se gasta semejantes cantidades en una crema corporal lo hace más por su aroma, que es el aspecto donde los artículos de perfumería o firmas naturales superan a los de supermercado (quien solo busque hidratación, encontrará cientos de cremas baratas y muy eficaces, y de mi opinión sobre el olor ya he hablado.

Dicho esto, os hablaré de mi escasa experiencia con ella. Me la apliqué en las piernas y solo me dio para un solo uso. Teniendo esto en cuenta, lo cierto es que no noté ni que la crema fuera especialmente buena, ni tampoco que fuera mala. Los típicos puntos rojos que quedan tras la depilación y denotan sequedad siguen ahí, pero tampoco noto la piel más seca de lo que estaba, digamos que se mantiene igual. Puede que con un uso más continuado deje la piel mejor, o puede que sea una de las tantas hidratantes normalitas que se venden únicamente por su fragancia. Lamento no poder daros más información; en cualquier caso, si os ha llamado la atención la campaña solidaria y creéis que el aroma puede ser de vuestro agrado, os animo a darle una oportunidad. Lo que es seguro es que no me ha causado ninguna irritación ni nada malo, así que por ese lado podéis estar tranquilos.

Con respecto a la duración del aroma en la piel, por un vez puedo decir que perdura muchísimo (demasiado para mi gusto, ¡ja, ja!). El olor todavía se nota con el paso de las horas, no es de los típicos que solo se aprecia con la crema recién aplicada. Me imagino que, más allá de las particularidades de la crema, si la fragancia es fuerte de por sí, lo tiene más fácil para fijarse en la piel y mantenerse.

Hablando del aroma y de su utilidad en esta crema, me gustaría hacer una pequeña reflexión. Ante todo, reitero que cada uno tiene sus gustos y sé que hay y habrá gente que adore la fragancia de Charity Pot. Ahora bien: estamos hablando de una hidratante que se vende con el fin de recaudar fondos para una organización benéfica. En mi opinión, el interés de Lush debería centrarse en el hecho de vender muchas unidades, no tanto en experimentar con notas de mantequilla, especias o lo que sea que lleva la crema. ¿Qué quiero decir con esto? Pienso que hay fragancias que gustan más al público en general, olores básicos como la fresa o la mora, o alguno goloso como el chocolate o la vainilla (sin mezclas extrañas). Creo que, con un aroma de ese estilo, Charity Pot tendría más éxito y llegaría a más gente, que se supone que es lo que interesa a la empresa. En mi caso, saber que colaboro con una campaña es un plus más al comprar algo, pero con esta crema no podré hacerlo porque el olor me resulta muy desagradable. Espero que se entienda lo que quiero decir.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Lush Honey Trap Bálsamo de labios


Desde pequeña tengo tendencia a tener los labios muy secos, tanto en invierno como en verano, y esto me obliga a tener siempre a mano un buen cacao o protector labial. He probado muchos y de diversos formatos: el típico cacao en barra, las vaselinas en lata, geles reparadores en tubo, de diferentes sabores, de farmacia, de perfumería, etc. Lógicamente tengo mis favoritos, encabezados por mi querido ChapSan, un protector-reparador labial con textura tipo gel que se vende en farmacias y parafarmacias. Aun así, no puedo resistir la tentación de seguir probando labiales: además de algo necesario para cuidar mis labios, se ha convertido en una afición para mí y los bálsamos labiales son uno de mis productos cosméticos favoritos.

En mi opinión del jabón Farmacia de Guardia os conté que mi último descubrimiento referente a cosmética ha sido Lush. Empecé comprando un producto que me hacía falta para combatir el acné, pero la cosa ha ido más allá y puedo decir que Lush me está conquistando con su filosofía y sus aromas exquisitos. Los bálsamos labiales me llamaron mucho la atención pese a no haber leído ninguna opinión de los mismos, y decidí comprar dos: el Chocolate Whipstick y el Honey Trap del que os hablo a continuación.

Presentación

La presentación del bálsamo es muy sencilla: una pequeña lata metalizada con una etiqueta de color rosa en la parte superior. Al contrario de lo que parece, la tapa se abre desenroscándola, y aquí viene mi primera queja: mi lata estaba tan bien cerrada que he tenido que forzarla (con las consecuentes abolladuras) para poder usar el bálsamo. Con la lata del Chocolate Whipstick no me ha ocurrido y son iguales, así que imagino que el defecto lo tenía la de Honey Trap. Si los señores de Lush me leen les pediría que no se pasen apretando las tapas de estas latas.

Contiene 10 gramos de bálsamo, bastante menos que las vaselinas Gal (por compararlo con otro labial que se presenta en lata). Aun así, calculo que me va a durar varios meses porque con muy poquita cantidad es suficiente para que los labios queden hidratados. Por cierto, en la lata se indica que lo hicieron el 13 de mayo de este año y que caduca el 13 de julio de 2011. Me parece un detalle curioso porque rara vez los labiales llevan fecha de caducidad. Como mucho llevan el icono para indicar que caduca 12 ó 24 meses después de abrirlo, pero la fecha concreta nunca la había visto.

Su precio es de 7,95 euros, que a mí me parece elevado porque hay multitud de bálsamos labiales en el mercado y la mayoría son más baratos que este. De todas formas, tampoco me parece un precio prohibitivo y, dado lo que cunde después, vale la pena hacer la inversión. Sin olvidarnos de la calidad, que muchos de los cacaos baratos sólo cumplen la función de proteger y a la hora de reparar no hacen nada.

¿Honey Trap?

Creo que no cabe ninguna duda de la originalidad de los nombres de los productos de Lush. Ninguno de ellos está escogido al azar y se alejan de lo típico de “bálsamo de … con extracto de …”. En cierto modo, Lush compensa las presentaciones sencillas con ingenio y picardía, dándole un toque especial a cada producto para que éste se convierta en único y exclusivo. Está claro que lo más importante es la calidad, pero estos detalles y la filosofía de la marca también hacen que mi opinión sobre ella mejore.

Hablemos del nombre de este bálsamo, Honey Trap. “Honey” es miel en inglés, y “trap” significa trampa o tender una trampa en caso de que se utilice como verbo. ¿La trampa de la miel? En Lush nos explican su verdadero significado: al parecer, en el mundo del espionaje internacional una ‘honey trap’ era una mujer enviada a sonsacar a un espía utilizando sus armas de mujer. Lush adapta esta idea para el bálsamo y lo vende diciendo que con él nuestros labios estarán suaves y sensuales, capaces de seducir a cualquier hombre. Yo suelo ignorar este tipo de publicidad, pero me parece curiosa la historia que hay detrás del nombre del bálsamo.

Aroma y composición

Sólo puedo calificar el aroma de este bálsamo con una palabra: delicioso. Huele a chocolate blanco con unas notas de miel, es una fragancia dulzona que os encantará si os gustan los aromas que recuerdan a postres golosos. El chocolate me encanta, y por suerte cada vez hay más productos cosméticos que imitan su olor. De chocolate blanco todavía no había probado ninguno, y la verdad es que me picaba la curiosidad porque este tipo de chocolate me gusta incluso más que el negro y el que lleva leche. En cambio, el olor a miel no me entusiasma y cuando es demasiado fuerte incluso me resulta molesto, pero aquí esta nota se aprecia de forma suave y para nada me parece desagradable. Cuando abrí la lata por primera vez noté el aroma a miel, pero una vez te acostumbras pesa más el de chocolate. En definitiva, que el olor está muy logrado y la combinación de aromas resulta exquisita.

Por cierto, en la página de Lush dicen que el bálsamo “sabe” a chocolate blanco, miel y naranjas, pero realmente yo no noto que sepa a nada. Supongo que se referirán al aroma, aunque la parte de las naranjas no soy capaz de apreciarla.

Entre los componentes principales del bálsamo, destacan el germen de trigo, con alto poder nutritivo; la infusión de avena, con propiedades calmantes; el aceite de almendras, conocido por sus propiedades hidratantes y nutritivas; la miel, que calma y regenera la piel (los labios en este caso); naranja, que contiene vitamina C, y por supuesto chocolate blanco, que regenera y nutre la piel. Me hace gracia que al leer los ingredientes casi todos son conocidos, no suenan a chino como ocurre con otros productos. Supongo que esto en parte se debe al intento de Lush por hacer productos lo más naturales posibles. Ah, y por si no había quedado claro ningún ingrediente ha sido testado en animales. En Lush están muy concienciados al respecto.

Impresiones: Un bálsamo estupendo

Cuando por fin conseguí abrir la latita, me encontré con un bálsamo que en apariencia no es lo que se dice atractivo, pues es de un color beige-amarillento que al lado de los veinte mil colores que pueden tener los bálsamos hoy en día parece bastante soso. Pero no olvidemos que Lush cuida la composición de los productos en detrimento de su aspecto, y en parte es preferible que su producto tenga este color y sea más natural que otros. Además, tiene una ventaja: no deja ningún color en los labios, tampoco brillo, por lo que pueden usarlo hombres y mujeres, en cualquier parte. No sé vosotros, pero no soporto aquellos labiales que te dejan los labios blancos, y tampoco me hace mucha gracia que te los pongan más rojos o del color de la barrita en cuestión. Generalmente los bálsamos que dejan color blanco sólo los uso en casa, y eso es un inconveniente para mí porque vaya donde vaya me gusta llevar un labial protector en el bolso.

La textura del bálsamo es más dura que la de las típicas vaselinas Gal, y no he notado que se derrita a pesar del calor. Al principio puede parecer un problema porque cuesta más coger labial, pero enseguida me di cuenta de que con muy poquita cantidad en cada aplicación es suficiente para observar resultados, así que no pasa nada. Por otra parte, la sensación que deja en los labios es ligera. Notas que lo llevas puesto, pero de una forma más suave que las vaselinas y otros protectores.

Los resultados me han sorprendido para bien. Con unas pocas aplicaciones deja los labios perfectamente hidratados, muy suaves, y se mantienen así con el paso de las horas. Tengo que reconocer que llevaba un tiempo usando unos protectores que no son gran cosa, por lo que cuando empecé a usar el Honey Trap mis labios estaban resecos y con algunos cortes. El bálsamo me ha solucionado todos esos problemas muy rápido, estoy contentísima. Hacía mucho tiempo que no descubría un labial que hidratara y nutriera tanto. Hay muchos que cumplen la función de proteger, pero encontrar uno que repare a fondo ya es otra historia.

Otro aspecto que me ha sorprendido gratamente es su duración. Puede aguantar tranquilamente una hora (me refiero al tiempo que notas el bálsamo en tus labios), algo poco habitual en los labiales de textura ligera. Si bebes una vez, el bálsamo sigue ahí, aunque en menor cantidad, como es lógico. Nada que ver con los bálsamos en barrita que usé justo antes de empezar este: me los tenía que ir pasando con más frecuencia y aun así no me hidrataban ni la mitad que el Honey Trap.

Por todo esto, considero que este bálsamo es uno de los mejores que he probado, y os lo dice una persona que ha probado muchísimos. Hacía mucho tiempo que no notaba los labios tan suaves, y sólo hace unos días que empecé a usar el Honey Trap. Es realmente hidratante, a la altura de mi amado ChapSan. En fin, mi primer contacto con los bálsamos de Lush no ha podido ser mejor, y a pesar del precio creo que si tenéis tendencia a tener los labios secos vale la pena gastarse los casi ocho euros que cuesta. Y todo esto sin mencionar las sensaciones olfativas que produce el olor a chocolate…

martes, 14 de septiembre de 2010

Bottega Verde Crema Facial 24 horas con Aloe Vera


Presentación

En este caso, compré la crema en su formato normal de tarro de 50 ml. Cuesta 20,99 euros, que es un precio bastante habitual en este tipo de cremas, por lo que no me parece caro. De todas formas, en Bottega Verde hay que aprovechar los descuentos. Yo esta crema la compré un poco más barata, no recuerdo a qué precio exactamente porque ha pasado mucho tiempo.

Características

La crema es de color verde muy pálido y tiene una textura un poco densa. Está recomendada para casi todo tipo de pieles, pero a mí esta característica me hace pensar que para pieles secas (mi caso cuando usé la crema) irá mejor.

En cuanto al aroma, no penséis que por llevar aloe vera la crema va a oler mal (es sabido que los geles de aloe vera puro no huelen precisamente a rositas, yo tengo uno en casa y lo corroboro). La crema no es aloe vera puro, sino que el aloe vera es un componente más de ella, como ocurre con la mayoría de productos que se anuncian diciendo que contienen aloe vera. A mí me huele a crema hidratante normal, un aroma suave y agradable.

Está recomendada para piel normal y mixta de hasta 25 años, piel sensible y piel con tendencia a seca. Hay que tener en cuenta que es una hidratante sin más, no tiene otras funciones específicas. Puede que otras pieles más delicadas (grasa, muy seca, madura...) necesiten otro tipo de crema, pero para pieles que en general están bien me parece una opción muy buena.

Respecto a su composición, destaca el aloe vera, una planta con propiedades cicatrizantes, calmantes y como filtro solar. Tengo varios productos que contienen aloe vera, y para mí es un ingrediente que me da mucha confianza. También lleva karité, otro principio activo muy conocido por sus propiedades hidratantes, revitalizantes y antioxidantes. He usado varias cremas que lo llevan y me han ido bien. La crema contiene aceite de almendras, con propiedades protectoras y emolientes para el cutis, que es muy adecuado para pieles sensibles. Finalmente, también está enriquecida con miel y aceite de joroba, la primera con propiedades calmantes e hidratantes y el segundo con poder cicatrizante.

Resultados

En el momento en que empecé a usar la crema (en pleno invierno, hace unos añitos) mi piel era claramente seca, sin brillos de ningún tipo. No estaba deshidratada ni presentaba mal aspecto porque la crema que había utilizado antes también me había ido bien, así que mi objetivo con esta de aloe vera era mantener ese resultado.

Para empezar, a pesar de la textura un poco densa, la crema se extiende perfectamente por el rostro y con muy poquita cantidad es suficiente. El bote me duró varios meses, así que aunque lo compréis en oferta os va a cundir bastante.

La textura densa es algo que en principio no llama la atención a nadie porque cuesta más que se absorba y puede llegar a engrasar. En mi caso no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro: se absorbe rápido, mi piel se la bebe enseguida, la crema se funde completamente con la piel y en ningún momento me engrasó.

La primera impresión que tuve de la crema al aplicarla es una sensación de frescura que me aportó. A ver, para que os hagáis una idea, no es tan fresca como la Nivea AquaSensation, pero me proporcionaba una sensación muy agradable al ponérmela, no como otras cremas que enseguida te parecen cargantes o te agobian.

He leído en otras opiniones que la crema engrasa un poco, pero a mí la verdad es que me ha ido muy bien. La hidratación que me aporta esta crema es la justa y necesaria: en ningún momento me engrasó la piel ni tampoco la noté seca. Mi piel estaba nutrida, luminosa y perfectamente hidratada. Mi piel se sentía muy cómoda con esta crema, le aportaba elasticidad y no la noté tirante a pesar de que en invierno tiene tendencia a resecarse más.

La crema de aloe vera no me ha producido ningún efecto adverso como picores o granitos, algo que sí me ha pasado otras veces con otras marcas.

Hubo una época en que usé la crema solamente por la noche y la compaginaba con una crema de día distinta. Esta crema de día no era muy buena para mi piel, era demasiado ligera y me resecó un poco, se me empezaban a ver pieles por el contorno del rostro. Pues gracias a la crema de aloe vera pude frenar esta situación y mi piel volvió a estar bien muy rápido.

A pesar de las recomendaciones que hacen en la página web de Bottega Verde, por mi experiencia la crema me parece adecuada para pieles secas o normales, así que la recomiendo a las personas que cumplan estos requisitos.

lunes, 16 de agosto de 2010

Bottega Verde Crema Nutritiva con Manteca de Karité


Presentación

Yo he probado la crema mediante muestras de las que vienen en los sobrecitos corrientes, pero el producto normal se presenta un tarro como el de la foto que adjunto. Es de color marrón, y en su tapa hay una imagen con almendras (el aceite de éstas es uno de los ingredientes de la crema). El color no me parece especialmente bonito, pero la presentación en tarro, en cambio, siempre me ha resultado muy atractiva: es muy cómodo y agradable coger la crema a tu gusto sin tener que apretar ningún tubo.

Eso sí, los tarros también tienen una desventaja: es muy fácil pasarse con la cantidad al cogerla con los dedos. Teniendo en cuenta que la cantidad de crema que lleva son 125 ml y su precio es de 13,49€ sin descuento, no me parece que estemos en condiciones de derrochar la crema. Me parece que 125 ml son muy escasos, por lo menos debería llevar 200 ml, y aun así sería una crema 'de ocasiones especiales'.

Características

La crema es de color blanco, y tiene una textura muy densa, por lo que cuesta un poco de extender y tarda en absorberse. Esto ya no me gustó: prefiero las leches corporales y los aceites precisamente porque son más ligeros y fáciles de extender y se suelen absorber rápido. Por este motivo tampoco me habría atraído el producto aunque no me hubieran dado muestras de él.

Su olor para mí es lo peor de todo, pero en este caso es por algo muy personal. Huele a coco, y yo detesto este aroma en cualquier fragancia o crema. Por lo tanto, para las que adoran el olor a coco ( que sé que no son pocas), esto no será una desventaja. El aroma no es tan intenso como el de una colonia (menos mal), pero al acercar la nariz a mi brazo sí que lo percibo bastante, y dura. Según su página web, la fragancia también tiene notas de vainilla, pero yo no las aprecio.

Entre sus componentes, en primer lugar destaca la manteca de karité, conocida por sus propiedades nutritivas y de protección de la piel. Cuando vi las muestras me gustó saber que contenía este principio activo, porque con todos los productos que he usado que lo llevan he quedado satisfecha (eran muy hidratantes). En segundo lugar, tenemos la cera de abejas, con propiedades emolientes y protectoras. Finalmente, la crema también lleva aceite de almendras, muy hidratante incluso para las pieles más secas. Ya había usado otras cremas que lo contenían, y en el aspecto hidratante me fueron bien, así que otro positivo para la composición de la crema.

Resultados

La crema ofrece unos resultados buenos, pero no espectaculares. Hidrata la piel y la deja suave, pero en las zonas más resecas no noto que haga más que una crema de supermercado que cuesta menos de la mitad y cunde el doble. La piel queda hidratada y nutrida durante todo el tiempo, cumple las necesidades de mi piel (que es más bien seca), pero no me da nada que no encuentre ya en otras cremas corporales.

Por otra parte, como os decía, la crema tiene una textura muy densa, cuesta un poco extenderla por el cuerpo y no se absorbe rápido. Bueno, a esto último tengo que decir que tampoco es la peor crema que he probado en este aspecto. Son pequeñas desventajas que en un producto de este precio influyen bastante, y si añadimos que el olor no me gusta nada, ya lo tengo todo para no estar contenta con este producto.

Normalmente este tipo de cremas corporales, que se venden en perfumerías como Bottega Verde o Yves Rocher, si no tienen unos resultados espectaculares a nivel de hidratación, se salvan por su aroma. En mi caso, no sólo no se salva por eso, sino que pierde puntos. No me parece un mal producto, porque ya digo que me deja la piel hidratada y suave, pero ni de broma me gastaría los 13€ que cuesta para comprarla. Es que ni con descuento. Estoy mucho más contenta con mi leche corporal de Schlecker o mi aceite de aloe vera de Deliplus, que no tienen aromas exquisitos pero hidratan mucho y me duran un montón. De Bottega Verde la que sí me gustaba mucho es la de flores de algodón, hidrataba mucho y olía de maravilla, es una pena que ya no la vendan.

Sólo quiero añadir que la crema no me ha producido ninguna alergia, ni me ha engrasado la piel ni nada por el estilo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Bottega Verde Crema en Gel a la Manzana Verde


Presentación

He comprado esta crema tres veces: la primera en el formato a 1€ y las otras dos en su formato normal, que es el tarrito que veis en la foto.

El formato a 1€ es un tubo de plástico con soporte sobre su base. Llama la atención porque es de color verde, a juego con el producto que lo representa, y lleva dibujada una manzana. La cantidad que contiene es de 40 ml, y es una presentación muy cómoda porque evita que te excedas al coger la crema (como puede ocurrirte cuando hay que meter los dedos en un tarrito).

El formato normal es un pequeño tarro de plástico con tapa de pestaña. Es de color verde clarito, con la tapa un poco más vistosa. El plástico es muy resistente y grueso. Me parece una presentación muy mona, tal vez no da tanta confianza como un tarro de cristal, pero esta forma y color hace que sea muy atractivo a la vista, al menos para mí. Lleva una cantidad de 50 ml, y venía en una caja verde con el dibujo de la manzana. El precio del tarro es de 21,45€, un precio normal para una crema hidratante facial, aunque si podéis comprarlo en oferta, mucho mejor (yo la última vez aproveché un descuento del 50%).


Características

Me estoy refiriendo a ella como crema en toda la opinión, pero si nos fijamos en su textura es más bien un gel. Es muy ligera y fresca, la crema más parecida a ella en este aspecto que me viene ahora a la cabeza es la Nivea AquaSensation, para que os hagáis una idea. Es una textura ligera y se absorbe enseguida. Su color es verde muy clarito, como el envase.

Su aroma corresponde realmente al de una manzana verde, ¡y me encanta! Es un aroma muy intenso a manzana, así que si este olor no os gusta, ni os acerquéis a la crema. Puede que en principio el aroma parezca algo secundario a la hora de usar una crema facial, pero Bottega Verde tiene unos aromas muy logrados en todos sus productos y eso tiene su parte buena y su parte mala: si te gusta un aroma, te encantará oler los productos que lo tienen (mi caso con esta crema, por ejemplo); pero si el aroma en cuestión no te gusta, no lo soportarás. Aquí pocas cremas huelen simplemente a hidratante, al menos por lo que yo he ido probando.

En la página web de Bottega Verde, en su apartado de tratamiento, dicen que está recomendada para pieles con tendencia a secas, pieles normales de hasta 25 años y pieles mixtas de hasta 25 años.

Los principios activos que destacan en la crema son los siguientes:

- Aguacate
Es rico en vitamina E, con propiedades antioxidantes; vitamina B6, necesaria para el buen mantenimiento de la piel, y varias proteínas. El aceite de aguacate es muy útil en cosmética para pieles secas y frágiles.

- Jojoba
El aceite de esta planta es muy conocido por sus propiedades cicatrizantes (yo lo he usado alguna que otra vez para pequeñas heridas y marcas). Además, es un gran hidratante y emoliente para las pieles más secas.

- Karité
La manteca de este árbol tiene muchísimas propiedades para la piel: cicatrizante, emoliente, antioxidante, hidratante y revitalizante. Además, es un buen protector solar y contiene nutrientes necesarios para la tonicidad y elasticidad de la piel.

- Aceite de almendras
Tiene un gran poder hidratante y emoliente, por eso se recomienda para pieles más sensibles. Aporta elasticidad a la piel y es bueno para usar después de tomar el sol.

- Miel
Contiene muchos azúcares y tiene propiedades hidratantes y antioxidantes.

- Jugo de manzana
Es muy rico en polifenoles, unas sustancias con propiedades antioxidantes. Contiene las vitaminas A, B, E, C, PP, que en esta crema cumplen una función reguladora de la queratinización de la piel, es decir, de la formación de queratina en la capa más externa de la piel. Tiene también minerales y ácidos de fruta que estimulan la renovación celular.

Como veis, todos estos componentes provienen de vegetales.


Resultados observados en PIEL SECA

La primera vez que usé esta crema fue hace años, y por aquel entonces tenía la piel más bien seca, de ahí que separe los resultados en dos partes.

Las primeras sensaciones al aplicar la crema fueron agradables: una textura ligera, fresca y que se absorbe de inmediato. Esto último es un punto a favor para las que nos maquillamos y no podemos o no queremos esperar mucho rato a que se absorba la crema para hacerlo (hay cada crema que tienes que ponértela un cuarto de hora antes del maquillaje para que la piel esté seca otra vez…).

He usado la crema mañana y noche, y los dos primeros días noté una sensación extraña. Mi piel no se acababa de sentir cómoda con la crema. No es que la notara reseca, sino que me agobiaba un poco, no sé explicarlo mejor porque tampoco es que fuera un efecto concreto de la crema. Esto me hizo pensar que tal vez una crema tan ligera no era buena para mí y que me había equivocado, pero esta sensación duró sólo un par de días. Después, todo perfecto. Menos mal que no se me ocurrió dejar de usar la crema por aquella primera impresión, porque estaba claro que lo que necesitaba era un poco más de tiempo para acostumbrarse al gel.

Y es que en cuanto mi piel se acostumbró, usar esta crema fue una delicia: deja la piel muy bien, muy hidratada, luminosa y suave. No me resecó en ningún momento, así que es cierto que es adecuada para pieles con tendencia a secas.

Si digo que me parece más adecuada para el buen tiempo es por una cuestión de gusto personal. En invierno la piel se me tiende a resecar más, y para sentir la piel más cómoda me resulta más agradable usar cremas un poco más densas, más específicas para piel seca. Repito: la crema a la manzana verde no me resecó ni me produjo ningún efecto adverso, pero en invierno mi piel se siente mejor con la crema de aloe vera o la de rosa mosqueta, ambas de Bottega Verde también, que son algo más grasas. Por eso mismo, en caso de que tengáis la piel seca, os recomiendo que esta crema de manzana la reservéis para cuando hace buen tiempo.

Eso mismo hice yo, y cuando se acercaba el calor compré la crema de nuevo.


Resultados observados en PIEL MIXTA

Desde que me cuido y utilizo cremas hidratantes, en verano me apetece usarlas con texturas más ligeras. Mi piel no se pone tan mal como en invierno, y además da bastante pereza aplicarse cremas muy densas. El pasado verano, además, observé que aparecieron brillos en algunas zonas de mi rostro: concretamente, en la nariz y la frente, en esta última nunca había tenido puntos negros y fue por eso que me asusté un poco. No fue algo pasajero que me ocurrió con una crema en concreto, y a día de hoy todavía no sé exactamente qué tipo de piel tengo. Sé que queda un poco brusco decir que en invierno mi piel es seca y en verano es mixta, pero el tipo de piel que corresponde a tener brillos en las zonas que he comentado es este, y está claro que en verano mi piel no estaba igual que en diciembre, así que prefiero separar los efectos que observé con la crema en los dos momentos en que la he usado.

Con la piel en este estado mi objetivo ya no era únicamente hidratar y evitar que se reseque, sino que una crema eficaz también tenía que controlar los brillos y evitar que esa zona se viera más grasa. Y afirmo que en mi caso la crema cumplió muy bien esta función, a pesar de no venderse como crema específica para pieles mixtas. Después de usar esta crema, los puntos negros se ven menos, más pequeñitos; la piel tiene buen aspecto y los brillos están a raya. No sé si para pieles muy grasas será tan eficaz, tal vez en estos casos es mejor buscar una hidratante más específica, pero mi experiencia con la crema de manzana sobre mi piel "mixta" fue buena.

Respecto a los efectos hidratantes, no hace falta que diga que obtuve los mismos buenos resultados que en invierno: piel suave, hidratada y luminosa (cuando digo luminosa no me refiero a grasa, ¿eh?), con la diferencia de que en verano disfruté más de la textura fresquita y ligera en gel.

Antes os he dicho que los primeros días que me apliqué esta crema notaba un poco de incomodidad en el rostro. Bien, pues si os lo he contado es porque en verano me volvió a ocurrir lo mismo. Fueron sólo dos o tres días, pero no acababa de notar la piel cómoda durante ese tiempo. No le voy a restar puntos a la crema por esto porque la piel enseguida se acostumbra y esa sensación de incomodidad se puede soportar sin problemas, pero quería comentároslo porque, en caso de que os ocurra lo mismo, no dejéis de usar la crema y os la sigáis aplicando unos días más. Puede que sea cosa de mi piel, que necesita más tiempo para adaptarse a una crema (aunque creo que es la primera vez que me ocurre esto), pero por si acaso fuera algo relacionado con algún componente o con la textura en gel creo que está bien que lo sepáis.

Algo que observé tanto en invierno como en verano, es que la crema pica un poco en los ojos si por un descuido entra en contacto con ellos. No me ha producido ninguna irritación ni nada fuerte, no os preocupéis, pero si queréis evitar una sensación un poco incómoda id con más cuidado cuando os la apliquéis.

Por cierto, el tarro de 50 ml me duró más de un mes, ahora no estoy segura pero puede que fuera un mes y medio o algo más. Así que se confirma que los tubos a 1€ realmente llevan menos cantidad que la que dicen (recuerdo que los 40 ml del tubo me duraron tres semanas). De todas formas, sigo pensando que este formato está muy bien para probar el producto.
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