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jueves, 14 de abril de 2011

Lush Champú Reanimator


Champú Reanimator

Reanimator es uno de los champús líquidos que nos ofrece Lush (sí, aunque no lo parezca también tienen productos «normales»). Su oferta de artículos para el cabello no está al nivel de la de los jabones, pero tienen los champús justos para cubrir las necesidades básicas de todos: Curly Wirly para cabello rizado o seco; El Patriarca para cabellos grises o claros; Mi Primo Zumo y Sol para pelo graso; Sublime para dar brillo y suavidad a todo tipo de cabellos; ¡A Toda Caña! para controlar los rizos y finalmente Reanimator para cabellos estropeados y faltos de vigor. A esta lista tendríamos que añadir los sólidos, aunque de momento voy a pasar de ellos.

El champú Reanimator se presenta en un sencillo bote de plástico transparente con una etiqueta negra, en la línea minimalista de todos los productos de Lush. Desde luego no llama la atención por su apariencia, aunque lo importante es su interior y eso la firma lo sabe de sobra. Lo tenemos disponible en dos tamaños: 100 gramos por 7,50€ y 250 gramos por 14,95€. Teniendo en cuenta que Klorane es una marca cara de por sí y el bote pequeño de sus champús lleva 200 gramos y cuesta alrededor de 7-8€, podemos decir que este de Lush no es caro, sino carísimo (aunque a su favor tengo que decir que cunde una barbaridad; con la muestra que me dieron me bastaba con mojarme los dedos para cogerlo y se extendía de maravilla).

Reanimator es de color beige transparente y desprende un aroma más bien afrutado. Su textura es bastante líquida, de las que se te escurren entre los dedos (a mí esto me encanta, siempre me da la sensación de que se expande mejor por el cabello). Dentro de su composición destacan los aceites de jojoba, oliva y almendras, todos ellos muy hidratantes para aportar flexibilidad y fuerza al pelo. También contiene frutas como kiwi, papaya, mango y piña, para limpiarlo en profundidad. Finalmente, encontramos aceites esenciales de rosa, menta, romero, lavanda y otras plantas, que refrescan y revitalizan el cuero cabelludo y, como su nombre indica, le devuelven su vitalidad natural. Ninguno de los productos capilares de Lush contiene siliconas, otro dato que tener en cuenta.

Por su descripción, me parece un champú indicado para todo tipo de cabellos, aunque en teoría resulta especialmente eficaz para aquellos que se encuentran débiles y necesitan algo que los fortalezca y repare, además de darles «vida». Así pues, aunque de entrada yo me hubiera decantado por uno específico para pelo seco y estropeado, pensé que este tampoco parecía una mala opción para mejorar el estado de mis cabellos finos y apagados. Como os comentaré más abajo, finalmente no considero que las características del producto sean las más adecuadas para mí.

Resultados

Limpieza:
Sin duda uno de los puntos en los que el champú destaca. Tengo el cabello seco, pero con determinados productos me cuesta aclararlo bien y a veces encuentro restos blancos en el cuero cabelludo. Con este no me ocurre: deja el pelo realmente limpio, sin rastros de jabón y con una sensación de limpieza general muy buena. No engrasa en absoluto y tampoco noto que el cabello se me ensucie con más facilidad, aunque de eso no soy una buena referencia porque generalmente me dura varios días perfectamente independientemente de los productos que use. En este aspecto lo sitúo al nivel del champú de camomila de Klorane, que deja el pelo estupendo y además se encuentra entre mis favoritos.

Hidratación y reparación:
Aquí voy a tener que explicarme un poco más. No me deja el pelo reseco, ni muchísimo menos, pero tampoco noto que le aporte una hidratación extrema. Hay champús que me lo dejan mucho más suave y nutrido, como el de mango de Klorane, uno de mis fijos. Pienso que hay que tener en cuenta que Reanimator no es un producto específico para pelo seco, por eso si estamos dentro de este grupo lo mejor será que complementemos su uso con un buen acondicionador, o que directamente busquemos un champú más hidratante.

Brillo:
Al leer el nombre del champú, pensé que destacaría por aportar vitalidad al cabello, y de algún modo el brillo parece ir ligado a esto. No obstante, a mi parecer no le aporta demasiado brillo, es un producto normalito en este aspecto. Al leer las indicaciones vi que en realidad no era estipulado para iluminar la melena, pero con lo caro que es creo que podría hacer algo más. El citado champú de camomila de Klorane le da mil vueltas, lo mismo que el de extracto de cidra (también de Klorane).

Volumen:
En este punto no me parece ni el mejor ni el peor que he probado. Por un lado, no me deja el pelo tan «chupado» en la parte de la cabeza como ocurre con algunos productos para cabello seco; no obstante, tampoco se puede decir que dé volumen. En esto, el champú que me ha ido mejor con diferencia ha sido el de almendras de Klorane (parezco la embajadora de esta marca, ¡ja, ja!), que además le aportaba fuerza y daba la sensación de que tenía más cantidad. Por su parte, Reanimator carece de ese poder fortificante, por lo que aprecio mi cabello tan fino como siempre.

Aspecto general:
Creo que lo que más se ajusta a los resultados del champú es decir que deja el pelo bien, limpio y suelto, pero no da resultados tan espectaculares como para justificar su precio. No se queda corto en los aspectos básicos, aunque podría revitalizarlo más, darle más fuerza y todo eso que promete en las indicaciones. También es justo reconocer que yo tengo un cabello que requiere muchos cuidados, al ser largo y fino, por lo que para alguien que lleve media melena y no lo tenga especialmente delicado seguramente Reanimator será más que suficiente para proporcionarle buen aspecto y salud.

Finalmente, he dudado entre valorarlo con tres o cuatro estrellas, pero he reflexionado que las tres estrellas suelo dárselas a champús de supermercado que me han dejado sensación de ni fu ni fa, y este es mejor, solo que con lo que cuesta podría estar mejor todavía. Quiero añadir también que, a pesar de estar aconsejado para todo tipo de cabellos, por los efectos que he observado me parece más indicado para cabellos normales o incluso grasos, dado que la composición de frutas suele resultar eficaz para regular los excesos de grasa (aunque Lush ya dispone de otro producto específico para ello). No va mal para pelo seco, pero los hay mejores y si queremos obtener la máxima suavidad hay que usarlo junto a un acondicionador y/o mascarilla.

martes, 12 de abril de 2011

Lush La Máscara

La Máscara

Se presenta en un bote negro muy minimalista, en la línea de los otros productos de Lush. Está disponible en dos tamaños: 125 gramos, que cuesta 5,90€; y 315 gramos, por un precio de 10,50€. Yo tengo el grande —no por voluntad propia (no se me ocurriría comprar algo que no he probado en ese formato), sino porque pedí a alguien que me la comprara cuando pasara por una de las tiendas y, al no encontrar el pequeño, me trajo este—, aunque de entrada os recomendaría que adquirierais el otro porque 10,50€ en una mascarilla duelen y mucho, por mucha cantidad que traiga.

Su aspecto puede resultar tentador y repulsivo a partes iguales: de color verde, muy untuosa y con gránulos de alguno de sus ingredientes, en la línea de otras máscaras de arcilla. Desprende un fuerte aroma mentolado que me resulta muy agradable, aunque soy consciente de que estos olores tan frescos despiertan amores y odios. Hablando de la menta, la mascarilla contiene grandes dosis de este aceite con el fin de refrescar la piel y aprovechar sus propiedades descongestivas. Otros ingredientes que destacan son las arcillas de caolín y bentonita, que como sabemos combaten las marcas de la piel y en general le dan mejor aspecto. La miel le aporta propiedades limpiadores e hidratantes, el talco regula el exceso de sebo y los diversos aceites de plantas contribuyen a nutrir la piel y mantenerla bonita y cuidada.

Modo de aplicación

La mascarilla se usa como cualquier otra: sobre la piel previamente mojada, aplicamos una generosa capa de producto por el rostro, dejamos que se seque (aproximadamente unos 15 minutos) y a continuación la retiramos con agua. Después podemos aplicar el tónico, la crema o cualquier producto que uséis habitualmente. No os olvidéis de ponérosla también en el cuello, el escote e incluso en la espalda: son los grandes olvidados del cuidado personal y seguramente no vendrá nada mal una cura extra para la piel de esas zonas. Al traer mucha cantidad, puedo aplicármela por varias partes sin remordimientos; en ese aspecto supera a las mascarillas de sobre.

Mientras tengo la mascarilla puesta noto un frescor intenso, que como he dicho me resulta muy agradable (sobre todo ahora que ya hace calor, aunque la podemos usar en cualquier época del año). Al lado de las mascarillas de marcas blancas o más artificiales, esta es la que más «noto» cuando la tengo puesta, en parte por su textura densa, en parte por la fragancia. También se aprecia cómo se va secando, hasta el punto de que puede llegar a ser un poco molesta, pero vale la pena dejarla ese ratito porque luego los efectos compensan el esfuerzo con creces.

Con respecto a la conservación, basta con cerrar bien el bote y guardarlo en lugar donde no le dé la luz directamente (como cualquier cosmético, vaya). Lo comento para que no se confunda con otras máscaras de Lush, que deben conservarse en la nevera y tienen una duración de pocas semanas. Yo tengo La Máscara desde hace aproximadamente un mes y medio, y sigue tan fresca y estupenda como el primer día.

Resultados

Solo por las estupendas sensaciones que me provoca ese frescor ya le daría un diez porque, insisto, en ese sentido ha sido todo un descubrimiento para mí e incluso «disfruto» al aplicarla, cosa que no se puede decir de cualquier máscara (más bien causan indiferencia). ¡Usarla en verano tiene que ser una verdadera gozada!

Vayamos a lo que interesa: ¿qué efectos noto al aclararla? Para empezar, como buena mascarilla limpiadora, limpia la piel en profundidad: los poros negros de la nariz quedan limpísimos (aunque con el paso de las horas vuelven a su estado normal, claro) y en general noto que regula el exceso de grasa. Como sabéis, mi piel tiene tendencia acneica, de modo que el hecho de notar cómo la máscara se va secando (y absorbiendo con ella todo el sebo) me viene de maravilla. No sé si para una piel seca ese efecto será tan gratificante, aunque está indicada para todo tipo de pieles.

Por otro lado, deja la piel con mejor aspecto, más luminosa y extremadamente suave, incluso noto que aclara las rojeces e imperfecciones (tampoco nada exagerado, ¿eh? Los milagros a Lourdes). Me imagino que la máscara contiene pequeñas partículas exfoliantes y de ahí que consiga purificarla tanto. También noto una mayor tonicidad: mi piel lo está de por sí porque soy joven, eso también lo digo, pero diría que aún la mejora un poco.

En general, la máscara me gusta por su alto poder vigorizante —gracias al frescor mentolado que desprende—, porque siento que la arcilla absorbe el exceso de grasa de mi piel y porque en general me da muy buen aspecto y noto que realmente está actuando. Me parece una de las mejores que he probado, si no la mejor, aunque tengo que reconocer que es bastante más «guarra» que otras, pues al aclarar esa masa verde es fácil dejar rastros del producto por el lavabo o la ropa. Puede que por eso a algunas os dé más pereza usarla, ya que hay que tomárselo como un tratamiento de belleza y no como un acto rutinario que terminas en un visto y no visto.

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