domingo, 30 de mayo de 2010

Bottega Verde Mascarilla Exfoliante a la Rosa Mosqueta




Mascarilla-Exfoliante a la rosa mosqueta de Bottega Verde. Presentación


Lo tenemos disponible en dos formatos: el normal y el de viaje. El primero de ellos consiste en un tarrito con tapón de rosca similar al de las cremas de la línea: de plástico y en tonalidades rosas, bastante sencillo y presentado en una caja. Así como con las cremas pienso que algunas de ellas podrían tener presentaciones mejores, con una mascarilla creo que ya está bien como está (será que estoy acostumbrada a las mascarillas que vienen en sobre y por eso no soy muy exigente). Su precio es de 17,49€ por 50 ml de mascarilla, que me parecen muchísimo dinero para un producto de estas características (pero ahí ya entra el presupuesto de cada una y lo que esté dispuesta a gastar en cosméticos).

El otro formato lo tenéis disponible por 1€ y es el que he probado yo. Es un tubo con soporte sobre su base, como es habitual en los formatos de viaje de esta marca, también en tonalidades rosas, como el resto de la línea. Es una presentación sencilla pero cómoda. Tal vez una mascarilla no, pero cuando se trata de cremas o geles limpiadores estos tubos son la mar de prácticos para ir de viaje. Contiene 40 ml de mascarilla, así que si os interesa probarla más vale que esperéis a encontrarla disponible en este formato. La diferencia en la cantidad entre y uno y otro es tan poca que el otro no merece la pena ni aunque os sobre el dinero ;)

En este tipo de producto prefiero las presentaciones en forma de sobre, ya sean monodosis o bidosis. El motivo de ello es que soy un poco despistada con las mascarillas y a menudo se me olvida usarlas, por lo que no me sale a cuenta comprar un tarro si uso mascarilla una vez al mes, por decir algo. Además, el usar sobres me permite descubrir una mayor variedad de mascarillas y poder escoger cuál me aplico según el estado de mi rostro en ese momento (si comprara mascarillas con formato más grande, al menos yo, no compraría más de una hasta tenerla terminada).


Características

Esta mascarilla exfoliante tiene un color rosa pálido, casi blanco, y su textura es muy similar a la de los exfoliantes: se notan las partículas exfoliantes (aunque son más pequeñas que en otros productos similares), y la textura general es densa y cuesta un poco de extender, por lo que para determinados usos es necesario aplicar bastante cantidad para que haya para todo el rostro.

Como no podía ser menos, huele a rosas, un aroma que particularmente me encanta pero que aquí no es tan fuerte como en el gel limpiador (que ya comenté que me tiene enamorada gracias a su aroma). Tiene una intensidad media entre las cremas y el limpiador, ni demasiado suave ni demasiado fuerte. Incluso aunque no os guste este olor lo podréis soportar sin problemas.

En cuanto a su composición, destaca la rosa mosqueta, por supuesto. Es un ingrediente que me encanta, cualquier producto que lo lleve me atrae como la miel a las moscas: contiene ácidos grasos y vitaminas, y tiene un gran poder hidratante, regenerante y cicatrizante. A mí me gusta sobre todo por esto último: uso un aceite puro de rosa mosqueta para borrar las marcas de granos y para cicatrizar heridas, y me va de maravilla, no hace milagros pero ayuda muchísimo y se nota que acelera el proceso. En una mascarilla exfoliante obviamente no espero ver un efecto cicatrizante tan notable, pero aun así el que tenga este componente me resulta atractivo.

Además de rosa mosqueta, esta mascarilla exfoliante contiene cera de abejas, un producto con propiedades emolientes y protectivas, que se usa tanto en maquillaje como en cosméticos. También contiene karité, que al igual que la rosa mosqueta se encuentra en muchos productos cosméticos y tiene muchas propiedades: hidratante, emoliente, antioxidante, cicatrizante y nutritivo. Bueno, en lo que se refiere a composición, no le podemos poner pegas al producto.

Finalmente, Bottega Verde recomienda esta crema, y toda la línea a la rosa mosqueta en general, para pieles secas de hasta veinticinco años. Aun así, el que tenga una formulación suave que la hace apta para pieles secas y sensibles también hace que la puedan usar pieles más grasas. Otra cosa es que en tales casos sea efectiva.


Uso y resultados como EXFOLIANTE

La aplicación del producto para usarlo como exfoliante es muy sencilla. Basta con coger una pequeña cantidad de mascarilla exfoliante (la suficiente para cubrir con una fina capa todo el rostro, con cuidado de no entrar en contacto con el contorno de ojos y labios) y masajear de manera suave durante unos minutos. El masaje es necesario para que el producto penetre bien por todo el rostro (salvando las zonas que he dicho) y para que sus partículas exfoliantes actúen. A continuación, se aclara con agua y podemos seguir usando nuestros productos de cuidado facial habituales (tónico, crema…).

Antes de probar este exfoliante, el único que había usado (y sigo usando) es el de Clean & Clear para puntos negros. A diferencia de este último, el exfoliante de Bottega tiene las partículas de exfoliación más pequeñas, supongo que porque es un producto adecuado para pieles secas y sensibles y debe de ser suave.

El problema viene porque yo tengo la piel mixta/grasa, y en mi caso el exfoliante se queda corto. La primera impresión después de aclarar la piel es que, en efecto, mi piel está más suave (la función de los exfoliantes es eliminar las células muertas de la piel para que los poros queden más limpios y la piel en general más suave, es una limpieza más profunda que la de los geles), pero no tanto como cuando me la exfolio con el exfoliante de Clean & Clear. Así pues, aunque noto que he usado un exfoliante, podría ser más efectivo.

Si me fijo en la limpieza (sobre todo en las zonas donde tengo puntos negros), allí también cojea: sí, la piel está más limpia… Pero los puntos negros se siguen notando bastante. No pretendo que los elimine, su función es limpiar y es inevitable que con el paso del tiempo se vuelvan a formar puntos negros, pero podría hacer más de lo que hace. Lo vuelvo a comparar con el de Clean & Clear y se sigue quedando corto.

En lo que respecta al exfoliante, por lo tanto, se nota muchísimo que está formulado para piel seca y/o sensible. Por eso sólo lo recomiendo a quién tenga este tipo de piel; si la tenéis mixta o grasa, olvidaos, porque es probable que sea demasiado suave para vosotras y os pase como a mí, que prácticamente no hace nada e incluso una marca de peor fama como es Clean & Clear lo supera.


Uso y resultados como MASCARILLA

En realidad, al principio pensaba que para usar el producto como mascarilla bastaba con hacer lo mismo que con el exfoliante pero dejarlo reposar unos minutos. Los resultados que observé entonces fueron nulos, así que decidí aplicar una mayor cantidad de producto sobre el rostro (bastante más que la que necesito con las mascarillas de Rilanja, aunque aquí tenga 40 ml no sé yo si acaban cundiendo).

Como os decía, la aplicación correcta de la mascarilla es poniendo una generosa capa de producto sobre el rostro, evitando el contorno de ojos y labios. Masajeáis un poco para extenderla bien, y a continuación os relajáis unos 10-15 minutos mientras el producto actúa. Pasado ese tiempo, hay que aclarar con agua: no es una mascarilla Peel-off.

Debo decir que en esta ocasión sí que noté resultados. Aparte de la suavidad que ya proporcionaba como exfoliante, mi piel estaba un poco más luminosa y limpia. Recalco el “un poco” porque si la comparo con las mascarillas de Rilanja se queda corta (sé que me repito mucho, pero aparte de esta de Bottega Verde son las únicas que he usado). La mascarilla a la miel, por ejemplo, me dejaba la piel muy luminosa y limpia hasta el punto que los puntos negros de algunas zonas apenas se notaban. Es una auténtica maravilla.

Por otra parte, los efectos duran poquísimo. No pretendo que mi cara aguante una semana igual de bien que con la mascarilla recién aplicada, pero es que en menos de dos horas volvía a tener los poros igual y ya no notaba la luminosidad del primer momento. ¿De qué sirve ponerse una mascarilla si cuando voy a salir a la calle parece que no me he puesto nada? Podría poner como excusa que estamos en verano y en esta época mi piel produce más grasa, pero se da el caso que la mascarilla de miel y la de sales del Mar Muerto de Rilanja también las uso en verano y sus efectos se siguen viendo al día siguiente de la aplicación. En fin, me reafirmo en la idea de que es un producto para piel seca y/o sensible. Esta mascarilla exfoliante es muy suave, tan suave que a poca grasa que tengáis ya se os quedará corta en limpieza.

1 comentarios:

Belén dijo...

Mi piel es mixta, así que por lo que cuentas ni me molesto en probarla.

En mi última entrada:
http://comocuidarsesinarruinarse.blogspot.com/
comento una mascarilla de BV para pieles mixtas, en sobre monodosis, y a mi me ha gustado mucho.
Pruébala a ver cómo te va a ti. Yo he quedado muy contenta.

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